— Edith Gámez 05/09/2026
El padre Paulo Sánchez explicó que su acercamiento con los familiares de personas desaparecidas se desarrolla junto con la Comisión de Derechos Humanos.
La Iglesia Verbo Encarnado de Frontera mantiene un acompañamiento cercano con familias que enfrentan la desaparición de alguno de sus seres queridos, brindando apoyo espiritual, psicológico y humano a través del padre Paulo Sánchez, párroco de esta comunidad, quien participa en acciones vinculadas con la Comisión de Derechos Humanos para atender las necesidades de quienes atraviesan esta situación.
Acompañamiento ante el dolor de las familias
El padre Paulo Sánchez explicó que su acercamiento con los familiares de personas desaparecidas se desarrolla a través del trabajo que realiza junto con la Comisión de Derechos Humanos, donde participa un equipo dedicado a atender esta problemática. El sacerdote señaló que ha tenido contacto directo con más de 40 familias y que en Coahuila existen más de 1,380 denuncias relacionadas con personas desaparecidas, cifra que representa únicamente los casos denunciados oficialmente, pues existen familias que por temor, amenazas u otras circunstancias no han acudido ante las autoridades.
Apoyo espiritual y psicológico desde Frontera
La labor del sacerdote con las familias se concentra en ofrecer acompañamiento espiritual y facilitar atención psicológica mediante personas que colaboran con la Iglesia y que pueden atender a quienes las propias familias consideran que requieren mayor apoyo. Desde la parroquia Verbo Encarnado de Frontera, este respaldo busca convertirse en un espacio de escucha y contención ante el dolor que enfrentan los familiares, con una atención cercana que les permita sobrellevar las distintas etapas de la búsqueda.
La parroquia abre sus puertas a los colectivos
La cercanía de la Iglesia Verbo Encarnado con las familias también se refleja en la disposición de sus espacios para generar conciencia sobre la problemática y permitir que los colectivos se acerquen a las comunidades parroquiales. El padre Paulo Sánchez explicó que la participación de la Iglesia parte de una labor de empatía y solidaridad, procurando que las familias sepan que cuentan con personas dispuestas a escucharlas y acompañarlas durante sus procesos de búsqueda.

Iglesia apoyó la organización de las familias
Recordó que, cuando comenzó a consolidarse el colectivo Juntos por Nuestros Desaparecidos, la Iglesia colaboró para que las familias pudieran organizarse formalmente como una asociación civil. Para ello se tocaron puertas con personas de la comunidad católica dispuestas a apoyar el proceso, con la finalidad de que el colectivo contara con una estructura que le permitiera participar en reuniones, solicitar información y tener mayor presencia ante autoridades municipales, estatales y nacionales.
Mantienen apoyo para familias de toda la región
El padre Paulo Sánchez consideró que el papel de la Iglesia consiste en caminar junto a quienes enfrentan la desaparición de un familiar, ofrecer acompañamiento y contribuir a que la sociedad conozca la realidad que viven. Desde la parroquia ubicada en Frontera se mantiene la disposición para recibir a los colectivos y apoyar sus actividades de concientización, mientras las familias de la Región Centro continúan con sus procesos de búsqueda y con la esperanza de encontrar respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
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