Infarto: por qué actuar rápido puede marcar la diferencia y cuáles son los factores

— Agencias 14/09/2026

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 estuvieron relacionadas con cerca de un tercio de las defunciones globales, y alrededor del 85% de esas muertes correspondió a infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

En este contexto, reconocer las señales de un infarto y buscar atención médica de inmediato puede ser determinante. Alejandro Palacios, cardiólogo intervencionista y expresidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), habló sobre la importancia de la atención temprana, los avances en angioplastia y los factores que aumentan el riesgo cardiovascular durante una entrevista en Infobae a las Nueve.

La conversación tuvo lugar durante la Semana Internacional de la Cardiología Intervencionista, una fecha que también recuerda el aniversario de la primera angioplastia coronaria, realizada por Andreas Grüntzig el 16 de septiembre de 1977.

De la cirugía de bypass a la angioplastia coronaria

Palacios recordó que el desarrollo de los tratamientos para la enfermedad coronaria atravesó distintas etapas. Primero se consolidó la cirugía de bypass coronario, asociada al trabajo del médico argentino René Favaloro.

Años después, el cardiólogo Andreas Grüntzig impulsó una nueva alternativa: intervenir las arterias coronarias desde el interior mediante un catéter.

Así comenzó el desarrollo de la angioplastia coronaria, procedimiento que actualmente se utiliza de manera habitual para tratar determinadas obstrucciones de las arterias que suministran sangre al corazón.

La evolución de esta técnica permitió que pasara de ser un procedimiento reservado para situaciones y centros muy específicos a convertirse en una herramienta fundamental dentro de la cardiología intervencionista.

Ante un infarto, cada minuto cuenta

Durante un infarto agudo de miocardio, una arteria coronaria puede quedar obstruida, reduciendo o interrumpiendo el flujo de sangre hacia una parte del músculo cardíaco.

Por ello, el tiempo que transcurre desde el comienzo de los síntomas hasta la restauración del flujo sanguíneo resulta especialmente importante.

Palacios destacó que la angioplastia coronaria es actualmente uno de los principales tratamientos para determinados infartos agudos de miocardio y subrayó la necesidad de que la población reconozca las señales de alarma.

El objetivo, explicó, es que la persona no espere a que los síntomas desaparezcan por sí solos, sino que solicite atención médica cuanto antes.

Entre las manifestaciones que pueden acompañar a un infarto se encuentran el dolor, presión u opresión en el pecho, molestias que pueden extenderse hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula, dificultad para respirar, sudoración, náuseas, mareos o debilidad. Los síntomas pueden variar entre personas y no siempre aparecen de la misma manera.

Trombolíticos y angioplastia: dos herramientas para tratar la obstrucción

Una vez que el paciente llega a un centro médico, el equipo puede determinar cuál es la estrategia más adecuada.

En determinadas circunstancias puede utilizarse tratamiento trombolítico, cuyo objetivo es ayudar a disolver el coágulo que bloquea una arteria. En otros casos, especialmente cuando está disponible y está indicado, se realiza una angioplastia para restablecer el flujo sanguíneo mediante un catéter.

La elección depende del tipo de infarto, el tiempo transcurrido, las características del paciente y los recursos disponibles.

El problema, señaló Palacios, es que el acceso a estos procedimientos no es uniforme en todo el territorio argentino.

La distancia también puede convertirse en un factor de riesgo

Los grandes centros urbanos cuentan con una infraestructura más desarrollada para atender emergencias cardiovasculares. Sin embargo, en regiones alejadas, las distancias pueden retrasar el traslado de un paciente hasta un establecimiento con capacidad para realizar una angioplastia.

Ante esta situación, el especialista planteó la importancia de que los centros de salud puedan brindar una primera intervención adecuada y activar rápidamente los mecanismos de derivación.

En algunos escenarios, disponer de medicamentos capaces de actuar sobre el coágulo mientras se organiza el traslado puede ser una herramienta dentro de la estrategia de atención, siempre bajo indicación y supervisión médica.

La rapidez del sistema completo —desde la identificación de los síntomas y el traslado hasta el diagnóstico y tratamiento— puede influir directamente en el daño que sufre el músculo cardíaco.

Infartos en personas jóvenes: una preocupación creciente

Aunque el riesgo de enfermedad coronaria aumenta con la edad, los eventos cardiovasculares también pueden presentarse en personas jóvenes.

Palacios señaló que se observan casos de infarto en personas de 30 y 40 años, una situación que pone de relieve la importancia de comenzar antes con la prevención y el control de los factores de riesgo.

