— Agencias 06/09/2026
Un nuevo estudio sugiere que la práctica regular de ejercicio aeróbico, capaz de elevar la frecuencia cardiaca, podría favorecer algunas habilidades cognitivas importantes en las mujeres después de la menopausia.
De acuerdo con investigadores que publicaron sus resultados en el Journal of Alzheimer's Disease, las mujeres posmenopáusicas que realizaron actividad aeróbica cuatro veces por semana durante seis meses obtuvieron un mejor desempeño en determinadas pruebas cognitivas que aquellas que participaron en sesiones enfocadas principalmente en estiramiento y tonificación.
Los beneficios se observaron particularmente en la función ejecutiva, un conjunto de capacidades mentales esenciales para planificar, organizar y administrar tareas, mantener la atención, cambiar de una actividad a otra y conservar la autonomía en la vida cotidiana.
La investigadora principal, Sharon Sanz Simon, profesora adjunta de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, destacó que las participantes comenzaron el estudio con una condición cardiorrespiratoria inferior al promedio y sin realizar ejercicio de manera habitual. Esto, señaló, hace que los resultados sean especialmente relevantes para mujeres de mediana edad y mayores que llevan una vida poco activa.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo reclutó a 93 mujeres sanas de entre 20 y 67 años. Las participantes fueron divididas en dos grupos: uno realizó entrenamiento aeróbico y el otro ejercicios destinados a mejorar la flexibilidad y fortalecer el core. Las actividades aeróbicas podían efectuarse en una caminadora, bicicleta estacionaria o máquina elíptica.
Durante los seis meses de seguimiento, las participantes realizaron evaluaciones cognitivas periódicas. Cerca del 80 % permaneció en el programa durante al menos tres meses, mientras que aproximadamente el 70 % completó los seis meses de intervención.
Las mujeres posmenopáusicas que realizaron ejercicio aeróbico presentaron mayores avances en la función ejecutiva que aquellas que participaron en el programa de estiramiento. Las mejoras fueron evaluadas mediante pruebas estandarizadas que medían aspectos como la capacidad para cambiar rápidamente entre tareas y gestionar los errores.
Los investigadores también observaron que los cambios positivos podían detectarse desde los tres meses de haber comenzado el programa y que continuaron aumentando durante los seis meses de seguimiento.
Sin embargo, los efectos no fueron iguales en todas las capacidades cognitivas. Según los resultados, habilidades como la memoria y la velocidad de procesamiento no mostraron mejoras similares asociadas con el ejercicio aeróbico.
De acuerdo con Sanz Simon, algunas participantes describieron beneficios en su vida cotidiana, como una mayor facilidad para pasar de una tarea a otra, mejores capacidades de planificación y organización, mayor concentración y una sensación de mayor claridad mental.
A partir de estos hallazgos, los investigadores propusieron una rutina de ejercicio aeróbico que podría ser útil para favorecer la salud cerebral. El programa contempla entre tres y cuatro sesiones semanales, comenzando con 10 a 15 minutos de calentamiento y estiramientos suaves.
Posteriormente, se recomienda realizar aproximadamente 45 minutos de actividad aeróbica continua. Entre las opciones se encuentran caminar a paso rápido, trotar, andar en bicicleta, utilizar una máquina elíptica, nadar, practicar aeróbic acuático o participar en actividades cardiovasculares basadas en la danza.
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