Prohibir no frenó el vapeo: México enfrenta mercado negro

— Agencias 04/09/2026

La prohibición de vapeadores en México no ha eliminado su consumo y ha trasladado parte del mercado a canales informales con riesgos sanitarios.

La prohibición de los vapeadores en México no ha conseguido eliminar su consumo y, de acuerdo con especialistas del sector, ha favorecido el crecimiento de un mercado informal en el que participan redes de distribución ilegales.

El debate sobre estos dispositivos se mantiene entre quienes defienden una regulación que permita controlar su fabricación y comercialización y las autoridades y especialistas sanitarios que advierten sobre los riesgos asociados al consumo de nicotina y otras sustancias presentes en los aerosoles.

Prohibición desplaza la venta hacia el mercado informal

De acuerdo con Juan José Cirión, académico universitario y presidente de la Asociación México y el Mundo Vapeando, la prohibición ha provocado que una parte importante de la comercialización se realice mediante canales informales.

Cirión citó estimaciones según las cuales el mercado de vapeadores en México tendría un valor de entre 15 mil y 20 mil millones de pesos anuales, aunque esta cifra corresponde a estimaciones del sector y no a una medición oficial del mercado ilegal.

Mercado negro dificulta conocer qué contienen los vapeadores

Uno de los principales problemas asociados con la comercialización clandestina es la falta de controles sobre los productos. Cuando los vapeadores y líquidos se adquieren fuera de establecimientos regulados, los consumidores pueden desconocer su origen, composición, concentración de nicotina y condiciones de fabricación.

Esta situación dificulta garantizar que los productos cumplan estándares de calidad y seguridad sanitaria. Además, los dispositivos disponibles en el mercado informal pueden contener sustancias o concentraciones diferentes a las señaladas en sus etiquetas, lo que incrementa la incertidumbre sobre sus posibles efectos en el organismo.

Asociaciones buscan regular los vapeadores en México

Ante la prohibición vigente, asociaciones civiles y representantes del sector han recurrido a mecanismos legales para cuestionar las restricciones establecidas en la Ley General de Salud.

Entre las acciones emprendidas se encuentran diversos amparos, mediante los cuales buscan que se revise la prohibición de comercializar estos productos y se permita establecer un esquema regulado.

Los impulsores de estas acciones sostienen que una regulación permitiría conocer el origen de los productos, establecer controles de calidad y combatir la venta clandestina.

Regular implicaría establecer controles sanitarios

Un eventual modelo de regulación tendría que establecer reglas claras para la producción, importación, distribución y venta de vapeadores.

Entre los principales puntos de control estarían la composición de los líquidos, concentración de nicotina, etiquetado, publicidad, edad mínima de compra, advertencias sanitarias y vigilancia de los establecimientos.

El objetivo sería reducir los riesgos para los consumidores y, al mismo tiempo, impedir que los productos sean utilizados como una puerta de entrada al consumo de nicotina entre menores de edad.

El reto es reducir el mercado ilegal sin minimizar los riesgos

El debate sobre los vapeadores en México enfrenta dos problemas simultáneos: el crecimiento de un mercado clandestino y los riesgos que implica el consumo de estos dispositivos.

Mientras representantes del sector consideran que la prohibición ha trasladado la demanda hacia redes informales y piden una regulación sanitaria, las autoridades deben considerar los efectos de la nicotina y otras sustancias inhaladas, particularmente entre adolescentes y personas que nunca han fumado.

La discusión, por tanto, no se limita a prohibir o permitir los vapeadores, sino a determinar qué medidas pueden reducir el consumo problemático, proteger a los menores, garantizar información sobre los productos y disminuir los daños asociados al mercado ilegal.

¿Qué daños producen los vapeadores?

Los vapeadores no son inocuos. Aunque el aerosol que producen puede contener menos sustancias tóxicas que el humo de un cigarro convencional, eso no significa que sea seguro inhalarlo. Sus efectos dependen del dispositivo, el líquido utilizado, la concentración de nicotina y la frecuencia de consumo.

A corto plazo, vapear puede provocar irritación de garganta y vías respiratorias, tos, sequedad de boca, dolor de cabeza, mareos, náuseas y dificultad para respirar. La nicotina también puede aumentar temporalmente la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

El vapeo puede afectar los pulmones

Uno de los principales riesgos está relacionado con el sistema respiratorio. El aerosol puede transportar partículas ultrafinas y sustancias químicas hacia los pulmones, donde pueden generar irritación e inflamación.

Entre las señales de alerta se encuentran dolor en el pecho, falta de aire, tos persistente, fiebre, náuseas y vómitos. Ante síntomas respiratorios intensos después de vapear, se requiere atención médica.

La nicotina genera dependencia

Muchos vapeadores contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva. Su consumo frecuente puede generar tolerancia y dependencia, haciendo que la persona necesite utilizar el dispositivo cada vez con mayor frecuencia.

Cuando alguien desarrolla dependencia y deja de consumir nicotina puede presentar irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, inquietud, alteraciones del sueño y fuertes deseos de volver a vapear.

También puede afectar al corazón y los vasos sanguíneos

La nicotina provoca efectos inmediatos sobre el sistema cardiovascular. Puede incrementar la frecuencia cardiaca y la presión arterial, además de producir cambios en los vasos sanguíneos.

El consumo habitual mantiene al organismo expuesto de manera repetida a estos efectos y se considera un factor de preocupación para la salud cardiovascular, aunque los riesgos a largo plazo continúan siendo objeto

¿El vapeo puede provocar hongos en los pulmones?

Uno de los riesgos que más preocupación genera cuando se utilizan vapeadores o líquidos de procedencia desconocida es la posible exposición a microorganismos y contaminantes capaces de afectar las vías respiratorias.

Sin embargo, es importante distinguir entre una infección pulmonar por hongos y las lesiones pulmonares asociadas al vapeo. No existe evidencia para afirmar que vapear por sí mismo provoque automáticamente una infección fúngica; los casos pueden estar relacionados con productos contaminados, sustancias adulteradas o condiciones particulares de salud.

Productos clandestinos aumentan la incertidumbre

El problema puede ser todavía mayor cuando los consumidores adquieren vapeadores y líquidos fuera de canales regulados.

En estos productos pueden existir contaminantes, microorganismos, sustancias químicas o concentraciones de nicotina diferentes a las declaradas, sin que el consumidor tenga una forma sencilla de comprobar su contenido.

Por ello, especialistas en salud pública advierten que el debate sobre la regulación debe considerar no solamente la venta y el consumo, sino también la fabricación, composición, almacenamiento y control sanitario de los líquidos y dispositivos.

Ante síntomas como falta de aire, dolor en el pecho, tos persistente, fiebre o dificultad para respirar después de utilizar un producto de vapeo, se debe buscar atención médica.

de investigación.

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