Entre los principales elementos relacionados con la enfermedad cardiovascular mencionó:

Colesterol elevado

Diabetes

Hipertensión arterial

Tabaquismo

Sobrepeso y obesidad

Estrés sostenido

Alimentación poco saludable

Falta de actividad física

La presencia simultánea de varios factores puede aumentar considerablemente el riesgo cardiovascular.

Estrés y corazón: una relación que merece atención

El estrés también formó parte de la conversación. Palacios señaló que situaciones de tensión intensa pueden coincidir con un aumento de eventos cardiovasculares, especialmente cuando se combinan con otros factores de riesgo.

El estrés no debe entenderse como una causa única y directa de todos los infartos. Sin embargo, el estrés crónico puede influir sobre distintos mecanismos relacionados con la salud cardiovascular y favorecer conductas como dormir poco, fumar, comer de manera poco saludable o abandonar la actividad física.

Además, las situaciones de estrés intenso pueden provocar cambios en la presión arterial y en otros procesos fisiológicos.

El especialista recordó que durante periodos de gran tensión social y económica, como la pandemia de COVID-19 y la crisis argentina de comienzos de la década de 2000, se observaron aumentos de eventos cardiovasculares.

Alimentación y obesidad también forman parte del problema

Otro de los aspectos señalados fue la alimentación. Palacios advirtió sobre la elevada frecuencia de sobrepeso, obesidad y patrones alimentarios poco saludables.

Una dieta con exceso de productos ultraprocesados, grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos puede contribuir al desarrollo de factores de riesgo como hipertensión, alteraciones del colesterol y aumento de peso.

Por el contrario, una alimentación basada principalmente en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y otras fuentes de proteínas saludables puede formar parte de una estrategia integral de prevención cardiovascular.

El acceso económico y las condiciones laborales también pueden influir en las posibilidades de mantener una alimentación saludable, por lo que la prevención no depende únicamente de decisiones individuales.

Medicamentos para el control del peso y enfermedad cardiovascular

Durante la entrevista también se mencionaron los medicamentos basados en agonistas del receptor GLP-1, utilizados en determinados pacientes para el tratamiento de la obesidad y la diabetes.

Estos fármacos pueden tener beneficios cardiovasculares en poblaciones específicas, especialmente cuando están indicados para personas con obesidad, diabetes o enfermedad cardiovascular establecida. Sin embargo, no deben considerarse un tratamiento universal para la enfermedad coronaria ni utilizarse únicamente con el objetivo de bajar de peso sin valoración médica.

La indicación depende de las características clínicas de cada paciente y debe realizarse bajo supervisión profesional.

La prevención puede comenzar desde la escuela

Para Palacios, la prevención cardiovascular debería comenzar desde edades tempranas. La escuela puede convertirse en un espacio para promover conocimientos relacionados con alimentación, actividad física y hábitos saludables.

Además, los niños y adolescentes pueden llevar esos aprendizajes a sus hogares e influir en las decisiones familiares.

El planteamiento parte de una idea central: prevenir las enfermedades cardiovasculares no debería comenzar cuando aparecen los primeros síntomas, sino mucho antes.

Promover una alimentación saludable, actividad física regular, evitar el tabaquismo, controlar la presión arterial, mantener niveles adecuados de colesterol y glucosa y atender el estrés son medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo a largo plazo.

Reconocer los síntomas y pedir ayuda puede salvar vidas

La atención temprana continúa siendo uno de los puntos fundamentales frente a un infarto. Esperar para comprobar si el dolor desaparece puede retrasar un tratamiento que depende, en buena medida, del tiempo.

Por eso, ante síntomas compatibles con un infarto, especialmente si aparecen de manera repentina o intensa, es fundamental buscar atención de emergencia de inmediato y no intentar trasladarse por cuenta propia si existe un servicio de emergencias disponible.

La evolución de la cardiología intervencionista ha permitido tratar obstrucciones coronarias con técnicas cada vez más avanzadas. Sin embargo, incluso los mejores procedimientos pierden eficacia si el paciente llega demasiado tarde.

La Semana Internacional de la Cardiología Intervencionista, junto con el Día Mundial del Corazón que se conmemora el 29 de septiembre, representan una oportunidad para recordar que la salud cardiovascular depende tanto de los avances médicos como de la prevención y de la capacidad de reconocer a tiempo una emergencia.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Infarto: por qué actuar rápido puede marcar la diferencia y cuáles son los factores