— Edith Gámez 08/09/2026
Las principales reservas de este gas se encuentran particularmente en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, pero la mitad de ese volumen concentra Coahuila.
El gas shale representa un recurso con potencial para fortalecer el desarrollo energético, industrial y económico del noreste de México, particularmente en Coahuila, donde se concentra una parte importante de las reservas de este hidrocarburo. Así lo expuso el economista, académico y servidor público Rogelio Montemayor Seguy, durante una conferencia impartida en las instalaciones de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Monclova, ante integrantes de la iniciativa privada y cámaras empresariales interesados en conocer las posibilidades de aprovechamiento de este recurso.
México cuenta con un importante potencial gasífero
Montemayor Seguy explicó que México tiene más reservas de gas que de petróleo, aunque una proporción considerable corresponde a gas no convencional o de lutitas, cuya extracción requiere procesos como la fracturación hidráulica. Señaló que las reservas mexicanas de este tipo de gas se encuentran entre las más importantes del mundo y que 85 por ciento se concentra en el noreste del país, particularmente en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, mientras que aproximadamente la mitad de ese volumen se localiza en Coahuila, lo que representa un potencial relevante para el desarrollo de la región.

Un recurso con impacto en la actividad industrial
El gas shale puede utilizarse prácticamente para los mismos fines que el gas natural convencional, entre ellos la generación de electricidad, el calentamiento de hogares y el suministro energético para procesos industriales. En el sector productivo puede emplearse en hornos, fundición de metales, generación de vapor y procesos petroquímicos, mientras que en el ámbito doméstico y comercial puede destinarse a la preparación de alimentos, calentamiento de agua y sistemas de calefacción, por lo que su disponibilidad puede convertirse en un factor para atraer y fortalecer actividades productivas.
Coahuila concentra una oportunidad importante
De acuerdo con Montemayor Seguy, la magnitud de las reservas ubicadas en Coahuila representa una oportunidad para la entidad y para el noreste mexicano, aunque el desarrollo de este potencial requiere resolver diversos aspectos relacionados con la explotación. Recordó que durante la etapa de la reforma energética impulsada en el sexenio de Enrique Peña Nieto se registraron avances en materia de hidrocarburos no convencionales, aunque posteriormente el desarrollo de estos proyectos se frenó y actualmente existe la intención de retomar el tema desde el Gobierno Federal.

El impacto ambiental es uno de los principales retos
Ante las preocupaciones expresadas por distintos sectores respecto a los posibles efectos de la fracturación hidráulica sobre los ecosistemas y los recursos hídricos, el economista señaló que toda actividad productiva genera algún impacto ambiental, por lo que el reto consiste en establecer mecanismos para prevenirlo, reducirlo, mitigarlo y, cuando sea necesario, restaurar las zonas afectadas. Consideró que la evolución de la tecnología utilizada para la extracción de hidrocarburos no convencionales permite contar actualmente con mayores herramientas para atender estos riesgos, siempre que exista una regulación adecuada.
El manejo del agua deberá ser definido
Uno de los temas que consideró necesario resolver antes de avanzar con proyectos de explotación es el uso y disponibilidad del agua, particularmente para evitar que se destine agua apta para consumo humano a este tipo de operaciones. Montemayor Seguy planteó que deben analizarse las alternativas disponibles de acuerdo con las condiciones de cada región y mencionó que, para Coahuila, podría evaluarse el aprovechamiento de agua tratada disponible en Piedras Negras para trasladarla hacia las zonas donde pudiera ser requerida, frente a otras opciones como el uso de agua salobre.

Producción podría comenzar en el próximo año
Respecto al tiempo que podría tomar la puesta en marcha de proyectos de explotación, el especialista consideró que, si el Gobierno Federal logra avanzar con rapidez en los asuntos pendientes, podría existir la posibilidad de comenzar a producir gas el próximo año. Precisó que todavía deben definirse cuestiones relacionadas con el agua y con el modelo de contratos que se establecería con las empresas privadas que participen en las operaciones, factores que podrían determinar el ritmo con el que se desarrolle esta actividad en la región.
La Región Centro y la frontera, zonas de interés
Al ser cuestionado sobre las áreas de Coahuila que podrían ser prioritarias para el desarrollo de estos proyectos, Montemayor Seguy señaló que el interés se concentraría en la zona comprendida de la Región Centro hacia la frontera, debido a la presencia de reservas y al potencial energético existente. La conferencia fue presentada por Humberto Prado, presidente de la CMIC Monclova, quien destacó que este tipo de encuentros permite a empresarios y representantes de cámaras conocer temas estratégicos y productivos para la Región Centro-Desierto, mientras que el análisis del gas shale abrió la discusión sobre las oportunidades que podría representar para la generación de energía, la industria y la economía regional.



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