El 866 que nunca salió de un teléfono: así engañan los extorsionadores a sus víctimas

— Mario Alemán 11/09/2026

Extorsionadores hacen aparecer ladas de Monclova sin tener una línea 866; la AIC explica el mecanismo de suplantación de identificador.

El teléfono suena sobre la mesa. La persona interrumpe lo que está haciendo, voltea a ver la pantalla y ahí están, nítidos, diez dígitos que inspiran confianza porque son de aquí: 866 136 40 50.

No es una lada de Guadalajara, ni de la Ciudad de México. Es 866. La lada de Monclova, de Frontera, de la Región Centro. La que uno asocia con un vecino, con el taller, con la oficina. Por eso contesta.

Del otro lado, la voz arranca con la amenaza. Que tiene a un familiar, que es de un banco, que si no deposita. El argumento cambia, pero el inicio es siempre el mismo: una pantalla que dice 866.

Durante semanas, ciudadanos de la Región Centro reportaron llamadas de ese tipo. Llamadas que parecían locales y que terminaban en intento de extorsión. La Agencia de Investigación Criminal comenzó a rastrear los números. Y encontró algo que no cuadraba.

Ese 866 que la víctima vio en su pantalla, en muchos casos, no existe en el registro.

No es que el delincuente haya burlado el sistema biométrico para comprar una línea 866 y luego usarla para extorsionar. Es que ese número, como línea real, nunca fue utilizado para hacer la llamada.

Para entenderlo Roberto Torres, inspector de la AIC, explicó que el delincuente tiene a la mano una línea con la que puede originar la llamada. En este caso, por ejemplo, el 844 144 55 67.

Sabe que si marca directo con ese número, con lada de Saltillo, la gente de Monclova probablemente no va a contestar. Entonces hace algo distinto.

Antes de que la llamada viaje hacia la víctima, entra a un sistema de telefonía por internet. Ese sistema, explica Torres, le permite establecer qué identificador será presentado en el teléfono que va a recibir la comunicación. Es ahí, en ese paso intermedio, donde decide qué número quiere que aparezca. No consigue un número 866. Lo que hace es indicarle al sistema de telefonía por internet qué número quiere que vea la persona que va a recibir la llamada.

En pocas palabras el extorsionador tiene su número real, pero cuando prepara la llamada en el servicio de telefonía por internet, el sistema le permite establecer el identificador que será presentado al teléfono de la persona que va a recibirla.

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Seguridad

En el sistema escribe: 866 136 40 50.

Y le da llamar.

La comunicación sale de su equipo con origen real 844, viaja por internet, pasa por el sistema de telefonía y continúa su camino hacia Monclova acompañada del identificador que él decidió presentar.

En la casa, en el negocio, en la oficina de la víctima, el teléfono vuelve a sonar. La pantalla se ilumina. El ciudadano solo ve el resultado final de ese recorrido: 866 136 40 50.

Nunca vio el 844. Vio el número que el sistema presentó como si fuera el que estaba llamando.

Torres insiste en esa diferencia porque ahí está todo el engaño. Una cosa es el número que aparece ante los ojos de la víctima y otra, muy distinta, es la línea o el sistema que realmente originó la llamada. Lo que el ciudadano tiene en la pantalla no es necesariamente el origen físico de la comunicación, sino el identificador que recibió.

A eso se le conoce como suplantación de identificador de llamadas. El Instituto Federal de Telecomunicaciones lo ha documentado y ha señalado que, en determinados sistemas de telefonía por internet, la información del identificador de quien llama puede ser modificada.

Por eso, cuando la AIC investiga ese 866 136 40 50 que reportó la víctima y descubre que no está registrado, no significa que el extorsionador encontró la forma de registrarlo con datos falsos. Significa que ese número, como línea telefónica, quizá nunca existió. Fue solo la identidad que el sistema hizo aparecer en la pantalla.

La lada, entonces, dejó de ser una garantía. Ver un 866 ya no significa que la llamada venga de Monclova. El delincuente puede estar lejos y, aun así, hacer que el teléfono de aquí muestre un número de aquí.

La corporación tiene bajo investigación 15 números relacionados con intentos de extorsión en la Región Centro. Algunos con lada 866, otros de Monterrey y de otras entidades. Ninguno aparece registrado. La información ya fue turnada a la Policía Cibernética de Coahuila para su análisis y la solicitud de cancelación cuando proceda. La indagatoria apunta a que los responsables operan fuera del estado. Hasta el momento, todos los casos han quedado en intento.

Por eso la recomendación final de la AIC no es rastrear la lada, sino cortar la historia que empieza con esos diez números. No proporcionar datos personales, familiares, bancarios o financieros, no hacer depósitos ni transferencias y colgar para verificar directamente con la familia o la institución que supuestamente está llamando. Los reportes pueden hacerse de forma anónima al 089 y las emergencias al 911.

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