Cansancio y dolor en el pecho: el 79% de jóvenes ya muestra signos del síndrome CRM

— Agencias 13/09/2026

El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM) describe la estrecha relación entre factores como obesidad, alteraciones de la glucosa, enfermedad renal y problemas cardiovasculares.

Una investigación publicada en agosto de 2026 encontró una elevada presencia de factores relacionados con este síndrome entre adultos jóvenes de 20 a 29 años, lo que pone de manifiesto que el riesgo cardiometabólico puede comenzar mucho antes de la vejez.

El estudio analizó una cohorte de 1,283 personas, con una edad promedio de 23 años. De acuerdo con sus resultados, alrededor del 79% presentó algún grado de riesgo o características compatibles con el espectro CRM, mientras que el 21% no mostró factores de riesgo identificables.

Estos resultados no significan que ocho de cada diez jóvenes tengan una enfermedad cardiovascular, renal o metabólica establecida. Más bien, reflejan la presencia de factores de riesgo o diferentes etapas dentro del continuo cardiovascular-renal-metabólico, que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas con el paso del tiempo.

¿Qué es el síndrome cardiovascular-renal-metabólico?

El síndrome CRM no constituye una sola enfermedad, sino un concepto que permite comprender cómo interactúan entre sí la salud metabólica, los riñones y el sistema cardiovascular.

Por ejemplo, la obesidad y la resistencia a la insulina pueden favorecer la aparición de hipertensión y alteraciones de los lípidos. A su vez, la hipertensión y la diabetes pueden afectar progresivamente a los riñones y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Esta interacción hace que los distintos problemas no deban analizarse de manera completamente aislada.

¿Cuáles son sus principales señales?

El síndrome CRM puede desarrollarse durante años sin producir síntomas específicos. Algunos signos pueden estar relacionados con los factores que lo acompañan, entre ellos:

Cansancio persistente, especialmente cuando existe otra condición que lo explique.Aumento de peso o dificultad para mantener un peso saludable.Presión arterial elevada.Glucosa o colesterol por encima de los valores recomendados.Hinchazón de piernas o tobillos, que puede aparecer en determinadas enfermedades cardiovasculares o renales.Dolor o presión en el pecho, que requiere una valoración médica y no debe atribuirse automáticamente al síndrome CRM.

Es importante señalar que ninguno de estos síntomas, por sí solo, permite diagnosticar CRM. En muchos casos, los factores de riesgo se detectan mediante mediciones de presión arterial, análisis de sangre y evaluación del estado metabólico y renal.

¿Qué encontraron los investigadores?

Además de evaluar factores de riesgo, la investigación utilizó herramientas destinadas a determinar el grado de riesgo cardiovascular y metabólico de los participantes.

Entre ellas se encuentra la clasificación de estadios del síndrome CRM, que contempla un continuo desde la ausencia de factores de riesgo hasta la presencia de enfermedad cardiovascular establecida.

También se empleó Life's Essential 8, una herramienta de la American Heart Association que reúne ocho aspectos relacionados con la salud cardiovascular:

Alimentación saludable.Actividad física.Evitar el consumo de tabaco.Mantener un peso saludable.Controlar la presión arterial.Mantener niveles adecuados de colesterol.Controlar la glucosa.Dormir lo suficiente.

La utilidad de estas herramientas radica en que permiten identificar áreas modificables de riesgo antes de que aparezcan complicaciones cardiovasculares importantes.

¿Por qué puede aparecer a edades tempranas?

El riesgo cardiovascular y metabólico está influido por múltiples factores. Entre los más importantes se encuentran el sedentarismo, una alimentación poco saludable, exceso de peso, tabaquismo, alteraciones del sueño y determinados factores genéticos y familiares.

La obesidad y la diabetes tipo 2 también pueden aparecer cada vez a edades más tempranas en determinadas poblaciones, aumentando el tiempo durante el cual una persona está expuesta a factores de riesgo cardiovascular.

El cardiólogo Donald Lloyd-Jones ha destacado la importancia de evaluar de manera integral estos factores en los adultos jóvenes, mientras que Chiadi E. Ndumele, de Johns Hopkins, ha señalado la estrecha relación existente entre las enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas.

¿Cómo se puede detectar?

La evaluación del riesgo CRM puede comenzar con medidas relativamente sencillas, como:

Medición periódica de la presión arterial.Evaluación del peso, índice de masa corporal y circunferencia de cintura.Análisis de glucosa y hemoglobina glucosilada, cuando esté indicado.Determinación del perfil de colesterol y triglicéridos.Evaluación de la función renal en personas con factores de riesgo.Revisión de los hábitos de alimentación, ejercicio, sueño y consumo de tabaco.

En determinadas personas, el médico puede solicitar estudios adicionales dependiendo de los antecedentes y de los resultados iniciales.

¿Qué pueden hacer los jóvenes para reducir el riesgo?

La prevención puede comenzar mucho antes de que aparezca una enfermedad. Algunas medidas importantes incluyen:

Mantener una alimentación equilibrada, con abundantes verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y fuentes saludables de proteína.Limitar el consumo de azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y alimentos ultraprocesados.Realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, siempre que las condiciones individuales lo permitan.Evitar el tabaco y los productos de nicotina.Moderar o evitar el consumo de alcohol.Mantener un peso saludable.Dormir adecuadamente.Revisar periódicamente la presión arterial, glucosa y colesterol, especialmente cuando existen antecedentes familiares.

Un reto que comienza antes de lo esperado

La importancia del síndrome CRM radica en que los factores de riesgo pueden acumularse desde etapas tempranas de la vida. Detectarlos oportunamente permite intervenir sobre hábitos y condiciones modificables antes de que evolucionen hacia enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o enfermedad renal.

Aunque el estudio mencionado fue realizado en población estadounidense, sus resultados refuerzan una preocupación relevante para otros países, incluido México, donde las enfermedades metabólicas y cardiovasculares representan una importante carga para la salud pública.

Sin embargo, no debe interpretarse que el 79% de los jóvenes estudiados padezca una enfermedad grave. El hallazgo refleja principalmente la presencia de distintos niveles de riesgo dentro del espectro CRM.

¿Cuándo es necesario acudir al médico?

Los adultos jóvenes no deberían esperar a presentar síntomas para conocer sus principales factores de riesgo. Una valoración médica puede ser especialmente útil cuando existen sobrepeso u obesidad, antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular, presión arterial elevada, alteraciones del colesterol o glucosa.

Si aparece dolor o presión intensa en el pecho, dificultad para respirar, desmayo, sudoración fría o dolor que se extiende hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula, se debe buscar atención médica urgente.

La salud cardiovascular, renal y metabólica está estrechamente relacionada. Adoptar hábitos saludables desde la juventud y realizar controles preventivos puede ayudar a reducir la acumulación de factores de riesgo y favorecer una mejor salud a largo plazo.

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