— Agencias 12/09/2026
El Real Madrid venció 4-1 al Rayo Vallecano con goles de Mbappé (2), Carreras y Bellingham, en una noche que comenzó con silbidos y terminó con aplausos en el Bernabéu.
El Real Madrid encontró ante el Rayo Vallecano la noche tranquila que necesitaba tras días de dudas y ruido. Con goles de Mbappé (2), Carreras y Bellingham, el conjunto de Mourinho se impuso 4-1 en el Bernabéu, en un partido que pasó del aplauso a los silbidos y de vuelta a la calma con el tanto final del francés.
Un inicio arrollador en dos minutos
El Rayo Vallecano de Beñat salió decidido a presionar muy arriba, pero dejó metros a la espalda que el Madrid aprovechó. En apenas 120 segundos, el partido cambió de dueño. Primero, Carreras atacó el vértice del área y Lejeune llegó tarde, derribándolo. Mbappé engañó a Audero desde el punto penal para el 1-0. Dos minutos después, Lejeune equivocó un pase hacia su portero, Vinícius lo recogió y encontró a Carreras, quien tiró una pared con Mbappé y marcó el segundo.
Bellingham sentencia y el Bernabéu sonríe
El Madrid eligió buscar la goleada y cerró la primera parte con el tercer tanto. Vinícius recibió un pase de Carreras, salió disparado por la izquierda y puso el balón en el corazón del área, donde apareció Bellingham para sentenciar. El Bernabéu respondió con el "Hey Jude", coreó el nombre de Vinícius y cambió los pitos por una fiesta que pudo alargar Mbappé con un disparo al palo.
Segunda parte: regreso de las dudas
Sin embargo, los segundos 45 minutos convirtieron la buena primera parte blanca en un espejismo. Aparecieron de nuevo las dudas, el mal juego y una desidia que solo rompió Güler al final. Camello marcó el tanto del Rayo tras aprovechar un error entre Camavinga y Vinícius. Con media hora por delante y Courtois de nuevo achicando agua con grandes intervenciones, volvieron los silbidos al Bernabéu.
Mbappé maquilla la reconciliación
El tanto final de Mbappé, al contragolpe y con un buen disparo cruzado, terminó de calmar los ánimos y maquilló una reconciliación que pasó por varias fases: del aplauso, a los pitos y al perdón aparentemente definitivo con aplausos a Vinícius cuando fue sustituido. La relación del Real Madrid con el Bernabéu esta temporada es como una montaña rusa, igual que su futbol: gana casi siempre, pero no enamora. Todavía es pronto para ver la reconstrucción de Mourinho, pero la paciencia del Bernabéu tiene la mecha muy corta.
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