Señal en el rostro que ayuda a predecir problemas cardíacos y cerebrovasculares

— Agencias 07/09/2026

Una alteración visible alrededor de los ojos podría estar relacionada con un mayor riesgo de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio, de acuerdo con una investigación que siguió durante hasta una década a miles de personas.

El estudio puso el foco en el xantelasma, unas placas o depósitos de color amarillento que suelen aparecer alrededor de los párpados. Los investigadores encontraron que quienes presentaban esta característica tuvieron una mayor frecuencia de infartos, accidentes cerebrovasculares y ataques isquémicos transitorios en comparación con personas que no tenían estas lesiones.

El xantelasma se produce cuando determinadas células del sistema inmunitario de la piel, conocidas como macrófagos, acumulan colesterol y otras grasas. Este proceso puede estar relacionado con alteraciones metabólicas y con la aterosclerosis, enfermedad caracterizada por la formación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias.

Los investigadores plantearon que esta manifestación visible podría funcionar como un indicador de factores de riesgo cardiovascular que todavía no han sido identificados, aunque señalaron que aún es necesario investigar con mayor profundidad los mecanismos biológicos que explican esta relación.

Qué alteración en los párpados podría relacionarse con el riesgo cardiovascular

El xantelasma es una alteración de la piel que aparece principalmente en la zona de los párpados. Aunque suele generar consultas por motivos estéticos y las placas no representan por sí mismas una amenaza inmediata, los resultados del estudio sugieren que su presencia podría servir como una señal externa de posibles problemas cardiovasculares o cerebrovasculares.

La investigación, publicada en la revista Atherosclerosis, analizó si la presencia de xantelasma estaba relacionada con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares adversos mayores. Dentro de esta categoría se incluyeron infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y ataque isquémico transitorio.

Qué es el xantelasma y por qué aparece alrededor de los ojos

El xantelasma suele reconocerse por la aparición de placas o manchas amarillentas, generalmente blandas, alrededor de los párpados.

Estas lesiones se forman cuando los macrófagos, células que participan en la respuesta inmunitaria, acumulan colesterol y otros tipos de grasa dentro de la piel.

En numerosas personas, el xantelasma aparece asociado con alteraciones en los niveles de lípidos sanguíneos. Sin embargo, esta relación no es absoluta. Es posible presentar estas placas incluso cuando los análisis de colesterol no muestran valores elevados.

Este último aspecto resulta relevante porque indica que la presencia de xantelasma podría estar relacionada con otros procesos además de una concentración elevada de colesterol en sangre.

Por qué los investigadores lo relacionan con infartos y accidentes cerebrovasculares

La posible conexión parte de su relación con la aterosclerosis, proceso mediante el cual se acumulan depósitos de grasa en las arterias, lo que puede dificultar el flujo sanguíneo.

La aterosclerosis constituye uno de los principales mecanismos involucrados en numerosos infartos y accidentes cerebrovasculares.

Investigadores de la Universidad de Stanford señalaron que los estudios realizados anteriormente habían obtenido resultados diferentes respecto de la relación entre xantelasma y riesgo cardiovascular. Por esa razón, buscaron analizar nuevamente esta asociación utilizando una población amplia y un periodo prolongado de seguimiento.

Qué encontró la investigación

Para realizar el análisis se utilizaron datos procedentes de TriNetX, una amplia red de registros electrónicos de salud.

Los investigadores identificaron a 17.925 personas con xantelasma y las compararon con otras 17.925 personas que presentaban presbicia, una alteración visual relacionada con la edad. La selección de este grupo de comparación permitió que ambos grupos contaran con antecedentes de evaluaciones oculares.

Antes de comenzar el seguimiento, fueron excluidas las personas que ya habían sufrido un infarto, accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio.

Posteriormente, los grupos fueron comparados para determinar con qué frecuencia aparecían estos acontecimientos después de uno, cinco y diez años.

