— Agencias 09/09/2026
Cada vez más niños pequeños están recibiendo medicamentos de la familia de los GLP-1, como Ozempic o Zepbound, para tratar la obesidad, de acuerdo con los resultados de una nueva investigación.
Aunque el uso de estos medicamentos todavía es poco frecuente entre los menores de 12 años, los investigadores encontraron un crecimiento acelerado. En junio de 2026, la cantidad de niños pequeños que recibieron una prescripción de estos fármacos fue 310 veces mayor que en 2019, cuando comenzaron a utilizarse este tipo de tratamientos.
El Dr. Babak Orandi, profesor asociado de cirugía y medicina de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York y principal autor del estudio, señaló que, pese a que el número total de niños menores de 12 años tratados con GLP-1 continúa siendo reducido, su utilización está aumentando rápidamente.
Los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1, conocidos como GLP-1, imitan los efectos de una hormona que participa en la regulación de la insulina y de la glucosa en sangre. También disminuyen el apetito y hacen más lenta la digestión. Estos medicamentos fueron desarrollados inicialmente para tratar la diabetes tipo 2, aunque posteriormente adquirieron un uso extendido como tratamiento para la pérdida de peso.
Para realizar el estudio, los investigadores analizaron información de más de 3.5 millones de niños estadounidenses con obesidad que no tenían diabetes. Los datos procedían de una base nacional que reúne información de aproximadamente 1,900 hospitales y 42,400 clínicas de salud.
Entre los menores de 8 a 11 años, la proporción que recibió una prescripción de medicamentos GLP-1 pasó de apenas 0.03% en 2019 a más de 9% en 2026. Esto representa un incremento de aproximadamente 310 veces en menos de ocho años.
En total, cerca de 20,300 niños de entre 8 y 11 años incluidos en el análisis habían recibido una receta de estos medicamentos.
Los niños de mayor edad dentro de este grupo tenían más probabilidades de recibir un GLP-1 que los menores. Los investigadores señalaron que algunos de estos medicamentos están autorizados para tratar la obesidad en niños a partir de los 8 años.
La gran mayoría de los menores que recibieron estos tratamientos presentaba obesidad grave: alrededor del 94%. Además, aproximadamente 65% padecía al menos una enfermedad relacionada con la obesidad, entre ellas colesterol elevado, hipertensión arterial o apnea del sueño.
Orandi explicó que los medicamentos GLP-1 pueden producir efectos importantes en el tratamiento de la obesidad, debido a que favorecen la reducción de peso, ayudan a controlar los niveles de glucosa y disminuyen el apetito.
Aunque algunos padres pueden sentirse preocupados ante la posibilidad de que sus hijos utilicen este tipo de medicamentos, el investigador señaló que, en determinados pacientes, el tratamiento podría contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar problemas de salud a largo plazo, como diabetes, hipertensión y enfermedades del hígado.
El estudio también encontró que aproximadamente uno de cada cuatro niños pequeños con obesidad que recibió una prescripción de GLP-1 presentaba prediabetes.
Sin embargo, los investigadores identificaron una diferencia importante relacionada con el nivel socioeconómico. Los niños que vivían en comunidades de mayores ingresos tenían 55% más probabilidades de recibir estos medicamentos que aquellos pertenecientes a comunidades con menores ingresos.
Para Allan Massie, profesor asociado de cirugía y salud poblacional de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York y coinvestigador principal, esta diferencia podría ser una señal temprana de una desigualdad en el acceso a los tratamientos GLP-1 entre los niños pequeños.
Massie señaló que médicos y autoridades sanitarias deberán trabajar para garantizar que los menores con obesidad que realmente necesiten estos tratamientos puedan acceder a ellos. Esto resulta especialmente relevante debido al elevado costo que pueden tener algunos de estos medicamentos y a las diferencias en el acceso a seguros médicos y atención pediátrica especializada.
Los investigadores también consideran fundamental realizar un seguimiento prolongado de los niños que utilizan medicamentos GLP-1 para determinar con mayor precisión su seguridad y eficacia a largo plazo.
Además, ya se están desarrollando ensayos clínicos destinados a evaluar estos tratamientos en niños de tan solo 6 años que presentan obesidad.
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