— Agencias 15/09/2026
La deficiencia de vitamina B12, también llamada cobalamina, puede desarrollarse de manera silenciosa durante meses o incluso años antes de producir síntomas evidentes.
Sin tratamiento, puede ocasionar anemia, cansancio, alteraciones cognitivas y problemas neurológicos, algunos de los cuales pueden ser permanentes cuando la deficiencia se mantiene durante mucho tiempo.
Conocer cómo se absorbe esta vitamina, cuáles son sus principales fuentes y qué condiciones pueden dificultar su aprovechamiento permite identificar a las personas con mayor riesgo y facilitar un diagnóstico oportuno.
Anemia perniciosa: cuando el organismo no puede absorber adecuadamente la B12
La anemia perniciosa es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario afecta las células del estómago encargadas de producir el factor intrínseco, una proteína necesaria para que la vitamina B12 pueda absorberse en el intestino.
Las personas con esta enfermedad pueden requerir tratamiento con vitamina B12 por vía intramuscular o mediante dosis orales elevadas, dependiendo de la situación clínica. Sin tratamiento, la deficiencia puede provocar anemia y alteraciones neurológicas que, en algunos casos, llegan a ser irreversibles.
Dieta vegana: la importancia de obtener B12 mediante suplementos o alimentos fortificados
La vitamina B12 se encuentra de manera natural principalmente en alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos y productos lácteos. Por ello, quienes siguen una dieta vegana estricta pueden presentar un mayor riesgo de deficiencia si no consumen alimentos fortificados o suplementos.
La suplementación adecuada permite mantener las reservas de esta vitamina y reducir el riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con su carencia.
Íleon terminal: una zona fundamental para absorber la vitamina
El íleon terminal, ubicado en la parte final del intestino delgado, es el principal sitio donde se absorbe la vitamina B12 unida al factor intrínseco.
Las enfermedades que afectan esta región, determinadas cirugías intestinales o alteraciones que interfieren con el proceso de absorción pueden provocar una deficiencia. En estos casos, el tratamiento debe adaptarse a la causa y al grado de malabsorción.
Enfermedad de Crohn: una posible causa de malabsorción
La enfermedad de Crohn puede afectar diferentes segmentos del aparato digestivo y, cuando compromete el íleon terminal o requiere la extirpación de parte de este, puede dificultar la absorción de vitamina B12.
Por este motivo, algunas personas con esta enfermedad necesitan controles periódicos de sus niveles vitamínicos y, cuando existe deficiencia, un esquema de suplementación indicado por un profesional de la salud.
Sistema nervioso: una de las principales consecuencias de la deficiencia prolongada
La vitamina B12 desempeña un papel importante en el funcionamiento adecuado del sistema nervioso y en la formación y mantenimiento de la mielina que recubre las fibras nerviosas.
Cuando existe una deficiencia prolongada pueden aparecer síntomas como hormigueo, entumecimiento, problemas de equilibrio, debilidad, alteraciones de la memoria o dificultades cognitivas. Si el déficit permanece sin tratamiento durante demasiado tiempo, algunas lesiones neurológicas pueden no revertirse por completo.
Por ello, la detección y corrección tempranas son especialmente importantes cuando existen síntomas neurológicos.
Metformina: un medicamento que puede disminuir los niveles de B12
La metformina, utilizada ampliamente en el tratamiento de la diabetes tipo 2, puede asociarse con una reducción de los niveles de vitamina B12, particularmente cuando se utiliza durante periodos prolongados.
Las personas que toman este medicamento pueden requerir controles de vitamina B12, especialmente si presentan factores adicionales de riesgo o síntomas compatibles con una deficiencia. La suplementación, cuando es necesaria, debe determinarse mediante valoración médica.
Hígado: principal depósito de vitamina B12
El hígado almacena una cantidad importante de vitamina B12, por lo que una persona puede tardar bastante tiempo en desarrollar manifestaciones clínicas después de que comienza a disminuir su aporte o absorción.
Esta capacidad de almacenamiento explica por qué algunas deficiencias nutricionales pueden permanecer sin síntomas evidentes durante años. Sin embargo, una vez que las reservas disminuyen considerablemente, pueden aparecer alteraciones hematológicas y neurológicas.
