— Agencias 12/09/2026
El tratamiento de la hipertensión arterial no depende únicamente de tomar correctamente los medicamentos prescritos. La alimentación también desempeña un papel importante, ya que algunos alimentos, bebidas y suplementos pueden modificar la presión arterial o interferir con determinados fármacos.
Sin embargo, no todos estos productos deben evitarse de manera universal. Algunas interacciones dependen del medicamento concreto, la cantidad consumida y las condiciones de salud de cada persona. Por ello, es importante consultar al médico o farmacéutico antes de realizar cambios importantes en la dieta.
Toronja
La toronja puede interferir con las enzimas y transportadores que participan en el metabolismo de algunos medicamentos, incluidos determinados bloqueadores de los canales de calcio. Esto puede aumentar la concentración del medicamento en la sangre y favorecer efectos como una disminución excesiva de la presión arterial, mareos o alteraciones de la frecuencia cardiaca.
Por esta razón, quienes toman ciertos antihipertensivos deben preguntar específicamente a su médico si pueden consumir toronja o su jugo.
Quesos curados
Algunos quesos añejos, como el Roquefort y otros productos muy madurados, contienen tiramina. Esta sustancia puede representar un problema principalmente para las personas que utilizan determinados medicamentos, especialmente los inhibidores de la monoaminooxidasa, ya que puede provocar aumentos importantes de la presión arterial.
En cambio, no existe una razón para afirmar que todos los pacientes que toman antihipertensivos deban eliminar los quesos curados. La recomendación depende del tratamiento específico.
Regaliz negro
El regaliz que contiene glicirricina puede disminuir los niveles de potasio y favorecer la retención de sodio y líquidos. Como consecuencia, puede aumentar la presión arterial y provocar alteraciones en el ritmo cardiaco, especialmente cuando se consume en cantidades importantes o durante periodos prolongados.
Las personas con hipertensión deberían evitar el consumo excesivo de productos con regaliz y consultar a un profesional de salud si lo consumen con frecuencia.
Jamón y carnes curadas
El jamón curado, los embutidos y otras carnes procesadas pueden contener cantidades elevadas de sodio. Una ingesta excesiva de sal favorece la retención de líquidos y puede dificultar el control de la presión arterial.
Por ello, es preferible consumir con mayor frecuencia carnes frescas, pescado, pollo y otras fuentes de proteína con menor contenido de sodio.
Sal del Himalaya
La sal del Himalaya suele promocionarse como una alternativa más saludable, pero desde el punto de vista del sodio no ofrece una ventaja importante frente a la sal de mesa. El consumo excesivo de cualquiera de ellas puede contribuir a elevar la presión arterial.
Para reducir el consumo de sodio, puede ser más útil utilizar hierbas aromáticas, especias, limón, ajo u otros condimentos sin sal añadida.
Café y otras bebidas con cafeína
La cafeína puede producir un aumento temporal de la presión arterial, especialmente en personas que no la consumen habitualmente o que son particularmente sensibles a sus efectos.
Esto no significa que todas las personas con hipertensión deban eliminar completamente el café. Lo importante es observar la respuesta individual y mantener un consumo moderado. En algunos casos, el médico puede recomendar limitar la cafeína o comprobar la presión antes y después de consumirla.
Salsa de soya
La salsa de soya convencional puede contener una cantidad considerable de sodio incluso en porciones pequeñas. Su consumo frecuente puede contribuir a una ingesta excesiva de sal y dificultar el control de la hipertensión.
Una alternativa puede ser utilizar versiones reducidas en sodio o sustituirla por otros condimentos con menor contenido de sal.
Alcohol
El consumo excesivo de alcohol puede elevar la presión arterial y, además, puede interactuar con algunos medicamentos, aumentando el riesgo de mareos, somnolencia o disminuciones excesivas de la presión.
Reducir el consumo de alcohol puede formar parte de las medidas recomendadas para mejorar el control de la hipertensión. En determinadas personas, especialmente aquellas con otras enfermedades o tratamientos, puede ser aconsejable evitarlo por completo.
Ginseng
Los suplementos de ginseng pueden tener efectos sobre la presión arterial y presentar interacciones con determinados medicamentos. La evidencia no permite afirmar que el ginseng reduzca de forma general la eficacia de los antihipertensivos, pero su uso debe comentarse con el médico, especialmente cuando se toman varios medicamentos cardiovasculares.
Que un producto sea considerado "natural" no significa que sea necesariamente seguro o que esté libre de interacciones.
Agua mineral
Algunas aguas minerales contienen cantidades apreciables de sodio. Aunque no todas representan un problema, las personas que necesitan restringir este mineral deberían revisar la etiqueta y elegir opciones con bajo contenido de sodio.
La principal preocupación no es que el agua tenga gas, sino la cantidad de sodio que contiene.
Chocolate oscuro
El chocolate negro contiene cafeína y teobromina, aunque las cantidades dependen del porcentaje de cacao y de la porción. Estos compuestos pueden producir efectos estimulantes leves y, en algunas personas, modificar temporalmente la presión arterial o la frecuencia cardiaca.
El chocolate negro puede formar parte de una alimentación equilibrada en cantidades moderadas, pero conviene considerar también su contenido de azúcar, calorías y cafeína.
Mostaza de Dijon
Algunas mostazas preparadas contienen cantidades importantes de sodio. Consumirlas con frecuencia y en grandes cantidades puede aumentar la ingesta diaria de sal y dificultar el control de la presión arterial.
Una opción práctica es comparar las etiquetas nutricionales y elegir productos con menor cantidad de sodio, además de utilizar hierbas, especias, limón o vinagre para aportar sabor a los alimentos.
Lo más importante
En una persona con hipertensión, el problema generalmente no es un alimento aislado, sino el conjunto de la alimentación y, en determinados casos, las interacciones específicas con los medicamentos.
Reducir el consumo de sodio, moderar el alcohol y la cafeína cuando sea necesario, mantener un peso saludable, realizar actividad física y tomar correctamente los medicamentos son medidas fundamentales para controlar la presión arterial.
Además, no se debe suspender ni modificar un antihipertensivo por cuenta propia. Si existe alguna duda sobre un alimento, bebida, suplemento o producto herbal, lo más seguro es consultar al médico o farmacéutico para determinar si realmente existe una interacción con el tratamiento.
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