— Agencias 08/09/2026
La inteligencia artificial continúa transformando el desarrollo de nuevos medicamentos y ahora protagoniza un avance relacionado con rentosertib, un fármaco experimental desarrollado por Insilico Medicine.
Un estudio reciente encontró que este compuesto logró disminuir la edad biológica estimada de pacientes con fibrosis pulmonar idiopática (FPI) al ser evaluado mediante seis modelos independientes conocidos como "relojes de envejecimiento".
La investigación, publicada el 7 de septiembre de 2026 en Nature Biotechnology, analizó información de 42 pacientes que formaron parte de un ensayo clínico de Fase IIa. De acuerdo con los resultados, las personas tratadas con rentosertib registraron una reducción estimada de entre 2.7 y 3.5 años en su edad biológica en cuatro de los relojes proteómicos utilizados. En el grupo que recibió placebo no se observaron modificaciones relevantes e incluso algunos indicadores mostraron incrementos.
El resultado ha despertado interés tanto en el ámbito científico como en la industria farmacéutica, debido a que constituye un ejemplo destacado de un medicamento desarrollado mediante inteligencia artificial y dirigido contra una enfermedad concreta que también mostró modificaciones en biomarcadores relacionados con el envejecimiento.
¿Cómo funciona rentosertib y qué lo hace diferente?
Rentosertib actúa como inhibidor de TNIK, una proteína que participa en diversos procesos celulares. Su desarrollo se realizó mediante herramientas de inteligencia artificial generativa, entre ellas Chemistry42 y PandaOmics, pertenecientes a Insilico Medicine.
Uno de los aspectos más innovadores del proceso es que los algoritmos de IA participaron tanto en la identificación del objetivo molecular como en el diseño y optimización de la molécula. Este enfoque busca acelerar el descubrimiento de medicamentos y facilitar la creación de compuestos con características específicas.
Para evaluar sus posibles efectos sobre el envejecimiento, los investigadores utilizaron seis relojes de envejecimiento basados en proteínas, desarrollados por instituciones como Harvard, Oxford, la Universidad de Pekín e Insilico. Estas herramientas estudian determinados patrones de proteínas presentes en la sangre para realizar una estimación de la edad biológica.
A diferencia de la edad cronológica, que corresponde al número de años que una persona ha vivido, la edad biológica pretende reflejar determinados aspectos relacionados con el estado funcional del organismo y el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas con el envejecimiento.
¿Qué tan sólidos son los resultados?
Aunque los hallazgos han generado expectativas, los investigadores señalan que deben interpretarse como resultados exploratorios. Una de las principales interrogantes es si la disminución observada en los relojes biológicos representa realmente un efecto sobre el envejecimiento de todo el organismo o si simplemente refleja la mejoría de la enfermedad pulmonar.
En otras palabras, todavía no es posible determinar si rentosertib ralentiza procesos relacionados con el envejecimiento sistémico o si los cambios registrados son consecuencia de que los pulmones de los pacientes se encuentran en mejores condiciones.
Además, el estudio tuvo una muestra relativamente pequeña, con 42 participantes, y el seguimiento se prolongó durante apenas 12 semanas. También se reportaron interrupciones del tratamiento relacionadas con toxicidad hepática, particularmente entre algunos pacientes que recibían rentosertib junto con nintedanib, un medicamento utilizado habitualmente para tratar la FPI.
Por estas razones, serán necesarios estudios más amplios y periodos de seguimiento prolongados para determinar con mayor precisión la seguridad y eficacia del tratamiento.
¿Qué opinan los expertos?
Alex Zhavoronkov, fundador y director ejecutivo de Insilico Medicine, destacó la importancia de los resultados y su posible relación con la longevidad. Mientras tanto, el químico y Premio Nobel Michael Levitt puso énfasis en la coincidencia observada entre los diferentes relojes utilizados en la investigación, más que en la magnitud específica del efecto encontrado.
A pesar de ello, existe cautela entre los especialistas. Los relojes de envejecimiento son herramientas prometedoras, pero todavía no constituyen una medida universal o definitiva del envejecimiento humano.
Existen diferentes métodos para estimar la edad biológica. Algunos se basan en modificaciones de la metilación del ADN, mientras que otros analizan proteínas presentes en la sangre. Cada metodología tiene fortalezas y limitaciones, y su verdadero valor para la práctica clínica continúa bajo investigación.
¿Cuál es la situación de rentosertib?
Rentosertib continúa siendo un medicamento experimental y su investigación está enfocada en el tratamiento de la fibrosis pulmonar idiopática. No está aprobado como tratamiento contra el envejecimiento, debido a que el envejecimiento por sí mismo no está reconocido como una enfermedad tratable por la FDA ni por las principales agencias regulatorias internacionales.
Insilico Medicine plantea un modelo de investigación en el que los ensayos destinados a enfermedades crónicas también incorporen biomarcadores relacionados con el envejecimiento. La intención es determinar si un tratamiento puede influir simultáneamente en la enfermedad específica y en algunos indicadores asociados con la salud a largo plazo.
Sin embargo, cualquier posible utilización de rentosertib para objetivos distintos al tratamiento de la FPI necesitaría evidencia clínica adicional y las correspondientes evaluaciones y autorizaciones regulatorias.
¿Por qué es importante este avance?
El desarrollo de medicamentos mediante inteligencia artificial capaces de modificar determinados biomarcadores asociados con el envejecimiento podría abrir una nueva línea de investigación médica.
Por ahora, no existe una "píldora antienvejecimiento" aprobada que haya demostrado prolongar de manera comprobada la vida humana. Sin embargo, combinar herramientas de IA para descubrir nuevos fármacos con métodos capaces de medir cambios en la edad biológica podría ayudar a estudiar tratamientos destinados a enfermedades crónicas y, potencialmente, a preservar durante más tiempo la salud.
El caso de rentosertib podría impulsar una tendencia en la que los ensayos clínicos incorporen de manera habitual indicadores relacionados con el envejecimiento. De esta manera, además de evaluar si un medicamento funciona contra una enfermedad concreta, los investigadores podrían analizar si produce cambios en otros aspectos vinculados con la salud y la longevidad.
Aun así, el camino hacia un tratamiento capaz de ralentizar el envejecimiento humano sigue siendo extenso. Será necesario contar con evidencia clínica más sólida, seguimiento a largo plazo y superar importantes desafíos científicos, regulatorios y éticos.
Por ahora, los resultados de rentosertib representan un avance interesante en la combinación de inteligencia artificial, desarrollo farmacológico y ciencia del envejecimiento, pero todavía no permiten afirmar que el fármaco sea una terapia contra el envejecimiento humano.
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