— Agencias 09/09/2026
Un medicamento experimental que había generado grandes expectativas entre los especialistas como una posible nueva herramienta para prevenir los ataques cardíacos no logró demostrar su eficacia en un amplio ensayo clínico, informó la farmacéutica Novartis.
El fármaco, llamado pelacarsen, consiguió disminuir considerablemente las concentraciones en sangre de una partícula grasa que durante años ha sido relacionada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, los pacientes tratados con el medicamento no presentaron una reducción en la frecuencia de infartos, accidentes cerebrovasculares ni muertes relacionadas con problemas cardíacos en comparación con quienes recibieron un placebo.
El Dr. Harlan Krumholz, cardiólogo de la Universidad de Yale, consideró que los resultados son particularmente decepcionantes. No obstante, señaló que también dejan una enseñanza importante para la investigación médica: que dos factores estén estrechamente relacionados no significa necesariamente que uno sea la causa directa del otro.
La sustancia estudiada es la lipoproteína(a), conocida como Lp(a). Se estima que aproximadamente una de cada cinco personas en el mundo presenta niveles elevados de esta partícula. Además, Novartis señala que una proporción importante de quienes desarrollan enfermedades cardiovasculares a edades tempranas también tienen concentraciones elevadas.
Una característica relevante de la Lp(a) es su fuerte componente genético. Cerca del 90% de los niveles de una persona estaría determinado por sus genes, mientras que factores como la alimentación y la actividad física tienen una influencia mucho menor sobre sus concentraciones, a diferencia de lo que ocurre con el colesterol.
Por estas razones, la Lp(a) se había convertido en un objetivo especialmente atractivo para los investigadores. Su presencia podría ayudar a explicar por qué algunas personas desarrollan un infarto incluso cuando mantienen otros factores de riesgo bajo control, como niveles adecuados de colesterol y presión arterial, además de no fumar y realizar ejercicio con regularidad.
El ensayo clínico incluyó a 8,323 personas que presentaban niveles elevados de Lp(a) y que ya padecían enfermedad cardiovascular. Los participantes fueron seguidos durante aproximadamente siete años.
Cada paciente recibió una inyección mensual de pelacarsen o de un placebo. Posteriormente, los investigadores compararon la aparición de diferentes eventos cardiovasculares, entre ellos muertes por causas cardíacas, infartos no mortales, accidentes cerebrovasculares no mortales y procedimientos de emergencia destinados a restablecer el flujo sanguíneo en arterias bloqueadas.
Las expectativas sobre el medicamento eran elevadas debido a resultados anteriores que habían mostrado que pelacarsen podía disminuir los niveles de Lp(a) alrededor de 80%. Sin embargo, la reducción de esta partícula no se tradujo en una disminución de los principales eventos cardiovasculares analizados.
El Dr. David Maron, presidente de la Sociedad Americana de Cardiología Preventiva, describió el resultado como un fuerte golpe para las expectativas que se habían generado alrededor de este tratamiento.
Por su parte, el Dr. Shreeram Aradhye, presidente de desarrollo y director médico de Novartis, reconoció que los resultados no fueron los esperados. Aun así, señaló que el estudio aporta información importante para comprender mejor el papel de la Lp(a) en las enfermedades cardiovasculares y podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para abordar el riesgo cardíaco.
Este no es el primer revés importante en el desarrollo de tratamientos cardiovasculares. En años anteriores, otros medicamentos diseñados para aumentar el colesterol HDL, conocido como colesterol "bueno", tampoco lograron reducir los eventos cardíacos como se esperaba. Más recientemente, otro tratamiento dirigido contra la inflamación cardiovascular también presentó resultados negativos.
A pesar del fracaso de pelacarsen, la investigación sobre la Lp(a) como objetivo terapéutico continúa. Otras compañías farmacéuticas están desarrollando y evaluando medicamentos similares en grandes ensayos clínicos, por lo que todavía existe la posibilidad de que futuras terapias logren demostrar un beneficio cardiovascular.
Los resultados completos del ensayo se esperan para una importante reunión científica sobre enfermedades cardiovasculares programada para noviembre, además de su posterior publicación en una revista médica especializada.
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