— Agencias 06/09/2026
Elon Musk, Sam Altman, Jensen Huang y Mark Zuckerberg coincidieron en la necesidad de infraestructura y regulación flexible para la IA durante una reunión con ministros del G20 en Carolina del Norte.
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser únicamente una carrera por desarrollar modelos cada vez más avanzados. Energía, centros de datos, empleos, regulación y la capacidad de los países para adoptar la tecnología formaron parte del debate que reunió esta semana a algunos de los principales líderes tecnológicos con ministros del G20 en Carolina del Norte, Estados Unidos.
Musk cuestiona el modelo regulatorio europeo
Elon Musk, al frente de compañías como Tesla y SpaceX, sostuvo que las nuevas tecnologías deberían ser "legales por defecto", en lugar de partir de la premisa contraria. Musk puso como ejemplo a la Unión Europea, cuyo nivel de regulación, aseguró, ralentiza el desarrollo de nuevas tecnologías.
Su intervención también puso sobre la mesa uno de los grandes cuellos de botella que acompañan al crecimiento de la IA: la electricidad. Musk advirtió que podría producirse una importante escasez de capacidad eléctrica, situación que podría representar una ventaja para China dentro de la competencia tecnológica. El empresario calculó además que la IA podría incrementar entre 20% y 30% el tamaño de la economía mundial.
Huang: la IA debe verse como infraestructura
Jensen Huang, presidente ejecutivo de Nvidia, llevó el argumento de la infraestructura todavía más lejos. Para Huang, los gobiernos deberían comenzar a pensar en la IA de una manera similar a como conciben el agua, las carreteras, la electricidad o internet. Esto implica construir centros de datos y garantizar el suministro energético necesario para operarlos.
Huang también pidió a los integrantes del G20 evitar regulaciones construidas alrededor de "daños teóricos" y concentrarse en problemas concretos. "El peor resultado es que no saques provecho de ella, que te quedes atrás", advirtió ante los ministros. Rechazó que la tecnología vaya a provocar la desaparición masiva de puestos de trabajo, argumentando que las tareas se automatizarán, pero los empleos se transformarán.
Altman: adoptar la IA "no es negociable"
Sam Altman, presidente ejecutivo de OpenAI, coincidió en que los países difícilmente podrán mantenerse al margen de esta transformación. "No es negociable. Tienen que usarla", afirmó. Sin embargo, mostró una diferencia importante respecto de algunos colegas cuando habló sobre seguridad: para Altman, la preocupación por los riesgos de la IA está justificada. Consideró que no necesariamente todos los países deberán construir centros de datos dentro de su territorio; algunos podrían desarrollar infraestructura propia y otros optar por alquilar capacidad instalada en otros lugares.
Zuckerberg advierte sobre la demanda de trabajadores
Mark Zuckerberg, presidente ejecutivo de Meta, enfocó su participación en la necesidad de mano de obra para construir la infraestructura que requiere la IA. Estimó que el despliegue podría demandar cientos de miles e incluso millones de trabajadores especializados. Meta, aseguró, ya enfrenta dificultades para encontrar suficientes profesionales cualificados para construir las instalaciones que necesita.
El debate sobre regulación y riesgos
Las intervenciones de los líderes tecnológicos dejaron una coincidencia clara: la carrera por la IA ya depende tanto de infraestructura y políticas públicas como de algoritmos y chips. Pero también dejaron diferencias. Mientras Musk y Huang cuestionaron una regulación basada en amenazas potenciales, Altman admitió que preocuparse por los riesgos puede ser precisamente la forma de anticiparlos. La reunión del G20 en Chapel Hill incluso estuvo acompañada por una protesta de entre 100 y 200 personas contra el rápido desarrollo de la IA.
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