— Daniela Cordova 09/09/2026
Salió de día de campo con su familia y terminó frente a una tragedia que casi le arrebata la vida y la memoria.
Esequiel Aguilera Rodríguez, “Cheque”, es un periodista conocido en la Región Centro. El 9 de septiembre de 2007 no estaba trabajando: había salido con su familia a pasar el día y llevaba casualmente la cámara fotográfica con la que trabajaba. Pero al enterarse del accidente en Celemania, Nadadores, su instinto de reportero pudo más.
Un tractocamión que transportaba toneladas de nitrato de amonio chocó contra un vehículo en la carretera federal 30. Tras el impacto, la unidad comenzó a incendiarse y personas, cuerpos de rescate y periodistas llegaron para atender y documentar la emergencia.
Cheque de entonces 43 años bajó de su vehículo, tomó su cámara y comenzó a fotografiar. Entre quienes llegaron para cubrir aquella tragedia estaban sus compañeros Carlos Ballesteros Villarreal, Andrés Ramírez Reyes y David Herrera García. Entonces ocurrió la segunda explosión, la más fuerte.

El estruendo que borró 40 días
La detonación alcanzó a Cheque y lo dejó gravemente herido. La explosión provocó un enorme cráter y arrasó con parte de la carretera; el saldo final llegó a decenas de víctimas.Para él, sin embargo, la tragedia también abrió un agujero en el tiempo. Durante aproximadamente 40 días perdió la noción del espacio, del tiempo y de su propia identidad. Podía hablar con quienes lo visitaban, pero permanecía en una especie de sueño despierto. Cuando comenzó a recuperar la conciencia, no sabía quién era ni qué había ocurrido.


El periodista que volvió
La explosión dejó secuelas permanentes. Cheque perdió gran parte de la audición en ambos oídos y, con el tiempo, recuperó aproximadamente la mitad. También estuvo cerca de perder un brazo y necesitó terapias para recuperar movilidad. Pero hubo una pérdida que tardó más en comprender: sus compañeros ya no estaban.
Carlos, Andrés y David habían acudido como él a contar una historia y quedaron entre las víctimas de aquella tragedia.

Una cámara, tres compañeros y un recuerdo
"Yo tengo la mejor foto”, alcanzó a decirles a sus compañeros mientras mostraba una imagen en la que socorristas recogían un brazo entre los restos de la tragedia. Después vino la explosión y, con ella, un vacío de memoria que se prolongaría durante semanas. Él llegó por casualidad, con su familia y una cámara. Salió de aquel lugar convertido en sobreviviente.
Hay accidentes que terminan cuando se apaga el fuego. Celemania no. Para Cheque, aquella explosión sigue ocurriendo cada vez que septiembre devuelve sus recuerdos; esta vez son 19 años desde aquel hecho que le permitió volver a la vida.

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