— Agencias 06/09/2026
La salud masculina puede verse afectada cuando ciertos síntomas persistentes se atribuyen simplemente al estrés, al cansancio o al paso de los años. Entre las condiciones que pueden pasar desapercibidas se encuentra el déficit de testosterona o hipogonadismo, un trastorno hormonal que puede afectar diferentes aspectos de la salud.
Aunque la testosterona suele relacionarse principalmente con la función sexual y el desarrollo de la masa muscular, esta hormona participa en múltiples procesos del organismo. Por ello, cuando sus niveles son anormalmente bajos y existe una causa médica subyacente, pueden aparecer cambios físicos, sexuales y emocionales.
Además, existe una relación entre niveles bajos de testosterona y determinados factores de riesgo cardiovascular, aunque esto no significa que la deficiencia hormonal sea por sí misma una causa directa de infartos o enfermedades cardíacas.
Señales que pueden pasar desapercibidas
Uno de los síntomas que puede aparecer es el cansancio persistente y una disminución de la energía. Algunos hombres pueden experimentar menor resistencia física, falta de vitalidad o dificultades para mantener su rendimiento habitual.
Sin embargo, la fatiga es un síntoma muy inespecífico. También puede estar relacionada con falta de sueño, anemia, alteraciones tiroideas, estrés, depresión, obesidad, algunos medicamentos y numerosas enfermedades. Por eso, por sí sola no permite diagnosticar testosterona baja.
Los cambios en el estado de ánimo también pueden presentarse. Algunos hombres con hipogonadismo experimentan irritabilidad, menor motivación, dificultades de concentración o síntomas depresivos.
La testosterona participa en distintos procesos neurológicos, pero estos síntomas tampoco son exclusivos de una deficiencia hormonal. Cuando aparecen de forma persistente, deben evaluarse dentro del contexto general de la salud del paciente.
Cambios en músculos y composición corporal
Otro posible indicio es la modificación de la composición corporal.
Los niveles insuficientes de testosterona pueden asociarse con disminución de la masa y fuerza muscular, mientras que algunos hombres pueden presentar un aumento de la grasa corporal, particularmente en la región abdominal.
A su vez, el exceso de grasa visceral está relacionado con resistencia a la insulina, alteraciones de los lípidos sanguíneos y otros componentes del síndrome metabólico.
Esto crea una relación compleja entre testosterona, obesidad y salud metabólica: la testosterona baja puede asociarse con una peor composición corporal, pero la obesidad también puede contribuir a reducir los niveles de testosterona. Por ello, no siempre existe una relación sencilla de causa y efecto.
Disminución del deseo sexual y problemas de erección
Entre las manifestaciones más conocidas del hipogonadismo se encuentran la reducción del deseo sexual y, en algunos casos, las dificultades para lograr o mantener una erección.
La disfunción eréctil merece atención porque puede funcionar como una señal de enfermedad vascular subyacente. Los vasos sanguíneos del pene son relativamente pequeños y pueden manifestar alteraciones vasculares antes de que aparezcan síntomas cardiovasculares más evidentes.
Esto no significa que todos los casos de disfunción eréctil sean consecuencia de una enfermedad cardíaca. También pueden intervenir factores hormonales, neurológicos, psicológicos, medicamentos, diabetes y otros problemas de salud.
Cuando aparece de manera persistente, es recomendable realizar una valoración médica.
¿Qué relación existe entre testosterona baja y corazón?
La conexión entre hipogonadismo y salud cardiovascular continúa siendo objeto de investigación.
Los hombres con testosterona baja pueden presentar con mayor frecuencia algunos factores de riesgo cardiovascular, como obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y alteraciones del perfil lipídico.
También se han observado asociaciones entre hipogonadismo y una mayor presencia de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, una asociación no demuestra que la testosterona baja sea directamente responsable de la enfermedad cardíaca.
La relación probablemente sea bidireccional y esté influida por múltiples factores metabólicos. Por ejemplo, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas pueden afectar simultáneamente la salud cardiovascular y los niveles de testosterona.
Colesterol, presión arterial y metabolismo
En algunos hombres con hipogonadismo pueden encontrarse alteraciones metabólicas, incluyendo cambios desfavorables en los niveles de colesterol y triglicéridos.
Estos factores son relevantes porque las concentraciones elevadas de colesterol LDL y triglicéridos, junto con otros factores de riesgo, favorecen el desarrollo de aterosclerosis.
También existe interés científico en el papel que desempeña la testosterona sobre la función de los vasos sanguíneos y el metabolismo. No obstante, la evidencia disponible no permite afirmar que aumentar la testosterona por sí solo prevenga la aterosclerosis, la hipertensión o los infartos.
Por ello, el tratamiento de los factores cardiovasculares tradicionales —como hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo y obesidad— continúa siendo fundamental.
¿Cómo se diagnostica la testosterona baja?
La presencia de síntomas no es suficiente para establecer el diagnóstico.
Generalmente, el médico solicita una medición de testosterona en sangre, habitualmente por la mañana debido a las variaciones naturales que presentan los niveles hormonales durante el día.
Si el resultado aparece bajo, suele ser necesario repetir la medición para confirmar que se trata de una alteración persistente. Dependiendo del caso, el médico puede solicitar otros estudios para determinar la causa y distinguir entre diferentes tipos de hipogonadismo.
Por esta razón, no es recomendable comenzar suplementos o tratamientos hormonales únicamente porque existan cansancio, pérdida de músculo o disminución del deseo sexual.
¿La terapia de reemplazo de testosterona es para todos?
La terapia de reemplazo de testosterona puede estar indicada en determinados hombres con síntomas compatibles y niveles de testosterona consistentemente bajos, siempre después de una valoración médica.
No debe utilizarse como un tratamiento general para combatir el envejecimiento, aumentar la energía o mejorar el rendimiento físico en hombres que no presentan hipogonadismo confirmado.
Además, antes de comenzar el tratamiento deben evaluarse sus posibles riesgos, contraindicaciones y objetivos terapéuticos. El seguimiento médico permite controlar la respuesta y detectar posibles efectos adversos.
La decisión puede requerir la participación de especialistas como endocrinólogos, urólogos o médicos de atención primaria, dependiendo de las características del paciente.
La importancia de no atribuir todo al envejecimiento
Sentirse cansado, perder fuerza, experimentar cambios en el deseo sexual o presentar dificultades de erección no significa automáticamente que exista testosterona baja.
Sin embargo, cuando varios de estos síntomas aparecen de forma persistente, merece la pena comentarlos con un profesional de la salud.
Una evaluación adecuada puede identificar no solamente un posible déficit hormonal, sino también enfermedades metabólicas, cardiovasculares, trastornos del sueño, alteraciones tiroideas, efectos de medicamentos u otras condiciones que pueden producir síntomas similares.
La testosterona es importante para múltiples funciones del organismo, pero su evaluación debe realizarse con criterios médicos y no mediante la automedicación.
Detectar y tratar correctamente un posible hipogonadismo puede contribuir a mejorar la calidad de vida y, al mismo tiempo, ofrecer una oportunidad para identificar y controlar otros factores que sí tienen una relación claramente establecida con el riesgo cardiovascular.
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