Crece la preocupación por la meningitis: cuáles son los síntomas y cómo prevenir

— Agencias 03/09/2026

Un caso registrado en Escobar volvió a generar preocupación en torno a la meningitis, una enfermedad que puede evolucionar rápidamente y que requiere reconocimiento temprano, atención médica urgente y medidas preventivas como la vacunación.

La meningitis consiste en la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede tener diferentes causas, entre ellas infecciones provocadas por virus, bacterias y hongos. Las formas bacterianas son particularmente graves porque pueden progresar hacia enfermedades invasivas, dejar secuelas permanentes e incluso provocar la muerte.

En relación con el caso ocurrido en Escobar, la infectóloga pediatra María Lola Vozza señaló que se confirmó que un niño de 1 año y 2 meses, fallecido semanas atrás, presentó una meningitis bacteriana aguda de rápida evolución causada por meningococo del serogrupo B.

El meningococo se encuentra entre las principales bacterias responsables de meningitis bacteriana aguda y otras infecciones invasivas graves. Puede afectar a personas de diferentes edades, aunque existe especial preocupación en niños y adolescentes. Una infección invasiva por esta bacteria puede deteriorarse en cuestión de horas, incluso cuando se inicia tratamiento.

El menor había sido trasladado desde un hogar de menores de Belén de Escobar después de presentar fiebre elevada, deterioro del estado de conciencia y lesiones rojizas en la piel. En el Hospital Provincial Enrique Erill se identificaron pequeñas lesiones cutáneas, se inició tratamiento antibiótico y se solicitó su traslado a una unidad de terapia intensiva pediátrica debido a la evolución del cuadro. Posteriormente fue derivado al Hospital Interzonal de Agudos Petrona Villegas de Cordero, en San Fernando.

Sin embargo, el pediatra Fernando Burgos, presidente de la Subcomisión de Medios y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y miembro del departamento científico de la Fundación Vacunar, pidió cautela respecto de la información difundida. Según explicó, no existía confirmación pública oficial sobre que la causa del fallecimiento hubiera sido meningitis ni sobre el microorganismo responsable.

Burgos indicó que la combinación de fiebre alta, alteración del estado de conciencia y pequeñas manchas rojizas en la piel puede observarse en enfermedades bacterianas invasivas, incluida la enfermedad meningocócica, pero señaló que esos datos por sí solos no permiten establecer públicamente un diagnóstico definitivo.

Más allá de la confirmación específica del caso, la situación volvió a llamar la atención sobre una enfermedad que, aunque poco frecuente, puede ser potencialmente mortal y requiere reconocer rápidamente sus signos de alarma.

Qué es la meningitis y cómo puede transmitirse

La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede estar provocada por distintos microorganismos, incluidos virus, bacterias, hongos y otros agentes infecciosos.

Entre las principales causas bacterianas se encuentran el meningococo (Neisseria meningitidis), el neumococo (Streptococcus pneumoniae) y Haemophilus influenzae tipo b.

La meningitis bacteriana constituye una emergencia médica, debido a que puede avanzar rápidamente y ocasionar complicaciones como sepsis, daño neurológico, secuelas permanentes o muerte.

La forma de transmisión depende del microorganismo involucrado. En el caso del meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae, la propagación puede producirse principalmente mediante secreciones respiratorias y nasofaríngeas, especialmente cuando existe contacto cercano o prolongado.

El meningococo puede estar presente en la nariz y la garganta de personas que no presentan síntomas. La portación es particularmente frecuente entre adolescentes y adultos jóvenes.

El contagio requiere generalmente contacto estrecho con secreciones respiratorias, por ejemplo mediante besos, tos o convivencia cercana. Esto no significa que compartir ocasionalmente un espacio con una persona portadora implique automáticamente un riesgo elevado.

Cuando se confirma una enfermedad meningocócica, es fundamental identificar rápidamente a las personas que tuvieron contacto estrecho con el paciente, ya que en determinadas circunstancias puede ser necesario administrar quimioprofilaxis con antibióticos, independientemente de si esas personas están vacunadas.

Síntomas que pueden alertar sobre meningitis

Los primeros síntomas pueden ser poco específicos y confundirse con enfermedades frecuentes, como algunas infecciones virales. La fiebre suele acompañar el comienzo del cuadro.

Con el transcurso de las horas pueden aparecer manifestaciones más características, entre ellas:

Dolor de cabeza intenso.

Vómitos.

Irritabilidad.

