— Agencias 12/09/2026
A 25 años de los atentados contra el World Trade Center, el cáncer se ha convertido en uno de los principales problemas de salud entre las personas que estuvieron expuestas al polvo tóxico tras el colapso de las Torres Gemelas.
Un análisis realizado por The Washington Post a partir de informes del Programa de Salud del World Trade Center encontró que el número de sobrevivientes que reciben apoyo para cubrir tratamientos contra el cáncer se ha triplicado aproximadamente en los últimos cinco años.
Este programa federal proporciona atención médica tanto a los primeros intervinientes como a los sobrevivientes, entre ellos residentes, estudiantes y trabajadores que se encontraban cerca de la Zona Cero durante los atentados y sus consecuencias.
En junio de 2021, alrededor de 8,870 sobrevivientes recibían atención relacionada con el cáncer a través del programa. Para este año, la cifra había aumentado hasta aproximadamente 27,300. El crecimiento fue considerablemente mayor que el registrado entre los primeros intervinientes que presentaron reclamaciones relacionadas con cáncer.
Hasta junio, cerca de 54,000 sobrevivientes estaban inscritos en el programa y aproximadamente la mitad recibía tratamiento contra algún tipo de cáncer. Hace cinco años, los pacientes con cáncer representaban alrededor del 35% de los inscritos.
Una investigación reciente de la Universidad de Nueva York encontró una tendencia similar. Al analizar a un grupo más reducido de sobrevivientes, los investigadores observaron que los casos de cáncer aumentaron aproximadamente 2.5 veces entre 2019 y 2024.
El doctor Alan Arslan, profesor asociado de salud poblacional de la Universidad de Nueva York y uno de los autores del estudio, expresó su preocupación por el aumento de pacientes con cáncer entre esta población.
Inicialmente, muchos investigadores esperaban que la principal consecuencia de la exposición al polvo y al humo fuera el desarrollo de enfermedades pulmonares. Sin embargo, con el paso de los años se ha identificado una amplia variedad de tipos de cáncer.
El polvo que cubrió el Bajo Manhattan contenía sustancias potencialmente cancerígenas, entre ellas asbesto y benceno. Además, los incendios que siguieron a los atentados permanecieron activos durante meses, mientras que las partículas contaminantes se introdujeron en edificios, viviendas y oficinas.
Los cánceres de mama y próstata se encuentran entre los diagnósticos más frecuentes en esta población, en concordancia con lo observado en la población general. Sin embargo, los investigadores han identificado algunas diferencias. En las mujeres sobrevivientes, por ejemplo, el cáncer de mama apareció aproximadamente cuatro años antes que el promedio nacional y una proporción mayor correspondió a formas agresivas de la enfermedad.
El cáncer de pulmón también figura entre los diagnósticos más comunes. Un aspecto que ha llamado particularmente la atención de los especialistas es que un número considerable de las mujeres afectadas nunca había fumado.
El doctor Raja Flores, presidente de cirugía torácica de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, señaló que actualmente atiende a un número creciente de sobrevivientes del 11-S con cáncer de pulmón. El especialista también advirtió que todavía podría no haberse alcanzado el punto máximo de estos casos, debido a que algunos cánceres relacionados con determinadas exposiciones pueden tardar décadas en desarrollarse.
Por esta razón, los especialistas recomiendan que las personas que estuvieron expuestas al polvo y los contaminantes de la Zona Cero consulten sobre su posible incorporación al Programa de Salud del World Trade Center y reciban las evaluaciones médicas correspondientes.
Los niños, un grupo poco estudiado
Uno de los grupos que durante años recibió menos atención en las investigaciones fueron los niños que estuvieron expuestos durante los atentados y sus consecuencias.
Se estima que alrededor de 25,000 niños vivían o acudían a escuelas en el Bajo Manhattan el 11 de septiembre de 2001. Muchos de ellos continuaron su atención médica con pediatras particulares y no se incorporaron a los estudios federales de seguimiento, que inicialmente se concentraron principalmente en adultos.
Esta situación comenzó a cambiar recientemente. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) iniciaron la búsqueda de investigadores para establecer un Centro Coordinador de Investigación Juvenil del World Trade Center.
El nuevo programa pretende estudiar a personas que tenían 21 años o menos y que vivían al sur de la calle 14 de Manhattan o en Brooklyn durante el periodo de los atentados y los años posteriores.
Los CDC contemplan destinar hasta 50 millones de dólares a esta iniciativa. De acuerdo con los planes actuales, las investigaciones comenzarían el 1 de julio de 2027 y permitirían conocer mejor los efectos a largo plazo de la exposición al polvo y otras sustancias presentes después de los atentados en quienes eran niños o adolescentes en ese momento.
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