— Agencias 08/09/2026
La pérdida de audición en un solo oído, conocida médicamente como hipoacusia unilateral, es un problema que puede aparecer de manera repentina o desarrollarse progresivamente. Además de dificultar la comunicación, puede afectar la capacidad para localizar sonidos y desenvolverse adecuadamente en lugares con mucho ruido.
Aunque algunas causas son sencillas de tratar, como un tapón de cerumen, la disminución auditiva de un solo lado también puede ser una señal de enfermedades que requieren una evaluación especializada. Estas son algunas de las principales causas que pueden encontrarse durante una valoración por otorrinolaringología.
1. Tapón de cerumen: una causa frecuente y fácilmente tratable
La acumulación de cerumen dentro del conducto auditivo es una de las causas más habituales de pérdida auditiva unilateral. Aunque la cera cumple una función protectora, cuando se acumula y se compacta puede bloquear el paso de las ondas sonoras.
Además de escuchar menos por el oído afectado, pueden aparecer sensación de oído tapado, zumbidos e incluso molestias o dolor leve.
Es importante no introducir hisopos de algodón en el oído, ya que pueden empujar el cerumen hacia zonas más profundas y empeorar la obstrucción. Cuando existe un tapón importante, su extracción debe realizarse mediante un procedimiento adecuado.
2. Enfermedad de Ménière: pérdida auditiva acompañada de vértigo
La enfermedad de Ménière es un trastorno crónico del oído interno que puede provocar episodios repetidos de vértigo intenso, tinnitus y disminución fluctuante de la audición, generalmente en uno de los oídos.
Su origen no está completamente establecido, aunque se ha relacionado con alteraciones en la cantidad o regulación del líquido del oído interno.
Los episodios pueden interferir considerablemente con las actividades cotidianas. Dependiendo de las características del paciente, el tratamiento puede incluir cambios en determinados hábitos y alimentación, medicamentos y, en casos seleccionados, procedimientos quirúrgicos.
3. Neuroma acústico: un tumor benigno que afecta el nervio auditivo
El neuroma acústico, también llamado schwannoma vestibular, es un tumor no canceroso que suele crecer lentamente sobre el nervio encargado de transmitir información relacionada con la audición y el equilibrio desde el oído interno hasta el cerebro.
Conforme aumenta de tamaño, puede provocar pérdida auditiva progresiva de un solo lado, tinnitus y problemas de equilibrio.
La resonancia magnética es una de las principales herramientas para confirmar el diagnóstico. El manejo depende de factores como el tamaño y crecimiento del tumor, y puede consistir en vigilancia periódica, radiocirugía o extirpación quirúrgica.
4. Otitis media: líquido e inflamación detrás del tímpano
Una infección del oído medio puede producir una disminución temporal de la audición cuando se acumula líquido detrás del tímpano.
Este problema puede aparecer después de infecciones respiratorias o en asociación con determinadas alergias. El líquido acumulado dificulta el movimiento normal del tímpano y reduce la transmisión del sonido.
Entre los síntomas que pueden acompañarla se encuentran dolor de oído, fiebre, sensación de presión y secreción. El tratamiento depende de la causa y gravedad de la infección, por lo que los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando sean indicados por un profesional.
5. Hipoacusia neurosensorial súbita: una urgencia médica
La hipoacusia neurosensorial súbita consiste en una disminución rápida de la capacidad auditiva que puede aparecer de manera repentina o desarrollarse en un periodo de hasta aproximadamente 72 horas. Generalmente afecta un solo oído.
En algunos casos puede acompañarse de zumbidos, sensación de oído lleno o mareos. Entre las posibles causas investigadas se encuentran procesos virales, alteraciones inmunológicas y problemas relacionados con la circulación, aunque con frecuencia no se identifica una causa concreta.
Debido a que el tiempo puede ser determinante para el tratamiento, una pérdida auditiva súbita debe considerarse una urgencia médica. Los corticosteroides pueden formar parte del tratamiento, según la valoración del especialista.
6. Síndrome de Ramsay Hunt: cuando se reactiva el virus varicela-zóster
El síndrome de Ramsay Hunt aparece cuando el virus varicela-zóster, responsable de la varicela, se reactiva y afecta determinados nervios próximos al oído.
Puede provocar una combinación de dolor intenso, lesiones con ampollas alrededor o dentro del oído, parálisis facial, pérdida auditiva y vértigo. En algunos pacientes también pueden presentarse alteraciones del gusto.
El diagnóstico y tratamiento tempranos son importantes, ya que los medicamentos antivirales y corticosteroides pueden ayudar a disminuir el riesgo de complicaciones y secuelas.
7. Otosclerosis: crecimiento anormal de hueso en el oído
La otosclerosis es una alteración que puede tener un componente hereditario y que afecta los huesecillos encargados de transmitir el sonido en el oído medio, especialmente el estribo.
Cuando este hueso pierde movilidad debido al crecimiento óseo anormal, las ondas sonoras dejan de transmitirse correctamente y puede aparecer una pérdida auditiva de tipo conductivo. En algunos casos comienza en un solo oído y posteriormente puede afectar al otro.
Suele desarrollarse de manera progresiva y puede presentarse en adultos jóvenes. Dependiendo de la situación, las opciones pueden incluir audífonos o una intervención quirúrgica como la estapedectomía.
8. Trauma acústico: daño provocado por sonidos extremadamente fuertes
Una exposición repentina a ruidos de gran intensidad, como una explosión, un disparo o pirotecnia a corta distancia, puede lesionar las estructuras encargadas de la audición dentro del oído.
El daño puede afectar las células ciliadas de la cóclea y producir una pérdida auditiva inmediata, acompañada frecuentemente de un zumbido persistente.
Las lesiones neurosensoriales ocasionadas por un trauma acústico pueden ser permanentes. Por ello, la protección auditiva es especialmente importante cuando existe exposición a sonidos potencialmente dañinos.
9. Colesteatoma: una lesión que puede dañar los huesos del oído
El colesteatoma es un crecimiento anormal de tejido que suele desarrollarse detrás del tímpano. Puede estar relacionado con infecciones recurrentes del oído o con problemas en el funcionamiento de la trompa de Eustaquio.
Aunque no se trata de un cáncer, puede ser destructivo. Conforme crece, puede dañar los pequeños huesos del oído y provocar pérdida auditiva progresiva, secreción con mal olor, presión o mareos.
Debido a que puede ocasionar complicaciones importantes si no se trata, con frecuencia es necesario recurrir a una intervención quirúrgica para eliminarlo por completo.
10. Barotrauma: lesiones ocasionadas por cambios de presión
Los cambios rápidos de presión, como los que ocurren durante el buceo o al viajar en avión, pueden provocar barotrauma cuando el oído no consigue igualar adecuadamente la presión interna con la del ambiente.
La alteración puede generar dolor, sensación de oído bloqueado, disminución auditiva y mareos. En situaciones más graves, incluso puede producirse una lesión o perforación del tímpano.
Los casos leves suelen mejorar conforme se restablece el equilibrio de presión, mientras que las lesiones más importantes pueden requerir atención especializada e incluso cirugía.
¿Cuándo acudir al médico?
Una pérdida auditiva unilateral no debe ignorarse, especialmente cuando aparece repentinamente, empeora con rapidez o se acompaña de vértigo, tinnitus, dolor, secreción o alteraciones neurológicas.
En particular, una disminución súbita de la audición en un oído requiere valoración médica urgente, ya que algunas causas tienen mejores posibilidades de recuperación cuando el tratamiento se inicia rápidamente.
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