— Marco Orozco 09/09/2026
Monclova, Coah.- Para el automovilista, la referencia está en el anuncio de la gasolinera: alrededor de 24 pesos por litro. Pero detrás de ese precio existe una serie de factores que van desde el costo del combustible hasta los impuestos y los estímulos fiscales aplicados por el Gobierno Federal.
Durante un recorrido por estaciones de servicio de Monclova y Frontera, se observaron precios cercanos a ese nivel, aunque con diferencias entre establecimientos y tipos de combustible.
En una estación de Frontera, por ejemplo, la gasolina regular se encontraba en $23.99 por litro, mientras que la Premium se ofrecía en $27.99. En otra estación, de la marca Windstar, el anuncio mostraba la gasolina regular en $23.89, la Premium en $28.39 y el diésel en $26.99.
Se trata de precios observados durante el recorrido periodístico, no de un promedio oficial para ambas ciudades, ya que el precio puede variar de una estación a otra dependiendo de diversos factores.
La pregunta es entonces qué hay detrás de esos precios y qué papel juega el estímulo fiscal aplicado al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, conocido como IEPS.
El impuesto que cambia semana a semana
Para el periodo comprendido del 5 al 11 de septiembre de 2026, la Secretaría de Hacienda estableció un estímulo fiscal de 31.45 por ciento para la gasolina menor a 91 octanos, equivalente a $2.1071 por litro.
La cuota completa de referencia del IEPS para este combustible es de $6.7001 por litro. Al aplicar el estímulo, la cuota efectiva queda en $4.5930 por litro.
En términos sencillos, Hacienda está evitando que el consumidor absorba en su totalidad la cuota del impuesto establecida para la gasolina regular.
Sin embargo, esos $2.1071 no representan un descuento directo que el automovilista pueda restar al precio mostrado en la bomba.
Es decir, una gasolina que se vende en $23.89 no pasaría automáticamente a costar $21.78 si el estímulo fuera mayor, ni necesariamente subiría $2.10 si éste desapareciera.
La razón está en la propia composición del precio final.
El precio no depende solamente del IEPS
El costo que finalmente paga el consumidor también está relacionado con factores como el precio de referencia del combustible, el tipo de cambio, transporte, almacenamiento, distribución, logística, margen de comercialización y otros impuestos.
Por eso, el estímulo funciona principalmente como un amortiguador frente a las presiones que pueden elevar el precio de los combustibles.
Para la gasolina de 91 octanos o más, correspondiente a la Premium, el estímulo vigente durante el mismo periodo es de 23.90 por ciento, equivalente a $1.3522 por litro, con una cuota efectiva de IEPS de $4.3057.
En el caso del diésel, el estímulo es considerablemente mayor: 90.78 por ciento, equivalente a $6.6847 por litro, con una cuota efectiva de $0.6787.
La diferencia entre los montos muestra que el estímulo no es una cantidad fija para todos los combustibles, sino que se determina de acuerdo con las condiciones establecidas por Hacienda para cada periodo.
Una estrategia para contener el precio
El estímulo forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno Federal para mantener estable el precio de los combustibles.
El pasado 31 de agosto, Hacienda informó la renovación por seis meses del acuerdo con el sector gasolinero para mantener estable el precio de la gasolina regular y el diésel.
De acuerdo con la dependencia, desde el 1 de marzo de 2025 la gasolina regular se ha mantenido por debajo de $24 por litro en la mayoría del territorio nacional.
La estrategia contempla estímulos fiscales al IEPS, participación de Pemex, acciones para mantener precios competitivos y medidas relacionadas con transporte, logística y distribución.
Así, los casi 24 pesos que encuentra el automovilista en una estación no son resultado de un solo factor, sino de la combinación entre el mercado de combustibles, los costos de operación y una política fiscal destinada a evitar movimientos más pronunciados.
No toda la región tiene el mismo precio
En la zona fronteriza el análisis requiere una consideración adicional.
Piedras Negras, por su condición de frontera, cuenta con un tratamiento fiscal específico para los combustibles, por lo que sus precios no pueden compararse directamente con los de Monclova o Frontera sin tomar en cuenta primero las condiciones y estímulos aplicables en esa región.
Esto también explica por qué dos ciudades relativamente cercanas pueden registrar precios distintos sin que necesariamente exista una contradicción en la política de combustibles.
Al final, el precio que aparece en el anuncio de una gasolinera representa solamente el resultado final de una cadena mucho más amplia.
Para el consumidor, la gasolina puede parecer simplemente una cuenta de 24 pesos por litro. Detrás de ella, sin embargo, hay impuestos, costos de operación y un estímulo fiscal que actualmente está absorbiendo parte de la carga tributaria.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto cuesta la gasolina, sino qué tanto de ese precio está siendo contenido por el estímulo fiscal.
Y durante esta semana, en el caso de la gasolina regular, la respuesta está en los $2.1071 por litro de IEPS que Hacienda dejó de cobrar mediante el estímulo, sin que ello signifique que esa cantidad pueda trasladarse directamente como una reducción de $2.10 en el precio exhibido por cada estación.
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