— Agencias 14/09/2026
Los aditivos alimentarios y los ingredientes utilizados en productos de higiene forman parte de numerosos artículos de uso cotidiano. Su función puede ser conservar los productos, modificar su textura, mejorar su apariencia o prolongar su vida útil.
Sin embargo, algunos compuestos han sido objeto de investigaciones toxicológicas y regulatorias debido a posibles efectos adversos. Esto no significa que cualquier producto que los contenga sea necesariamente peligroso: el riesgo depende de factores como la cantidad, la frecuencia, la vía de exposición y las características particulares de cada sustancia.
Por ello, más que eliminar indiscriminadamente todos los aditivos, resulta importante conocer cuáles han generado controversia y qué se sabe realmente sobre ellos.
Dióxido de titanio: un ingrediente utilizado para conseguir una apariencia más blanca
El dióxido de titanio se ha empleado como pigmento blanco en diferentes productos, incluidos algunos artículos de higiene personal y alimentos.
La preocupación científica se ha centrado principalmente en determinadas formas de exposición, particularmente la inhalación de partículas de dióxido de titanio en determinados entornos laborales. La clasificación de algunas agencias internacionales sobre su potencial carcinogénico no significa que el uso habitual de una pasta dental que contenga este ingrediente provoque cáncer.
En productos de consumo, la evaluación de seguridad depende de la vía de exposición y de la cantidad a la que está expuesta una persona.
Aspartamo: un edulcorante sometido a evaluación científica
El aspartamo es un edulcorante de alta intensidad utilizado en numerosos alimentos y bebidas con bajo contenido de azúcar. Su posible relación con el cáncer ha sido estudiada durante años.
En 2023, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó al aspartamo como "posiblemente carcinogénico para los seres humanos" (grupo 2B), mientras que otras evaluaciones regulatorias han mantenido límites de ingesta considerados seguros.
La clasificación de peligro no equivale a demostrar que el consumo habitual dentro de los límites establecidos provoque cáncer. Además, el aspartamo no es un ingrediente característico del kétchup convencional.
Benzoato de sodio: conservador presente en alimentos ácidos
El benzoato de sodio es un conservador utilizado en diversos alimentos y bebidas, especialmente aquellos con determinada acidez.
Una de las preocupaciones relacionadas con este compuesto es la posibilidad de formación de benceno bajo determinadas condiciones cuando los benzoatos coinciden con fuentes de ácido ascórbico. El benceno sí es una sustancia reconocida como carcinógena, pero esto no significa que consumir un alimento que contenga benzoato de sodio implique automáticamente una exposición peligrosa.
La formulación del producto, las condiciones de almacenamiento y las cantidades presentes son factores determinantes.
Triclosán: un ingrediente cuya utilización ha disminuido
El triclosán es un agente antimicrobiano que se utilizó en diferentes productos de higiene y cuidado personal, incluidos algunos dentífricos.
Su seguridad fue objeto de numerosos estudios debido a posibles efectos sobre el sistema endocrino, la microbiota y otros aspectos de la salud. En varios mercados se ha restringido su utilización en determinadas categorías de productos.
En el caso de los dentífricos, su empleo debe evaluarse de acuerdo con las regulaciones correspondientes y la concentración utilizada. No existe evidencia suficiente para afirmar que la presencia de triclosán en un producto de higiene provoque directamente cáncer.
Rojo Allura: un colorante sujeto a regulación
El Rojo Allura AC, también conocido como rojo 40, es un colorante sintético utilizado para proporcionar tonalidades rojizas a distintos alimentos y bebidas.
Como ocurre con otros colorantes, su seguridad ha sido evaluada por organismos regulatorios y se establecen límites de utilización. Algunos estudios experimentales han investigado posibles efectos celulares o inflamatorios, pero estos resultados no permiten concluir que el consumo autorizado del colorante provoque cáncer en seres humanos.
Su función es principalmente estética y no aporta beneficios nutricionales.
Parabenos: conservadores estudiados por sus efectos hormonales
Los parabenos son conservadores utilizados para evitar el crecimiento de microorganismos en numerosos productos cosméticos y de cuidado personal.
Algunos miembros de esta familia pueden presentar actividad estrogénica débil en determinadas condiciones experimentales. Debido a ello, se ha estudiado su posible relación con alteraciones hormonales.
Sin embargo, que una sustancia tenga actividad similar al estrógeno en estudios de laboratorio no significa necesariamente que cause cáncer en las concentraciones presentes en productos de uso cotidiano. La evaluación debe considerar la exposición real y el tipo específico de parabeno.
Butilhidroxianisol: un antioxidante con antecedentes toxicológicos
El butilhidroxianisol (BHA) es un antioxidante utilizado para retrasar la oxidación y el deterioro de determinados alimentos y productos.
Los estudios realizados en animales han encontrado efectos adversos con exposiciones elevadas, incluida la aparición de determinados tumores en algunas especies. Estos hallazgos han contribuido a que organismos científicos y regulatorios establezcan límites para su utilización.
No obstante, los resultados obtenidos con dosis elevadas en animales no pueden trasladarse directamente a las cantidades consumidas normalmente por seres humanos.
Carragenina: espesante de origen marino
La carragenina se obtiene de determinadas algas y se utiliza como espesante y estabilizante en alimentos y otros productos.
Existe una distinción importante entre la carragenina utilizada como aditivo alimentario y la carragenina degradada o poligeenano, que presenta características diferentes y ha mostrado efectos inflamatorios en modelos experimentales.
Por esta razón, no es correcto asumir que la carragenina alimentaria provoca automáticamente inflamación intestinal o cáncer en las personas. La evidencia disponible debe interpretarse considerando el tipo de compuesto y las condiciones de exposición.
Sacarina: un edulcorante con una historia controvertida
La sacarina es uno de los edulcorantes artificiales más antiguos. Durante décadas estuvo relacionada con estudios que encontraron un aumento de tumores de vejiga en ratas sometidas a determinadas condiciones experimentales.
Posteriormente se determinó que el mecanismo observado en estos animales no se reproduce de la misma manera en los seres humanos. Por ello, las evaluaciones modernas de seguridad no consideran que la sacarina, dentro de los niveles autorizados de consumo, sea equivalente al riesgo observado originalmente en esos estudios.
¿Debemos evitar todos los productos que contienen aditivos?
No necesariamente. La presencia de un aditivo en una etiqueta no significa por sí sola que el producto sea peligroso.
Los organismos reguladores establecen límites de utilización basados en evaluaciones toxicológicas y estimaciones de exposición. Además, algunos ingredientes tienen funciones tecnológicas importantes para evitar el deterioro de los alimentos o mantener su estabilidad.
Una estrategia más útil consiste en priorizar una alimentación basada principalmente en alimentos frescos o mínimamente procesados, limitar el consumo excesivo de productos ultraprocesados y revisar las etiquetas cuando se desea reducir determinados ingredientes.
La clave está en la exposición
La toxicología se basa en un principio fundamental: la dosis y la vía de exposición son determinantes para establecer el riesgo. Un compuesto puede producir efectos adversos en concentraciones elevadas o mediante determinadas vías de exposición sin que eso implique que cualquier contacto cotidiano genere el mismo efecto.
Por ello, antes de considerar que un ingrediente es "cancerígeno" o que debe eliminarse completamente de la vida diaria, es necesario distinguir entre peligro potencial y riesgo real.
En términos generales, mantener una dieta variada, reducir el consumo habitual de alimentos ultraprocesados y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias ofrece una estrategia más sólida para proteger la salud que intentar eliminar de manera indiscriminada cada aditivo presente en los productos de consumo.
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