— Agencias 17/09/2026
Limitar la exhibición de refrescos, dulces y otros productos ultraprocesados en las cajas de las tiendas podría contribuir a disminuir el consumo de alimentos poco saludables, de acuerdo con los resultados de una nueva investigación.
El estudio encontró que las ventas de refrescos y productos de confitería disminuyeron de manera importante después de que Berkeley, California, implementara una política que restringe la colocación de estos productos en las zonas de caja. Los resultados fueron publicados recientemente en The Lancet Public Health.
Los investigadores explican que las áreas de pago suelen estar diseñadas para captar la atención del consumidor mediante iluminación intensa, empaques llamativos y productos colocados a la altura de los ojos. Esta estrategia favorece que alimentos y bebidas con grandes cantidades de azúcar añadida sean adquiridos de manera impulsiva.
Justin White, profesor asociado de la Universidad de Boston y uno de los investigadores principales, señaló que los resultados indican que las políticas que promueven cajas con opciones más saludables podrían reducir las compras impulsivas y favorecer elecciones alimentarias de mejor calidad. Sin embargo, destacó que su efectividad depende en gran medida de que las medidas sean aplicadas y supervisadas adecuadamente.
En marzo de 2021, Berkeley se convirtió en la primera ciudad en implementar una prohibición de este tipo, restringiendo la exhibición de bebidas azucaradas y determinados productos de bajo valor nutricional en las cajas de establecimientos comerciales.
Para evaluar sus efectos, los investigadores analizaron las ventas de dulces y refrescos en 71 establecimientos, entre supermercados, farmacias y tiendas de gran tamaño. Compararon los datos de Berkeley con los de Davis, Oakland y Sacramento, otras ciudades de California.
El análisis consideró tanto el momento en que la política comenzó a implementarse en 2021 como el periodo posterior, cuando las medidas empezaron a aplicarse de manera efectiva en 2022.
Los resultados mostraron que las ventas de dulces tuvieron un incremento moderado después de la implementación inicial de la política, aunque este aumento no se mantuvo una vez que comenzó la aplicación de las restricciones. Al mismo tiempo, se observó un aumento en las ventas de algunas alternativas con menor contenido de azúcar, como ciertos paquetes de frutos secos.
En contraste, las ventas de refrescos disminuyeron de manera considerable después de que la política fuera implementada y posteriormente aplicada.
Los establecimientos que mostraron mayor cumplimiento, particularmente los supermercados, fueron también los que presentaron las reducciones más importantes en las ventas de dulces y refrescos. En las farmacias, donde el cumplimiento de la medida fue menor, no se observó una disminución significativa de las ventas.
Jennifer Falbe, profesora asociada de la Universidad de California-Davis y principal investigadora del estudio, señaló que ninguna medida aislada puede solucionar por completo los problemas relacionados con el sistema alimentario.
Los investigadores plantean que ampliar las restricciones a otros espacios estratégicos dentro de las tiendas y combinarlas con intervenciones respaldadas por evidencia podría generar mayores beneficios. Entre estas estrategias se encuentran el etiquetado frontal de los productos, los impuestos a las bebidas azucaradas y los incentivos económicos para promover la disponibilidad de alimentos saludables.
Falbe también señaló que la FDA analiza actualmente la posibilidad de implementar un sistema de etiquetado frontal que permita identificar de manera más sencilla productos con altos niveles de azúcares añadidos.
De acuerdo con los investigadores, un sistema de etiquetado frontal claro podría facilitar tanto a los consumidores como a las autoridades y establecimientos identificar aquellos productos que deberían mantenerse fuera de áreas de alta exposición, como las cajas de pago.
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