— Agencias 17/09/2026
El riesgo de que una mamografía detecte un cáncer de mama que nunca habría causado problemas durante la vida de una mujer podría ser mucho menor de lo que se había estimado anteriormente, según una nueva revisión de la evidencia disponible.
El fenómeno conocido como sobrediagnóstico ocurre cuando una prueba de cribado identifica un cáncer que, sin haber sido detectado, probablemente nunca habría provocado síntomas ni afectado la esperanza de vida de la paciente.
De acuerdo con el nuevo análisis, el sobrediagnóstico representaría menos del 5% de los casos detectados mediante programas de cribado de cáncer de mama. Esta cifra contrasta con estimaciones anteriores que situaban el fenómeno entre el 30% y el 50% de los cánceres encontrados mediante estas pruebas.
Los investigadores consideran que algunas de las estimaciones previas pudieron haber sido demasiado elevadas debido a que los estudios analizaron los resultados del cribado durante periodos de seguimiento insuficientes.
Para obtener una estimación más precisa, el equipo reunió información procedente de ocho importantes ensayos clínicos aleatorizados relacionados con la mamografía y el cribado del cáncer de mama.
Posteriormente, compararon estos resultados con datos obtenidos a largo plazo en Dinamarca. Este país ofreció una oportunidad particular para estudiar el efecto del cribado, ya que diferentes regiones comenzaron a implementar programas organizados de detección del cáncer de mama con hasta 17 años de diferencia.
Los investigadores analizaron específicamente la evolución de los diagnósticos de cáncer de mama durante periodos equivalentes tanto en los ensayos clínicos como en los programas rutinarios de cribado daneses.
Cuando se introduce un programa de cribado, es esperado que inicialmente aumente el número de diagnósticos, ya que algunos tumores son identificados antes de lo que habrían sido detectados sin la prueba. Posteriormente, este incremento inicial debería disminuir conforme esos mismos cánceres habrían comenzado a diagnosticarse de manera habitual.
Sin embargo, la interpretación puede complicarse si las participantes continúan realizándose mamografías después de finalizar los ensayos. Según los investigadores, si estos factores no se toman en cuenta, el aumento inicial de diagnósticos puede interpretarse erróneamente como evidencia de sobrediagnóstico.
Al analizar los datos considerando la evolución completa en el tiempo, los patrones observados fueron compatibles con una detección más temprana de los cánceres, en lugar de indicar que una gran proporción correspondiera a tumores que nunca habrían causado problemas.
Los autores señalan que algunas estimaciones anteriores de sobrediagnóstico, que llegaron a cifras cercanas al 50%, pudieron haberse basado en datos que todavía no contaban con un seguimiento suficientemente prolongado.
Con el análisis temporal completo de los ensayos aleatorizados, los investigadores encontraron resultados compatibles con una tasa de sobrediagnóstico inferior al 5%.
Esta nueva evaluación aporta información relevante para comprender mejor los posibles beneficios y riesgos del cribado mamográfico. Los investigadores consideran que también puede ayudar a ofrecer a las mujeres información más precisa al momento de decidir participar en programas de detección temprana.
En conclusión, el estudio sugiere que el sobrediagnóstico asociado al cribado del cáncer de mama podría ser considerablemente menos frecuente de lo que habían indicado algunas estimaciones anteriores, aunque la decisión de realizarse una mamografía debe seguir considerando la edad, los factores de riesgo individuales y las recomendaciones de los programas y profesionales de salud.
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