Rechazo de los alimentos en bebés y niños pequeños.

Sensibilidad o molestia ante la luz.

Palidez o cambios en la coloración de la piel.

Deterioro del estado general.

Manos y pies fríos.

Alteraciones del estado de conciencia.

Rigidez de nuca, en algunos casos.

Una señal especialmente preocupante son las pequeñas manchas rojizas o violáceas que no desaparecen al presionarlas y que pueden extenderse rápidamente. Este tipo de lesiones puede aparecer durante una infección meningocócica y requiere atención médica inmediata.

En bebés y niños pequeños, los signos pueden ser menos evidentes que en adultos, por lo que un deterioro rápido del estado general acompañado de fiebre debe ser valorado de manera urgente.

Posibles secuelas de la meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana puede ser una infección extremadamente grave. Aunque no es una enfermedad frecuente, cuando aparece puede presentar una elevada mortalidad y dejar secuelas permanentes en algunos sobrevivientes.

Entre las complicaciones descritas se encuentran:

Pérdida de la audición.

Alteraciones visuales.

Problemas neurológicos.

Dificultades para caminar.

Convulsiones.

Alteraciones del desarrollo neurológico.

Problemas de aprendizaje.

Cambios conductuales y emocionales.

Dificultades de atención.

Problemas para relacionarse o comunicarse con otras personas.

Fatiga persistente.

Estas consecuencias pueden afectar de manera considerable la vida cotidiana, el desarrollo y la calidad de vida de quienes sobreviven a una infección grave.

La vacunación como principal medida preventiva

Los especialistas coinciden en que la vacunación es una de las herramientas fundamentales para prevenir las formas graves de meningitis bacteriana.

Entre las principales bacterias capaces de producir estas enfermedades se encuentran el meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae, frente a las cuales existen vacunas eficaces.

Mantener los esquemas de vacunación completos y actualizados es fundamental para lograr una protección adecuada.

En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación contempla vacunas contra varias de las principales causas bacterianas de meningitis, entre ellas Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y meningococo.

Para la prevención del meningococo, el calendario incluye la vacuna conjugada tetravalente MenACWY, dirigida contra los serogrupos A, C, W e Y. El esquema contempla dosis a los 3 y 5 meses, un refuerzo a los 15 meses y una dosis a los 11 años.

La vacunación durante la adolescencia también tiene importancia epidemiológica, debido a que puede contribuir a reducir la portación y transmisión del meningococo, generando además una protección indirecta para niños pequeños.

De acuerdo con Burgos, aunque las coberturas de vacunación en Argentina registraron una mejoría durante 2025, todavía existe una brecha importante, particularmente entre los grupos de mayor edad.

La cobertura de la vacuna antimeningocócica a los 11 años pasó de 51,9 % en 2024 a 57,1 % en 2025, todavía considerablemente por debajo de la meta del 95 %.

Además, la epidemiología de la enfermedad meningocócica continúa bajo vigilancia, debido a que la vacuna ACWY no protege frente a todos los serogrupos capaces de causar enfermedad. Entre 2023 y 2024, el serogrupo B predominó entre los lactantes, mientras que el serogrupo C tuvo mayor presencia en algunas regiones.

Argentina también dispone de una vacuna contra el meningococo B, aunque esta no forma parte del calendario nacional gratuito para toda la población. Su utilización puede estar indicada en determinadas situaciones o grupos específicos, por lo que corresponde consultar con un profesional de salud.

Los especialistas recomiendan que los padres revisen periódicamente los carnets de vacunación de sus hijos y consulten con su pediatra para identificar dosis pendientes y conocer si existen vacunas adicionales que puedan ser apropiadas.

También es importante determinar cuál fue el microorganismo responsable cuando se diagnostica una meningitis, ya que esa información permite establecer medidas de prevención específicas, como profilaxis antibiótica, aislamiento o vacunación posterior, dependiendo del agente involucrado y de la situación epidemiológica.

Finalmente, los especialistas remarcan que un caso sospechoso no significa necesariamente que exista un brote. Es necesario contar con confirmación microbiológica antes de atribuir un caso a un microorganismo determinado.

Sin embargo, un caso sospechoso representa una oportunidad para revisar los esquemas de vacunación y completar las dosis pendientes, además de recordar la importancia de acudir rápidamente a un servicio médico ante fiebre acompañada de deterioro marcado del estado general, alteraciones de la conciencia, rigidez de nuca, vómitos persistentes o aparición de manchas o petequias que no desaparecen al presionarlas.

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