— Agencias 08/09/2026
Despertar con el canto de un canario o convivir con periquitos, loros y otras aves es algo habitual en muchos hogares.
Para la mayoría de las personas, compartir el espacio con estos animales no representa un problema. Sin embargo, en individuos susceptibles, la exposición prolongada a determinadas partículas provenientes de las aves puede provocar una enfermedad pulmonar conocida como neumonitis por hipersensibilidad.
Esta afección pertenece al grupo de las enfermedades pulmonares intersticiales y ocurre cuando el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada frente a sustancias inhaladas del ambiente. Si la exposición continúa y la inflamación permanece durante un periodo prolongado, el daño puede evolucionar hacia una cicatrización permanente del tejido pulmonar, conocida como fibrosis.
Durante el seminario Fibrosis Pulmonar: La Respiración nos Mueve, organizado por Boehringer Ingelheim, Ivette Buendía, neumóloga del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) especializada en fibrosis pulmonar y enfermedades pulmonares intersticiales, explicó que la exposición a aves es uno de los factores que los médicos investigan cuando existe sospecha de neumonitis por hipersensibilidad.
¿Qué elementos de las aves pueden afectar los pulmones?
El riesgo no está relacionado simplemente con escuchar cantar a un pájaro, tocarlo o tener una jaula en casa. El problema son las partículas microscópicas de origen aviario que pueden quedar suspendidas en el ambiente y ser inhaladas.
Entre los principales antígenos asociados con las aves se encuentran las plumas, los excrementos y determinadas proteínas de origen aviario. Estas sustancias pueden acumularse en el polvo alrededor de las jaulas, en las habitaciones donde permanecen las aves o en objetos fabricados con plumas.
Cuando las partículas son suficientemente pequeñas, pueden llegar hasta las zonas más profundas del sistema respiratorio.
La neumonitis por hipersensibilidad no es una infección transmitida por el ave. El mecanismo es diferente: determinadas proteínas inhaladas son identificadas por el sistema inmunitario como sustancias potencialmente dañinas, lo que desencadena una respuesta inflamatoria en los pulmones.
No todas las personas expuestas desarrollan la enfermedad. Incluso dos integrantes de una misma familia pueden convivir con las mismas aves durante años y solamente uno presentar una reacción pulmonar, debido a las diferencias individuales en la respuesta inmunitaria.
Esta enfermedad también puede aparecer como el llamado “pulmón del criador de aves”, asociado con la exposición a antígenos procedentes de aves domésticas. Las plumas utilizadas como relleno en almohadas, edredones y otros productos también pueden representar una fuente de exposición.
¿Cómo puede la inflamación terminar provocando fibrosis?
Es importante distinguir la neumonitis por hipersensibilidad de la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), ya que no se desarrollan exactamente mediante el mismo mecanismo.
En algunas enfermedades pulmonares intersticiales, la inflamación puede constituir una respuesta inicial frente a un agente desencadenante. En cambio, la FPI presenta un proceso diferente en el que la fibrosis aparece como mecanismo central.
Cuando la causa de la inflamación se identifica a tiempo y se consigue eliminar la exposición, existe la posibilidad de intervenir antes de que el pulmón sufra un daño permanente.
El problema aparece cuando el estímulo continúa durante mucho tiempo. La inflamación persistente puede desencadenar un proceso de cicatrización progresiva del tejido pulmonar, dando lugar a fibrosis.
A medida que se desarrolla esta cicatrización, el intersticio pulmonar —la fina estructura ubicada entre los alvéolos y los vasos sanguíneos— se vuelve más grueso.
Esto afecta directamente al intercambio de gases. En condiciones normales, el oxígeno atraviesa una barrera muy delgada desde los alvéolos hasta la sangre. Cuando esa estructura se engrosa debido a la fibrosis, el paso del oxígeno se vuelve más difícil.
Tener un ave en casa no significa que necesariamente aparecerá fibrosis
La presencia de un canario, periquito, loro u otra ave dentro del hogar no implica que una persona vaya a desarrollar automáticamente neumonitis por hipersensibilidad o fibrosis pulmonar.
La enfermedad aparece principalmente en personas susceptibles que desarrollan una respuesta inmunitaria frente a los antígenos que inhalan. También pueden influir la intensidad y la duración de la exposición.
Cuando los especialistas determinan que las aves son la fuente que desencadena la enfermedad, evitar o reducir la exposición se convierte en una parte fundamental del tratamiento.
Sin embargo, en algunos pacientes la enfermedad puede continuar progresando incluso después de identificar y controlar el desencadenante. Si los síntomas persisten, las pruebas de función pulmonar muestran un deterioro o las imágenes de tomografía revelan un empeoramiento, puede desarrollarse lo que se denomina fibrosis pulmonar progresiva.
Tos seca y falta de aire pueden ser señales de alerta
Uno de los desafíos de las enfermedades pulmonares intersticiales es que sus primeros síntomas pueden confundirse con otros problemas respiratorios.
Los dos signos principales son la tos seca y la falta de aire progresiva.
Al principio, la persona puede presentar una tos persistente sin producción de flemas. Posteriormente, puede comenzar a experimentar dificultad para respirar durante actividades que antes realizaba sin problemas, como caminar, subir escaleras o recorrer distancias relativamente cortas.
El diagnóstico oportuno continúa siendo uno de los principales retos. Durante el seminario se presentaron datos de un registro latinoamericano que mostraron que algunos pacientes mexicanos pueden tardar alrededor de 24 meses desde el inicio de los síntomas hasta recibir un diagnóstico.
Esta demora es relevante porque existe un momento en la evolución de la enfermedad en el que el daño provocado por la fibrosis puede dejar de ser reversible.
Por ello, una tos seca persistente o una dificultad respiratoria que aumenta progresivamente, especialmente cuando existe exposición habitual a aves, debe ser valorada por un profesional de la salud.
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