— Agencias 15/09/2026
La intoxicación por alcohol se produce cuando una persona ingiere una cantidad excesiva de bebidas alcohólicas en un periodo corto, de manera que el organismo no puede procesar el etanol con suficiente rapidez. En los casos más graves, puede comprometer funciones vitales y provocar consecuencias potencialmente mortales.
La intensidad de los efectos depende de diversos factores, entre ellos la cantidad de alcohol consumida, la velocidad de ingesta, el peso corporal, el sexo, la tolerancia y si la persona había comido previamente. Por ello, los síntomas pueden aparecer y evolucionar de manera diferente en cada individuo.
¿Cuándo una intoxicación por alcohol requiere atención urgente?
Aunque algunos efectos del alcohol pueden ser leves, existen señales que deben considerarse una emergencia médica, especialmente cuando aparecen después de una ingesta importante:
Confusión intensa o dificultad para mantenerse despierto.
Vómitos repetidos o que no pueden controlarse.
Respiración muy lenta o irregular.
Pausas prolongadas entre respiraciones.
Piel fría, muy pálida o con una tonalidad azulada, particularmente en labios y uñas.
Temperatura corporal anormalmente baja.
Convulsiones.
Pérdida del conocimiento o dificultad para despertar a la persona.
La presencia de somnolencia extrema, respuestas muy disminuidas o ausencia de reacción ante estímulos después de beber alcohol debe tomarse con seriedad y requiere valoración médica inmediata.
¿Por qué puede ser peligrosa?
El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central. Cuando se consume en cantidades elevadas puede afectar las funciones encargadas de mantener la conciencia y una respiración adecuada.
Una intoxicación grave puede ocasionar:
Broncoaspiración, cuando el vómito llega a las vías respiratorias y provoca asfixia o complicaciones pulmonares.
Hipoglucemia, es decir, una disminución peligrosa de la glucosa en sangre.
Deshidratación.
Convulsiones.
Alteraciones de la temperatura corporal.
Lesiones en órganos como el hígado, el estómago y el páncreas.
Depresión respiratoria.
Coma.
En situaciones extremas, paro respiratorio, paro cardíaco o muerte.
El riesgo también puede aumentar cuando se combinan bebidas alcohólicas con medicamentos u otras drogas. Asimismo, las bebidas de origen desconocido pueden representar un peligro adicional si contienen sustancias tóxicas.
¿Qué no debe hacerse?
Existen varios remedios populares que no revierten una intoxicación alcohólica. Por ejemplo, no es recomendable intentar despertar a la persona mediante café, duchas frías, ejercicio o caminatas.
Tampoco debe provocarse el vómito ni administrarse comida, bebidas o remedios caseros a una persona que se encuentra muy somnolienta o inconsciente, debido al riesgo de que aspire el contenido hacia los pulmones.
Es importante no asumir que una persona inconsciente simplemente está "durmiendo". Una intoxicación grave puede continuar empeorando incluso después de que haya dejado de beber.
¿Qué hacer ante una posible intoxicación?
Si una persona presenta signos de intoxicación grave:
Llama al 911 o al servicio de emergencias correspondiente.
No la dejes sola y vigila constantemente su respiración y estado de conciencia.
Si está inconsciente pero respira, colócala de lado, en posición lateral de seguridad, para reducir el riesgo de aspiración del vómito.
No le des café, agua ni otras bebidas si no está completamente alerta.
No provoques el vómito.
No intentes hacer que camine ni utilices duchas frías para "despejarla".
Si deja de respirar normalmente, sigue las indicaciones del servicio de emergencias y comienza maniobras de reanimación si estás capacitado para realizarlas.
¿Cómo puede prevenirse?
La principal estrategia para evitar una intoxicación es evitar consumir grandes cantidades de alcohol en poco tiempo. También es recomendable:
No participar en retos o juegos que impliquen beber rápidamente.
Evitar bebidas de procedencia desconocida.
No combinar alcohol con medicamentos u otras sustancias psicoactivas.
Comer antes o durante el consumo puede modificar la velocidad de absorción del alcohol, aunque no evita la intoxicación.
Prestar atención a cualquier cambio importante en el estado de conciencia o la respiración.
¿Qué consecuencias puede dejar una intoxicación grave?
Una intoxicación severa puede provocar complicaciones que requieren hospitalización y, en algunos casos, dejar consecuencias permanentes. Entre ellas se encuentran las lesiones cerebrales por falta de oxígeno, pancreatitis, alteraciones metabólicas, convulsiones, coma y muerte.
Además, el consumo excesivo de alcohol se relaciona con un mayor riesgo de accidentes, lesiones, violencia y diversos problemas de salud.
¿Por qué es importante actuar rápidamente?
Ante una intoxicación grave, esperar para comprobar si la persona mejora puede ser peligroso. La condición puede deteriorarse rápidamente, particularmente cuando existe pérdida de conciencia, respiración anormal, convulsiones o vómitos repetidos.
Por esta razón, cuando aparecen señales de alarma, lo más importante es solicitar atención médica y permanecer con la persona hasta que llegue la ayuda.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Si existe sospecha de una intoxicación grave, especialmente cuando la persona no puede mantenerse despierta, no responde adecuadamente, presenta convulsiones, vomita de manera repetida o tiene una respiración lenta o irregular, debe solicitarse atención de emergencia inmediatamente.
La atención médica permite vigilar las funciones vitales y tratar las complicaciones que puedan presentarse. La intoxicación por alcohol no debe confundirse con un simple estado de embriaguez: cuando existen alteraciones importantes de la conciencia o la respiración, puede tratarse de una situación potencialmente mortal.
En conclusión, reconocer las señales de alarma y pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia. Ante una persona que ha consumido alcohol y presenta pérdida de conciencia, respiración anormal, convulsiones o dificultad para despertar, no se debe esperar a que "se le pase": es necesario buscar atención de emergencia.
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