Morena alista candidaturas después del Grito

— Mario Maldonado 11/09/2026

Morena se prepara para anunciar de un solo golpe las coordinaciones estatales que mantiene pendientes rumbo a las elecciones de 2027. La previsión dentro del partido es que las definiciones comiencen después del 15 de septiembre y se presenten en bloque, no de manera escalonada, para intentar contener la guerra que se desató entre los aspirantes.

La decisión no está tomada por completo y el hermetismo es casi absoluto. Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, comunicó a los participantes que serían convocados “en los próximos días”, pero hasta el cierre de esta columna nadie había recibido una fecha precisa.

La mecánica utilizada por Morena consiste en llamar a los aspirantes aproximadamente 24 horas antes del anuncio. Si las designaciones fueran a darse este fin de semana, las primeras llamadas ya tendrían que haberse producido. No ocurrió así. Fuentes del partido consideran que los movimientos podrían comenzar hacia finales de la próxima semana, una vez concluida la conmemoración del Grito y mientras la presidenta Claudia Sheinbaum avanza en la gira posterior a su Segundo Informe de Gobierno.

Hasta ahora se han definido cinco de las 17 coordinaciones estatales en disputa. Faltan 12 y en varias de ellas el proceso interno está al rojo vivo. La dirigencia de Ariadna Montiel dice que podrían esperar hasta diciembre, como permite la convocatoria, pero prolongar la incertidumbre significaría dejar crecer las campañas negras, las filtraciones y las amenazas de ruptura. Así que esa opción no es viable ni está en la mesa.

El arranque formal del proceso electoral federal 2026-2027 agregó presión. Una de las versiones que circula dentro de Morena sostiene que el Instituto Nacional Electoral pidió al partido contener la abierta promoción de sus aspirantes, cuyos actos, recorridos y despliegues territoriales son cada vez más difíciles de presentar como actividades ordinarias.

Chihuahua es uno de los casos más delicados. Andrea Chávez aparece bien posicionada en las mediciones internas, mientras Cruz Pérez Cuéllar intenta evitar que la decisión se cierre a favor de la senadora, porque acusa fraude. Las descalificaciones entre grupos y la intervención de otros personajes, como Javier Corral, elevaron la disputa. Algunos participantes estarían considerando desconocer el resultado si la encuesta no los favorece, pese a los compromisos que firmaron para respetar el proceso y evitar agresiones entre compañeros.

En Baja California, la competencia descarnada entre Julieta Ramírez e Ismael Burgueño han prendido fuego al proceso. Las filtraciones y versiones sobre investigaciones en Estados Unidos transformaron la sucesión en una guerra política cuyos efectos son inconmensurables.

Quintana Roo vive una dinámica similar. Las acusaciones alrededor de vuelos privados y lujos de la gobernadora Mara Lezama, los señalamientos contra el exdirector de Aduanas, Rafael Marín, y contra la alcaldesa con licencia Ana Patricia Peralta, así como la operación de grupos vinculados al Verde han convertido la definición en una disputa que rebasa a Morena. Allí no sólo se decide una coordinación, sino el reparto del poder entre las fuerzas que integran el oficialismo.

En Zacatecas, los grupos del gobernador David Monreal y del diputado Ricardo Monreal conservan intereses en la sucesión, mientras Verónica Díaz y Ulises Mejía buscan quedarse con la candidatura. La dirigencia sabe que cualquier resolución deberá acompañarse de un acuerdo político que evite que los inconformes busquen cobijo en otro partido.

Nuevo León presenta una dificultad distinta. Morena debe medir a Tatiana Clouthier, Clara Luz Flores, Andrés Mijes y Waldo Fernández. La candidatura opositora a Movimiento Ciudadano dependerá tanto de las encuestas como del acuerdo nacional entre Morena y sus aliados. Se asegura que la candidata será una mujer.

En Michoacán, los grupos de Raúl Morón, Carlos Torres Piña y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla disputan el control de la sucesión. La competencia interna se mezcla con los problemas de seguridad y con el peso territorial de liderazgos que difícilmente aceptarían quedar fuera sin recibir posiciones o garantías políticas.

Morena registró originalmente a 277 aspirantes para las 17 gubernaturas. Todos firmaron compromisos para respetar las encuestas, evitar campañas ostentosas y no atacar al partido ni a sus órganos de dirección. En los hechos, varias de esas reglas han sido rebasadas.

La dirigencia puede anunciar las 12 coordinaciones pendientes en una sola jornada, pero difícilmente resolverá de un jalón las fracturas acumuladas durante meses. Después del 15 de septiembre comenzará a conocerse quién ganó las encuestas y también quiénes están dispuestos a desconocerlas.

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