— Agencias 06/09/2026
En los hombres diagnosticados con cáncer de próstata que aún no se ha extendido a otras partes del cuerpo, consumir fuentes de grasa más saludables podría estar relacionado con una mayor esperanza de vida, según un nuevo estudio.
La investigación incluyó a cerca de 5,000 hombres con cáncer de próstata localizado, a quienes los investigadores siguieron durante aproximadamente 13 años.
Los resultados mostraron que un mayor consumo de grasas saturadas y grasas de origen animal se asociaba con un mayor riesgo de muerte prematura. Los hombres que ingerían las cantidades más elevadas de grasas saturadas presentaron una tasa de mortalidad 24% mayor que aquellos con un consumo más bajo.
Esta diferencia estuvo relacionada principalmente con fallecimientos por enfermedades cardiovasculares y, en menor medida, por otros tipos de cáncer, y no específicamente por el cáncer de próstata.
Por el contrario, reemplazar las grasas menos saludables por fuentes de grasa vegetal se relacionó con mejores resultados. Sustituir alrededor del 10% de las calorías diarias provenientes de grasas animales por grasas vegetales se asoció con una reducción del 16% en la mortalidad.
Asimismo, reemplazar aproximadamente el 5% de las calorías procedentes de grasas saturadas por grasas monoinsaturadas se relacionó con una disminución del 20% en la tasa de mortalidad.
La investigadora Lorelei Mucci, profesora de epidemiología en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, señaló que estos resultados sugieren que la alimentación después del diagnóstico podría representar un aspecto modificable dentro del cuidado de los supervivientes de cáncer, ampliando la atención más allá del control del tumor.
Mucci también destacó la importancia de proteger la salud cardiovascular y general de los pacientes con cáncer de próstata, especialmente porque algunos tratamientos pueden afectar el metabolismo y aumentar determinados riesgos cardiovasculares.
David Labbé, profesor asociado de la Universidad McGill de Montreal y coautor del estudio, explicó que el objetivo no es simplemente reducir el consumo total de grasas, sino prestar atención al tipo y al origen de las grasas que forman parte de la alimentación.
Los investigadores recomiendan priorizar con mayor frecuencia fuentes de grasas insaturadas, como el aceite de oliva, los frutos secos, las semillas y el aguacate, en lugar de alimentos con cantidades elevadas de grasas animales o saturadas.
Los autores consideran que estos resultados adquieren especial relevancia debido a que actualmente alrededor de 3.5 millones de hombres en Estados Unidos viven después de haber recibido un diagnóstico de cáncer de próstata. Por ello, promover hábitos que favorezcan la salud cardiovascular y general puede ser una parte cada vez más importante del cuidado a largo plazo después del diagnóstico.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX