— Alberto Solís 06/09/2026
“Donde hay pasión, cada sonrisa cuenta.”
Hablar de Jessica Ileana Escobedo Hernández es hablar de una mujer orgullosamente sabinense, emprendedora, profesionista y, sobre todo, apasionada por lo que hace. Nacida el 24 de mayo de 1987 en Sabinas, Coahuila, Jessica ha construido durante más de una década una trayectoria basada en la preparación, el esfuerzo y el cariño por sus pacientes.
¿Quién es Jessica Ileana?
Soy una mujer de Sabinas, una persona que disfruta mucho su ciudad y que se siente muy afortunada de poder ejercer aquí mi profesión. Para mí ha sido muy bonito regresar después de haber estudiado fuera y poder construir poco a poco un proyecto profesional en mi propia tierra.
¿Cómo recuerdas tu juventud?
Tengo recuerdos muy bonitos de esa etapa. Estudié en el CBTIS de Sabinas, en la especialidad de Contabilidad. Era algo completamente diferente a lo que terminé haciendo profesionalmente, pero me dejó aprendizajes que incluso hoy me sirven.
También disfrutaba mucho convivir con mis amigas. En aquellos años era muy común ir al Madero a dar la vuelta, encontrarte con conocidos, saludar y simplemente pasar un buen rato. Son recuerdos que forman parte de una etapa muy bonita de mi vida.
¿Qué vino después del CBTIS?
Después de la preparatoria decidí irme a Monterrey para estudiar Odontología. Fueron cinco años de carrera y posteriormente realicé mi servicio social. Fue una etapa de mucho aprendizaje, pero también de descubrir que realmente había encontrado algo que me apasionaba.
¿Qué significó para ti realizar tu servicio social?
Fue una experiencia que recuerdo con mucho cariño. Participé en brigadas de Cáritas en Monterrey, donde acudíamos a diferentes lugares, incluso comunidades rurales, para llevar atención odontológica. Realizábamos limpiezas, extracciones y diferentes tratamientos.
Ahí aprendí que nuestra profesión también tiene un lado muy humano. No solamente se trata de trabajar con dientes, sino de atender personas, escuchar sus necesidades y ayudar dentro de nuestras posibilidades.
¿Por qué elegiste Ortodoncia?
Después de terminar la carrera decidí continuar preparándome y realicé un posgrado de dos años en Ortodoncia. Me gustó mucho porque es una especialidad en la que puedes observar una transformación muy bonita en los pacientes.
No solamente cambian sus dientes; muchas veces cambia su seguridad, su manera de sonreír y hasta su personalidad.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu profesión?
Sin duda, ver la transformación de mis pacientes. Hay personas que llegan y no quieren sonreír, evitan mostrar los dientes o incluso sienten inseguridad al tomarse fotografías. Conforme avanza el tratamiento empiezan a ver los cambios y poco a poco recuperan esa confianza.
Para mí es muy gratificante que después de tantos años algunos pacientes continúen confiando en mí.
¿Cuándo regresaste a Sabinas?
Cuando terminé el posgrado regresé a Sabinas. Después de algunos meses entre la tesis y la búsqueda de oportunidades, decidí abrir mi propio consultorio.
Hace aproximadamente 12 años comencé en Plaza Cuauhtémoc. En ese momento tenía una sola unidad y prácticamente atendía yo sola.
¿Cómo nació Ortoclínic?
Fue creciendo poco a poco. Al principio nunca imaginé que pudiera llegar a convertirse en lo que es actualmente. Conforme aumentaron los pacientes tuve que incorporar otra unidad y posteriormente comenzaron a integrarse diferentes especialistas.
Hoy tenemos varias áreas para poder ofrecer una atención más completa: odontología general, maxilofacial, endodoncia, periodoncia, odontopediatría y ortodoncia.
¿Qué ha significado crecer profesionalmente en Sabinas?
Ha sido una satisfacción enorme. Aquí están mis raíces y poder desarrollar mi profesión en mi ciudad significa mucho para mí. También es muy bonito cuando un paciente llega recomendado por alguien que ya atendiste.
A veces comienzas atendiendo a un niño y después regresa su hermano, sus papás o incluso años más tarde vuelve ese mismo paciente ya como adulto. Esa confianza no tiene precio.
¿Qué consejo les darías a quienes quieren emprender?
Que tengan paciencia y que no tengan miedo de comenzar con poco. Muchas veces uno tiene una idea y piensa que inmediatamente tiene que ser algo grande, pero los proyectos van creciendo conforme llegan las oportunidades.
También considero muy importante prepararse constantemente, trabajar con responsabilidad y, sobre todo, tratar bien a las personas. Un paciente satisfecho se convierte en tu mejor recomendación.
¿Qué haces cuando no estás trabajando?
Uno de mis pasatiempos favoritos es pintar. Me gusta hacer cuadros y también disfruto mucho elaborar tablas de resina epóxica. Es una manera de despejarme, desarrollar mi creatividad y hacer algo diferente a mi trabajo.
Me gusta experimentar con colores, formas y diseños. Es una actividad que disfruto porque cada pieza termina siendo diferente y tiene algo de mí.
¿Qué representa tu familia de pacientes?
Representa una de las partes más bonitas de mi profesión. Después de tantos años se crean vínculos muy especiales. Conoces a los pacientes, sabes de sus vidas, los ves crecer y ellos también llegan a conocerte.
Cuando alguien que atendiste hace diez años sigue regresando contigo, sabes que estás haciendo las cosas bien.
¿Qué significa para ti ser Jessica Escobedo hoy?
Significa sentirme orgullosa del camino recorrido. No ha sido algo que sucedió de un día para otro; ha sido resultado de años de estudio, trabajo, esfuerzo y constancia.
Me siento agradecida por cada paciente que ha confiado en mí, por las personas que me han acompañado en este camino y por la oportunidad de seguir creciendo profesionalmente en Sabinas.
¿Cuál sería tu mensaje para las nuevas generaciones?
Que nunca dejen de prepararse y que busquen algo que realmente les guste. Cuando haces tu trabajo con pasión, compromiso y cariño, las cosas van tomando su propio camino.
“Una sonrisa puede transformar tu confianza y felicidad.”
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