— Agencias 14/09/2026
El consumo habitual de pasta de tomate podría estar relacionado con algunos cambios favorables en la función cognitiva de adultos sanos, de acuerdo con un estudio publicado en mayo de 2026 en la revista Antioxidants.
La investigación evaluó durante tres meses a adultos de mediana edad y encontró mejoras modestas en determinadas pruebas de atención, velocidad de procesamiento y memoria, además de cambios en un biomarcador relacionado con la plasticidad cerebral.
Los resultados son interesantes porque plantean la posibilidad de que determinados componentes del tomate, particularmente el licopeno, tengan algún papel en la salud cerebral. Sin embargo, se trata de evidencia inicial y todavía no permite afirmar que la pasta de tomate prevenga el deterioro cognitivo o mejore la memoria de manera generalizada.
¿Qué encontró el estudio?
En la investigación participaron inicialmente 47 adultos sanos, de los cuales 42 completaron el protocolo. Durante aproximadamente tres meses, los participantes consumieron diariamente 35 gramos de pasta de tomate concentrada, una cantidad equivalente a cerca de 0.5 gramos por kilogramo de peso corporal.
Los investigadores compararon esta intervención con una etapa de alimentación con bajo contenido de licopeno para analizar posibles cambios asociados con una mayor exposición a este compuesto.
Después del periodo de intervención se observaron mejoras en diferentes pruebas cognitivas. Entre ellas se reportaron incrementos de aproximadamente 7.2 puntos en atención selectiva, 8.3 puntos en velocidad de procesamiento y 0.8 puntos en memoria asociativa.
También se registró un aumento promedio de 15.2 ng/mL en BDNF, una proteína relacionada con procesos de plasticidad y funcionamiento neuronal.
Estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que el tamaño de la investigación fue pequeño y las variaciones observadas no necesariamente representan mejoras perceptibles en la vida cotidiana.
¿Qué papel podría desempeñar el licopeno?
El licopeno es un carotenoide responsable del característico color rojo del tomate. Además de sus propiedades antioxidantes, ha sido estudiado por sus posibles efectos sobre diferentes procesos relacionados con la salud cardiovascular y metabólica.
Algunas investigaciones han planteado que el licopeno puede atravesar la barrera hematoencefálica, lo que abre la posibilidad de que ejerza determinados efectos en el sistema nervioso.
Sin embargo, todavía no está completamente establecido que este compuesto sea el responsable directo de las mejoras cognitivas observadas. El tomate contiene una combinación de sustancias bioactivas, entre ellas vitamina C, folatos, potasio y otros carotenoides, que podrían contribuir conjuntamente a sus efectos.
También se observaron cambios en la conectividad cerebral
Para explorar posibles modificaciones en la actividad cerebral, los investigadores realizaron resonancias magnéticas funcionales a un grupo más pequeño de participantes.
En esta submuestra, compuesta por 14 personas, se identificaron cambios sutiles en la conectividad funcional de determinadas redes cerebrales.
La conectividad funcional describe cómo distintas regiones del cerebro presentan patrones de actividad relacionados entre sí. Aunque estos cambios pueden resultar interesantes desde el punto de vista científico, no deben interpretarse automáticamente como una demostración de que el cerebro se volvió "más eficiente" o que la pasta de tomate mejora su funcionamiento.
Se necesitan estudios adicionales para determinar qué significado clínico tienen estas modificaciones.
¿La pasta de tomate mejora realmente la memoria?
Los resultados sugieren una posible asociación entre el consumo de este alimento y determinados indicadores cognitivos, pero todavía es demasiado pronto para afirmar que comer pasta de tomate mejora la memoria.
Una diferencia importante es que el estudio evaluó funciones cognitivas específicas mediante pruebas controladas y no demostró que los participantes experimentaran una transformación significativa de su memoria o atención en actividades cotidianas.
Además, un solo ensayo de tamaño reducido no puede establecer por sí mismo una relación causal definitiva.
¿Por qué se utilizó pasta de tomate concentrada?
El estudio no evaluó simplemente el consumo de tomates frescos en cantidades habituales. Los participantes recibieron una cantidad determinada de pasta de tomate concentrada, diseñada para proporcionar una exposición específica a sus componentes, particularmente al licopeno.
Por ello, los resultados no pueden extrapolarse directamente a comer cualquier cantidad de tomate fresco, salsa de tomate u otros productos derivados.
Además, la pasta de tomate comercial puede contener cantidades variables de sodio, azúcar y otros ingredientes, por lo que es importante revisar la etiqueta nutricional.
Principales limitaciones de la investigación
Los propios investigadores reconocieron varios aspectos que deben considerarse antes de sacar conclusiones definitivas:
Pocos participantes: solamente 42 personas completaron el estudio.
Periodo relativamente corto: la intervención duró alrededor de tres meses.
Participantes saludables: los resultados corresponden a adultos sanos de mediana edad y no necesariamente a personas mayores o con enfermedades neurológicas.
Tamaño reducido de la submuestra de resonancia: solo 14 participantes fueron evaluados mediante fMRI.
Posibles sesgos: conocer la intervención recibida puede influir en determinados resultados cuando el diseño no es completamente ciego.
Necesidad de replicación: los hallazgos requieren confirmación mediante estudios independientes, más grandes y con seguimiento prolongado.
Estas limitaciones no invalidan el trabajo, pero sí indican que debe considerarse evidencia preliminar.
¿Qué significa esto para la salud cerebral?
La investigación se suma a un creciente interés científico por estudiar cómo determinados patrones alimentarios pueden influir en la salud cognitiva.
Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y grasas insaturadas cuenta con mayor respaldo general para favorecer la salud cardiovascular y metabólica, factores que también están relacionados con el funcionamiento cerebral.
Dentro de este contexto, el tomate puede formar parte de una dieta saludable gracias a su contenido de nutrientes y compuestos bioactivos. Sin embargo, no existen bases suficientes para considerarlo un tratamiento o un "suplemento cerebral".
¿Conviene consumir más tomate?
Incorporar tomate fresco o productos derivados con una composición saludable puede ser una buena opción dentro de una alimentación variada. La evidencia disponible sobre los beneficios generales de las frutas y verduras es mucho más amplia que la evidencia específica sobre pasta de tomate y rendimiento cognitivo.
Por ahora, no es necesario consumir una cantidad determinada de pasta de tomate con la expectativa de mejorar la memoria o prevenir enfermedades neurodegenerativas.
Un resultado prometedor, pero todavía preliminar
El estudio plantea una hipótesis interesante: determinados componentes del tomate, especialmente el licopeno, podrían estar relacionados con cambios favorables en algunas funciones cognitivas y en ciertos indicadores de actividad cerebral.
No obstante, los resultados deben interpretarse con prudencia. Un estudio pequeño y de corta duración no basta para establecer que la pasta de tomate mejora la memoria o protege el cerebro a largo plazo.
Mientras continúan las investigaciones, incluir tomate dentro de una alimentación equilibrada sigue siendo una alternativa saludable, pero sus posibles efectos sobre el cerebro deben considerarse como un área de investigación en desarrollo y no como un beneficio clínico ya demostrado.
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