Adelgazas pero tu barriga sigue ahí, estos 9 factores explican qué está pasando

— Agencias 03/09/2026

Perder peso no siempre significa que todas las zonas del cuerpo reduzcan grasa al mismo ritmo. Es común que una persona observe cambios en su peso y en diferentes áreas corporales mientras la grasa abdominal disminuye más lentamente.

Esto puede estar relacionado con factores genéticos, hormonales, metabólicos, el sueño, el estrés, la alimentación y el nivel de actividad física.

Comprender por qué la grasa visceral puede ser más difícil de reducir permite plantear estrategias más completas, que no dependan únicamente de restringir las calorías.

Cortisol y estrés: cómo pueden influir en el peso corporal

El estrés prolongado puede modificar los niveles de cortisol, una hormona que participa en la regulación del metabolismo y la respuesta del organismo frente al estrés. Cuando esta situación se mantiene durante largos periodos, puede favorecer cambios en el apetito, el sueño y la distribución de la grasa corporal.

Aunque el cortisol no impide por sí mismo perder grasa cuando existe un déficit energético, el estrés crónico puede dificultar la pérdida de peso de manera indirecta al aumentar el apetito, alterar los hábitos alimentarios o reducir la calidad del descanso.

Resistencia a la insulina: un factor relacionado con la grasa abdominal

La resistencia a la insulina ocurre cuando las células responden de manera menos eficiente a esta hormona, lo que puede provocar que el organismo necesite producir mayores cantidades para mantener controlada la glucosa sanguínea.

Esta alteración metabólica se encuentra estrechamente relacionada con el exceso de grasa visceral y con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Mejorar la alimentación, realizar actividad física y, cuando sea necesario, recibir tratamiento médico puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer una composición corporal más saludable.

Grasa visceral: el tejido adiposo que rodea los órganos

La grasa abdominal no es un tejido uniforme. La grasa subcutánea se encuentra debajo de la piel, mientras que la grasa visceral está localizada alrededor de órganos internos.

La grasa visceral tiene una importante actividad metabólica y se relaciona con procesos inflamatorios y con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.

La buena noticia es que este tipo de grasa puede disminuir con la pérdida de peso y los cambios sostenidos en el estilo de vida. No es necesario recurrir a métodos que prometan eliminar exclusivamente la grasa del abdomen.

Microbiota intestinal: una relación compleja con el metabolismo

Las bacterias y otros microorganismos que forman la microbiota intestinal participan en distintos procesos relacionados con la digestión, el metabolismo y el sistema inmunitario. Las investigaciones han encontrado asociaciones entre determinadas alteraciones de la microbiota y la obesidad.

Sin embargo, todavía no puede afirmarse que una microbiota desequilibrada sea por sí sola la responsable de que una persona acumule grasa abdominal. Una alimentación rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y otros alimentos poco procesados favorece una microbiota diversa y forma parte de un patrón alimentario saludable.

Genética: una de las razones de la distribución individual de la grasa

La genética influye en la cantidad y distribución de la grasa corporal. Algunas personas tienen una mayor tendencia a acumular tejido adiposo en la zona abdominal, mientras que otras lo almacenan principalmente en las caderas, los muslos u otras regiones.

La herencia genética puede hacer que la reducción de grasa sea diferente entre individuos, pero no significa que una persona esté condenada a mantener una determinada cantidad de grasa abdominal. La alimentación, el ejercicio, el sueño y otros factores del estilo de vida también desempeñan un papel importante.

Menopausia: cambios hormonales y redistribución de la grasa

Durante la transición hacia la menopausia, los cambios en los niveles de estrógenos pueden modificar la distribución de la grasa corporal. En muchas mujeres, aumenta la tendencia a acumular tejido adiposo alrededor del abdomen.

Este cambio puede producirse incluso cuando los hábitos alimentarios no han variado considerablemente. Mantener actividad física regular, especialmente ejercicios de fuerza y ejercicio aeróbico, junto con una alimentación adecuada, puede ayudar a controlar el peso y preservar la masa muscular.

En determinadas circunstancias, un profesional de la salud puede valorar tratamientos específicos para los síntomas de la menopausia y el estado general de cada paciente.

Falta de sueño: un obstáculo para controlar el peso

Dormir poco o tener una mala calidad del sueño puede afectar la regulación del apetito, el metabolismo y la sensibilidad a la insulina. Además, el cansancio puede disminuir la actividad física y favorecer una mayor ingesta de alimentos con alta densidad energética.

Por ello, mantener un horario regular de sueño y procurar un descanso suficiente puede contribuir al control del peso y a una mejor salud metabólica.

Alimentación: el papel de los ultraprocesados

Una alimentación basada con frecuencia en productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con exceso de calorías, azúcares y grasas puede facilitar el aumento de peso y de grasa abdominal.

No obstante, no es correcto afirmar que un alimento específico se convierta directamente en grasa abdominal independientemente de la cantidad total de energía consumida. Para reducir grasa corporal es importante mantener un patrón alimentario equilibrado y sostenible, priorizando alimentos nutritivos y limitando aquellos de menor calidad nutricional.

Pérdida de masa muscular: por qué es importante preservar el músculo

Cuando la pérdida de peso se consigue mediante restricciones calóricas demasiado agresivas y sin suficiente proteína o ejercicio, puede perderse una cantidad considerable de masa muscular, además de grasa.

Preservar el músculo es importante porque contribuye al gasto energético, la fuerza, la movilidad y la salud metabólica. Los ejercicios de fuerza, acompañados de una alimentación adecuada y suficiente proteína según las necesidades individuales, ayudan a conservar la masa muscular durante el proceso de pérdida de peso.

Reducir la grasa abdominal requiere un enfoque integral

No existe un método capaz de garantizar la eliminación exclusiva de la grasa del abdomen. La reducción del tejido adiposo ocurre como parte de un proceso general de pérdida de grasa y puede variar considerablemente entre personas.

Una combinación de alimentación equilibrada, actividad física regular, entrenamiento de fuerza, sueño adecuado y manejo del estrés ofrece una estrategia más sólida para disminuir la grasa corporal y, con el tiempo, reducir también la grasa abdominal y visceral.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Adelgazas pero tu barriga sigue ahí, estos 9 factores explican qué está pasando