Helicobacter pylori y su posible relación con la deficiencia
La infección por Helicobacter pylori afecta la mucosa del estómago y puede estar relacionada con gastritis y otros trastornos digestivos. Las alteraciones gástricas asociadas a esta infección pueden interferir con algunos procesos necesarios para la adecuada disponibilidad de vitamina B12.
Cuando existe una infección confirmada, su tratamiento debe realizarse bajo supervisión médica. La relación entre H. pylori y la deficiencia de B12 depende de múltiples factores y no significa que toda persona infectada vaya a desarrollar una carencia.
Homocisteína: un indicador que puede aumentar cuando falta B12
La homocisteína es una sustancia que participa en diferentes procesos metabólicos y cuyo procesamiento depende, entre otros nutrientes, de la vitamina B12.
Cuando existe deficiencia de B12, sus concentraciones pueden aumentar. Sin embargo, la homocisteína también puede elevarse por otras causas, como deficiencia de folato o vitamina B6, alteraciones renales y determinados factores metabólicos.
Por esta razón, su medición puede aportar información complementaria, pero no constituye por sí sola una prueba definitiva de deficiencia de B12.
Anemia megaloblástica: una manifestación de la deficiencia
La falta de vitamina B12 puede alterar la síntesis de ADN y afectar la producción normal de células sanguíneas en la médula ósea. Una de las consecuencias puede ser la anemia megaloblástica, caracterizada por la presencia de glóbulos rojos anormalmente grandes.
Esta alteración puede provocar cansancio, debilidad, palidez, falta de aire y menor capacidad para realizar actividades físicas. Los análisis de sangre permiten identificar las alteraciones y orientar la búsqueda de la causa.
Gastritis atrófica: un factor de riesgo para la absorción de B12
La gastritis atrófica provoca cambios progresivos en el revestimiento del estómago y puede disminuir la producción de sustancias necesarias para aprovechar la vitamina B12 presente en los alimentos.
El riesgo de deficiencia aumenta con la edad y con determinadas enfermedades digestivas. En personas con factores de riesgo, el médico puede valorar la necesidad de realizar análisis y utilizar suplementos o alimentos fortificados.
Vitamina B12 y función cognitiva
La vitamina B12 es necesaria para el funcionamiento normal del sistema nervioso, por lo que una deficiencia importante puede relacionarse con problemas de memoria, concentración y otras alteraciones neurológicas.
Aunque diferentes investigaciones han estudiado la relación entre los niveles de B12 y el deterioro cognitivo, esto no significa que cualquier nivel bajo de la vitamina sea directamente responsable de demencia. La función cognitiva depende de numerosos factores y la evaluación debe considerar el estado general de salud de cada persona.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de deficiencia?
Entre los grupos que pueden presentar un riesgo elevado se encuentran:
Personas que siguen una dieta vegana estricta sin suplementación adecuada.
Adultos mayores con problemas de absorción.
Personas con anemia perniciosa o gastritis atrófica.
Pacientes con enfermedad de Crohn u otras enfermedades intestinales.
Personas que han sido sometidas a determinadas cirugías gastrointestinales.
Quienes utilizan metformina durante periodos prolongados.
Personas con otros trastornos que afectan la absorción de nutrientes.
La deficiencia puede confirmarse mediante análisis de laboratorio y, cuando los resultados no son concluyentes, el médico puede solicitar pruebas adicionales.
¿Por qué es importante detectarla a tiempo?
Uno de los principales problemas de la deficiencia de B12 es que puede avanzar lentamente y presentar síntomas poco específicos al principio. El cansancio, la debilidad o los problemas de concentración pueden atribuirse a otras causas y retrasar el diagnóstico.
Detectar y tratar la deficiencia oportunamente ayuda a prevenir complicaciones, especialmente las relacionadas con el sistema nervioso. Si existe hormigueo persistente, problemas de equilibrio, debilidad, cambios cognitivos o síntomas de anemia, es recomendable consultar a un profesional de la salud.
En conclusión, mantener niveles adecuados de vitamina B12 es importante para la producción de células sanguíneas y el funcionamiento del sistema nervioso. Las personas con factores de riesgo deben recibir una valoración individualizada para determinar si necesitan estudios, alimentos fortificados o suplementación.
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