Psicóloga: Cuando un niño dice que algo le duele, hay que escuchar

— Daniela Cordova 07/09/2026

Tras un suicidio infantil en Frontera, especialistas llaman a escuchar, acompañar y vigilar lo que consumen los menores.

Un niño de 11 años murió por suicidio el pasado sábado en Frontera. Más allá de la tragedia, el caso vuelve a poner frente a las familias una pregunta incómoda: ¿qué tanto conocemos lo que sienten nuestros hijos? Para Gabriela Medrano, psicóloga clínica del Módulo del Adolescente de la Jurisdicción Sanitaria 04, el primer paso es no minimizar sus problemas y entender que la salud mental no depende de la edad.

Escuchar más allá de un “¿cómo estás?”

La especialista advierte que preguntar a un menor cómo está no debería convertirse en un interrogatorio cotidiano. En lugar de limitarse a cuestionar si hizo la tarea o tuvo algún reporte, propone abrir conversaciones donde el niño pueda contar qué vivió, qué le preocupa y, sobre todo, saber que puede pedir ayuda.

Una frase tan sencilla como “¿en qué te puedo ayudar?” puede abrir una puerta que un interrogatorio termina cerrando.

La cercanía de padres, hermanos, maestros, amigos y familiares sigue siendo insustituible, incluso en una época donde los menores tienen respuestas al alcance de una pantalla o una inteligencia artificial.

No todo es “una etapa”

Medrano pidió prestar atención a los cambios de conducta. Un niño con depresión no necesariamente mostrará tristeza como lo haría un adulto; puede estar irritable, enojado, desesperado, aislarse, dormir demasiado o dejar de hacerlo, así como modificar drásticamente sus hábitos alimenticios.

Esos cambios, subrayó, no deben descartarse con un “son cosas de la edad”. Cuando aparece una conducta diferente, corresponde preguntar qué está ocurriendo y buscar el origen emocional antes de que el problema crezca en silencio.

Los límites también protegen

La estructura familiar, explicó, también forma parte del cuidado de la salud mental. Tener reglas claras, responsabilidades acordes con la edad y actividades productivas ayuda a que niños y adolescentes tengan referentes sobre lo permitido y lo que no.

Una pantalla también puede esconder señales

La especialista llamó además a los padres a vigilar el contenido al que tienen acceso sus hijos. Revisar búsquedas, establecer controles parentales y limitar horarios de pantalla puede ayudar a detectar preocupaciones que el menor todavía no sabe cómo expresar.

Medrano consideró especialmente importante conocer qué buscan los niños en internet, qué videojuegos utilizan y qué contenidos consumen, pues pueden encontrarse con ideas o situaciones que difícilmente compartirían de manera espontánea con un adulto.

Hablar no provoca; puede prevenir

Frente al temor que todavía existe alrededor de hablar sobre suicidio, la psicóloga fue clara: preguntar directamente no debe ser un tema prohibido. Si existen señales de alarma, hablar de lo que el menor piensa o siente puede permitir que aquello que permanece oculto encuentre una salida.

El llamado, entonces, no es únicamente para después de una tragedia. Es para todos los días: escuchar antes de juzgar, observar antes de minimizar y acompañar antes de que el silencio se convierta en una barrera. Porque detrás de un niño que cambia, se aísla o dice que algo le duele, puede haber un problema que necesita ser tomado en serio.

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Salud mental
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