Cuánto aumentó el riesgo entre quienes tenían xantelasma

Durante el primer año, el 1% de las personas con xantelasma presentó un infarto de miocardio, frente al 0,35% registrado entre quienes formaban parte del grupo de comparación.

En cuanto al accidente cerebrovascular, la incidencia fue de 0,95% frente a 0,30%, mientras que para el ataque isquémico transitorio fue de 0,60% frente a 0,19%.

Las diferencias también se mantuvieron con el paso del tiempo.

A los cinco años, el infarto había ocurrido en 2,26% de las personas con xantelasma, frente a 1,13% del grupo de control. Para el accidente cerebrovascular, las cifras fueron de 2,25% y 1,03%, respectivamente. En el caso del ataque isquémico transitorio, fueron de 1,60% frente a 0,74%.

El patrón continuó a los diez años. La incidencia de infarto alcanzó 3,13% en el grupo con xantelasma frente a 1,73% en los controles. Para el accidente cerebrovascular fue de 3,00% frente a 1,53%, mientras que el ataque isquémico transitorio llegó a 2,00% frente a 1,13%.

Según los investigadores, las diferencias observadas fueron estadísticamente significativas.

Tener xantelasma no significa que una persona vaya a sufrir un infarto

Aunque los resultados muestran una relación entre ambas condiciones, es importante aclarar que el estudio no demuestra que el xantelasma sea la causa directa de un infarto o un accidente cerebrovascular.

Lo que los resultados sugieren es que la presencia de estas placas podría funcionar como un marcador de un mayor riesgo cardiovascular o de factores que todavía no han sido identificados o controlados adecuadamente.

Además, los investigadores encontraron que la frecuencia de eventos cardiovasculares fue similar entre las personas con xantelasma que tenían niveles elevados de lípidos y aquellas que no presentaban estas alteraciones.

Esto sugiere que el colesterol elevado, aunque puede estar relacionado con el xantelasma, no explica por completo la asociación observada.

Qué hacer si aparecen estas placas alrededor de los ojos

Los resultados de la investigación plantean que la aparición de xantelasma podría ser una oportunidad para realizar una evaluación más completa de la salud cardiovascular.

Entre los aspectos que pueden revisarse se encuentran la presión arterial, los niveles de colesterol y otros lípidos, la glucosa y diferentes factores de riesgo cardiovascular.

La intención no es generar alarma ante la aparición de una placa amarillenta, sino aprovechar una manifestación visible para detectar de manera temprana posibles problemas que podrían permanecer sin síntomas durante años.

Una persona que desarrolla xantelasma puede comentarlo con su médico para determinar si resulta conveniente realizar estudios adicionales y revisar sus factores de riesgo.

Qué medidas ayudan a proteger la salud cardiovascular

El estudio también pone de relieve la importancia de las estrategias habituales para disminuir el riesgo cardiovascular.

Entre ellas se encuentran mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, controlar la presión arterial, vigilar los niveles de colesterol y tratar los factores de riesgo cuando un profesional de la salud lo indique.

La prevención resulta especialmente importante porque algunas enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes.

Qué falta por conocer sobre el xantelasma y el corazón

A pesar de la cantidad de personas analizadas y del seguimiento de hasta diez años, la investigación todavía deja preguntas sin responder.

Una de las principales es por qué el xantelasma parece relacionarse con un mayor riesgo cardiovascular incluso en personas que no presentan niveles elevados de colesterol.

Los autores consideran necesario realizar nuevas investigaciones para identificar los mecanismos biológicos que podrían conectar estas lesiones cutáneas con las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

Por ahora, el principal interés del hallazgo está en que una alteración fácilmente visible durante una consulta dermatológica u oftalmológica podría convertirse también en una señal para revisar factores de riesgo cardiovascular que podrían permanecer ocultos.

Así, aunque el xantelasma suele ser motivo de preocupación estética, su presencia podría representar una oportunidad para detectar y controlar de manera anticipada condiciones que afectan la salud del corazón y los vasos sanguíneos.

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