Razones científicas por las que las personas con sobrepeso sienten más calor

— Agencias 07/09/2026

La regulación de la temperatura corporal depende de un conjunto de mecanismos que permiten al organismo producir, conservar y liberar calor. Sin embargo, el exceso de peso puede modificar algunos de estos procesos y hacer que determinadas personas experimenten una mayor sensación de calor.

El tejido adiposo, el gasto energético asociado al movimiento, la circulación sanguínea, la sudoración y las características de la respiración pueden influir en la capacidad del cuerpo para disipar el calor. A esto se suman diferentes cambios metabólicos que suelen acompañar al sobrepeso y la obesidad.

Estas son algunas de las principales razones por las que una persona con exceso de peso puede sentirse más acalorada.

Tejido adiposo blanco: una capa que dificulta la pérdida de calor

El tejido adiposo blanco cumple diversas funciones en el organismo y también actúa como aislante térmico. Cuando existe una cantidad elevada de grasa corporal, esta capa puede dificultar que el calor producido en el interior del organismo se libere con facilidad hacia el exterior.

En ambientes calurosos, esta característica puede hacer que algunas personas tengan mayores dificultades para enfriarse y experimenten una sensación de calor más intensa o prolongada.

Esto no significa que toda persona con sobrepeso tenga necesariamente una temperatura corporal más elevada, sino que puede presentar mayores dificultades para disipar el calor en determinadas circunstancias.

Mayor gasto energético al desplazarse

Mover un cuerpo de mayor peso requiere generalmente un mayor esfuerzo físico. Caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas puede demandar más trabajo muscular cuando existe un exceso de peso corporal.

Durante la actividad muscular se produce calor como consecuencia del metabolismo. Por ello, una persona con mayor masa corporal puede generar más calor durante determinadas actividades que alguien con menor peso realizando la misma tarea.

Este efecto puede hacerse especialmente evidente durante el ejercicio o cuando se realizan esfuerzos físicos en ambientes cálidos.

Menor superficie corporal relativa para disipar calor

La relación entre superficie corporal y masa también influye en la capacidad del organismo para liberar calor.

A medida que aumenta el tamaño corporal, la masa puede incrementarse de una manera que no es proporcional al aumento de la superficie disponible para disipar calor. Como resultado, puede resultar más difícil eliminar eficientemente el calor generado internamente.

Este mecanismo ayuda a explicar por qué las personas con mayor masa corporal pueden ser más vulnerables al sobrecalentamiento, particularmente durante temperaturas ambientales elevadas.

Mayor exigencia para el sistema cardiovascular

El sistema cardiovascular participa activamente en la regulación térmica. Cuando el organismo necesita eliminar calor, aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel para facilitar su liberación.

El exceso de peso puede incrementar la demanda que soporta el corazón y el sistema circulatorio. Durante el esfuerzo físico, esto puede traducirse en un aumento de la frecuencia cardíaca y del flujo sanguíneo, acompañado de una mayor producción de calor.

Por esta razón, determinadas actividades pueden provocar una sensación de calor y cansancio más intensa en personas con sobrepeso u obesidad.

Mayor necesidad de utilizar la sudoración para enfriarse

Las glándulas sudoríparas ecrinas desempeñan un papel fundamental en la refrigeración del organismo. Cuando la temperatura corporal aumenta, producen sudor, cuya evaporación ayuda a disminuir el calor.

En personas con mayor masa corporal, el organismo puede depender en mayor medida de este mecanismo para mantener una temperatura adecuada. Esto puede traducirse en una sudoración más abundante, especialmente durante el ejercicio o en ambientes calurosos.

Además, la humedad y la fricción en los pliegues de la piel pueden aumentar la incomodidad asociada al calor.

El hipotálamo y la regulación de la temperatura

El hipotálamo funciona como uno de los principales centros de control de la temperatura corporal. Recibe información procedente del organismo y coordina respuestas como la sudoración, los cambios en el flujo sanguíneo de la piel y los escalofríos.

La obesidad suele estar acompañada de un estado de inflamación crónica de bajo grado, producido en parte por cambios en el tejido adiposo. Esta situación puede influir en diferentes procesos fisiológicos, aunque la relación exacta entre obesidad, inflamación y percepción térmica es compleja.

Por ello, las alteraciones metabólicas asociadas al exceso de peso pueden modificar la forma en que el organismo responde a determinados cambios ambientales.

Resistencia a la insulina y funcionamiento vascular

La resistencia a la insulina es frecuente en personas con sobrepeso u obesidad y puede acompañarse de alteraciones en la función de los vasos sanguíneos.

La capacidad de los vasos sanguíneos de dilatarse adecuadamente es importante para trasladar sangre hacia la superficie de la piel y favorecer la eliminación del calor. Cuando la función vascular se encuentra comprometida, este mecanismo puede ser menos eficiente.

Como consecuencia, algunas personas pueden presentar mayores dificultades para adaptarse al calor, especialmente cuando existen otros factores metabólicos o cardiovasculares asociados.

Cambios en el tejido adiposo marrón

El tejido adiposo marrón tiene una función diferente a la grasa blanca. Participa en la producción de calor mediante un proceso conocido como termogénesis, particularmente en respuesta al frío.

La cantidad y actividad de este tejido varían entre individuos y pueden estar relacionadas con factores como la edad, el peso corporal y el metabolismo. En personas con obesidad se ha observado, en determinados estudios, una menor actividad del tejido adiposo marrón.

Sin embargo, este mecanismo está relacionado principalmente con la respuesta al frío y no constituye por sí solo una explicación de la sensación de calor en personas con exceso de peso.

Mayor esfuerzo respiratorio

El sistema respiratorio también puede verse afectado por un exceso importante de tejido adiposo, especialmente cuando existe acumulación de grasa alrededor del abdomen y el tórax.

Esta situación puede limitar parcialmente la expansión pulmonar y hacer que respirar requiera un mayor esfuerzo. Durante la actividad física, la demanda respiratoria puede aumentar todavía más.

El trabajo adicional de los músculos respiratorios contribuye al gasto energético y a la producción de calor, además de favorecer una sensación de cansancio o falta de aire durante determinados esfuerzos.

El exceso de peso y la regulación térmica

La sensación de calor en personas con sobrepeso u obesidad puede estar relacionada con varios mecanismos que actúan simultáneamente. La mayor masa corporal, el aislamiento proporcionado por el tejido adiposo, el esfuerzo necesario para desplazarse, los cambios circulatorios y una mayor dependencia de la sudoración pueden dificultar la eliminación del calor.

Además, las alteraciones metabólicas y cardiovasculares que pueden acompañar a la obesidad influyen en la manera en que el organismo responde a las temperaturas elevadas.

Ante síntomas como intolerancia marcada al calor, sudoración excesiva, mareos, palpitaciones, dificultad para respirar o episodios de debilidad, es importante no atribuirlos automáticamente al peso corporal y considerar una valoración médica para descartar otras causas.

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