— Agencias 10/09/2026
Las aftas o llagas bucales suelen desaparecer por sí solas en un periodo de una a dos semanas. Sin embargo, cuando aparecen constantemente, tardan demasiado en cicatrizar, son muy dolorosas o dificultan actividades básicas como comer y beber, es recomendable acudir con un profesional de la salud.
Para determinar si una lesión necesita valoración médica, es importante prestar atención principalmente a cuánto tiempo permanece, con qué frecuencia aparece y qué otros síntomas la acompañan.
Las aftas son pequeñas lesiones dolorosas que se desarrollan en el interior de la boca, especialmente en la parte interna de los labios y las mejillas o sobre la lengua. A diferencia de otras lesiones infecciosas, no son contagiosas y generalmente desaparecen sin dejar consecuencias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos, el tratamiento está dirigido principalmente a disminuir las molestias y facilitar la cicatrización, aunque no necesariamente evita que las lesiones vuelvan a aparecer.
Una sola lesión suele estar relacionada con una irritación local
Una afta aislada puede aparecer después de una lesión accidental dentro de la boca. Entre los factores que pueden desencadenarla se encuentran morderse accidentalmente, cepillarse los dientes con demasiada fuerza, el roce de aparatos de ortodoncia o prótesis dentales mal ajustadas y el contacto constante con un diente que tenga un borde irregular o filoso.
Algunos alimentos también pueden intensificar el dolor cuando existe una lesión, particularmente aquellos que son ácidos, picantes o muy salados, debido a que pueden irritar directamente el tejido afectado.
Para reducir la posibilidad de traumatismos repetidos, se recomienda utilizar un cepillo dental de cerdas suaves. Si una prótesis, aparato dental o pieza con un borde afilado provoca lesiones de manera recurrente, es conveniente acudir con un odontólogo para corregir el problema.
Eliminar el factor que está provocando la irritación puede ayudar a prevenir nuevas lesiones, aunque no todas las aftas recurrentes tienen una causa mecánica.
¿Qué puede ayudar a aliviar las molestias?
En lesiones leves pueden utilizarse algunos productos de venta libre destinados a disminuir el dolor, así como determinados enjuagues que pueden contribuir a mantener limpia la zona.
Cuando las molestias son intensas o se considera utilizar algún medicamento, es preferible consultar a un profesional para determinar cuál es la opción más apropiada según las características de la lesión.
Además, evitar temporalmente los alimentos que aumentan la irritación puede hacer más tolerable el periodo de cicatrización.
Cuando las aftas aparecen repetidamente, es necesario investigar la causa
No todas las personas que presentan aftas recurrentes tienen el mismo origen del problema. Cuando las lesiones aparecen con frecuencia, son numerosas o incluso surge una nueva antes de que la anterior haya cicatrizado, puede ser necesario realizar una evaluación más completa.
Entre los factores que se han relacionado con las aftas recurrentes se encuentran determinados medicamentos, algunas deficiencias nutricionales, enfermedades inflamatorias y alteraciones del sistema inmunitario.
También se ha observado una posible relación con niveles bajos de ciertos nutrientes, entre ellos hierro, zinc, ácido fólico y vitamina B12. Sin embargo, la presencia de aftas no significa automáticamente que exista una deficiencia.
Por esa razón, no es recomendable comenzar a tomar vitaminas o minerales por cuenta propia. Si el médico considera que una deficiencia nutricional podría estar relacionada con las lesiones, puede solicitar los análisis necesarios antes de indicar una suplementación.
Asimismo, ante aftas que aparecen repetidamente, es importante descartar otras enfermedades o condiciones que pueden producir lesiones similares en la boca.
¿Cuándo es necesario acudir al médico?
Una afta ocasional que desaparece en pocos días generalmente no representa un motivo de alarma. No obstante, existen determinadas características que justifican una valoración profesional.
Se recomienda consultar cuando:
La lesión permanece durante dos semanas o más.Las aftas aparecen de manera frecuente.La lesión es particularmente grande.Aparece una nueva llaga antes de que la anterior haya cicatrizado.El dolor es intenso y no puede controlarse adecuadamente.Las molestias dificultan comer o beber.La lesión se acompaña de fiebre elevada.
También es importante prestar atención a otros síntomas que aparezcan dentro o fuera de la boca, ya que pueden proporcionar información útil para identificar la causa.
En conclusión, una afta ocasional suele desaparecer por sí sola y no necesariamente indica un problema de salud. La situación cambia cuando las lesiones persisten, son recurrentes, aumentan en número o interfieren con la alimentación y la hidratación. En esos casos, una valoración médica u odontológica permite determinar si existe un factor local, una deficiencia nutricional, una enfermedad subyacente u otra causa que requiera tratamiento.
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