Cardiopatías en adultos: control de por vida es clave para evitar complicaciones

— Agencias 03/09/2026

Las cardiopatías congénitas ya no deben considerarse exclusivamente enfermedades de la infancia. Los avances en el diagnóstico, las técnicas quirúrgicas y la atención cardiovascular han permitido que cada vez más personas que nacen con alteraciones estructurales del corazón lleguen a la edad adulta.

En México se diagnostican aproximadamente entre 18 mil y 20 mil nuevos casos de cardiopatías congénitas cada año. El reto actual no consiste únicamente en tratar estas enfermedades durante los primeros años de vida, sino también en garantizar un seguimiento médico adecuado a lo largo de las décadas posteriores.

De acuerdo con el doctor Andrea Quarti, director quirúrgico del Programa de Cardiopatías Congénitas del Adulto del Hospital Houston Methodist, más del 90% de los bebés que nacen con una cardiopatía congénita pueden llegar a la edad adulta.

Este cambio en la supervivencia ha transformado las prioridades de atención. Mientras que hace varias décadas el objetivo principal era lograr que los pacientes sobrevivieran, actualmente también es fundamental vigilar su evolución y detectar de manera temprana posibles complicaciones.

Una cirugía durante la infancia no significa que el problema haya desaparecido

Uno de los principales desafíos consiste en mantener el seguimiento médico después de que el paciente recibe tratamiento durante la infancia.

Una operación puede corregir una determinada alteración cardíaca, pero el corazón continúa creciendo, funcionando y experimentando cambios durante toda la vida. Por ello, una reparación realizada cuando la persona era pequeña puede requerir vigilancia permanente e incluso una nueva intervención muchos años después.

Por ejemplo, una válvula reparada durante la infancia puede necesitar otro procedimiento con el paso del tiempo debido al crecimiento del corazón y al desgaste provocado por su funcionamiento continuo.

Esto no significa que todas las personas con cardiopatías congénitas necesitarán nuevas cirugías. Muchos pacientes pueden llevar una vida prácticamente normal, estudiar, trabajar, formar una familia y llegar a edades avanzadas con una calidad de vida similar a la de la población general.

La clave está en mantener los controles médicos aunque la persona se sienta completamente saludable.

La transición a la atención de adultos puede ser determinante

El cambio de los servicios especializados en cardiología pediátrica hacia la atención de adultos constituye una etapa especialmente importante, ya que durante este proceso algunos pacientes pueden perder la continuidad de sus revisiones.

Hay personas que, después de ser operadas durante la infancia, pasan varios años sin acudir a una valoración. Como algunas complicaciones pueden avanzar lentamente y sin síntomas evidentes, el paciente puede asumir que la enfermedad quedó completamente solucionada.

En algunos casos, la primera señal de que existe un problema aparece cuando comienzan dificultades para realizar actividades que anteriormente eran sencillas, como subir escaleras, debido a cansancio o falta de aire.

Por esta razón, los especialistas recomiendan no esperar hasta que los síntomas sean intensos para buscar atención. Las revisiones periódicas permiten identificar cambios antes de que evolucionen hacia complicaciones más graves.

Cansancio, falta de aire y palpitaciones no deben ignorarse

En adultos con antecedentes de cardiopatía congénita, síntomas como cansancio inusual, dificultad para respirar o palpitaciones no deberían atribuirse automáticamente al envejecimiento, la falta de actividad física o el estrés.

Las palpitaciones pueden estar relacionadas con alteraciones del ritmo cardíaco y, en algunos pacientes, pueden asociarse con las cicatrices generadas por cirugías realizadas años atrás.

Además, determinadas cardiopatías presentan una anatomía cardiovascular diferente a la habitual, lo que puede incrementar la complejidad de su tratamiento. En estas situaciones, contar con profesionales familiarizados con este tipo de enfermedades resulta especialmente importante.

La atención multidisciplinaria mejora la planificación

El manejo de las cardiopatías congénitas en adultos requiere en muchos casos la participación coordinada de diferentes especialistas. Además del cardiólogo, pueden intervenir cirujanos, expertos en imagen cardiovascular, anestesiólogos, intensivistas y otros profesionales.

Esta coordinación es particularmente importante cuando el paciente necesita una intervención que no está directamente relacionada con el corazón, como una cirugía de columna, abdomen o pulmón. También adquiere especial relevancia durante un embarazo.

Aunque la operación se realice en otro órgano, los antecedentes de una cardiopatía congénita pueden modificar la manera en que debe prepararse y vigilarse al paciente antes, durante y después del procedimiento.

La evaluación individualizada permite conocer las características anatómicas y funcionales del corazón y establecer las medidas necesarias para reducir riesgos.

La realidad virtual ayuda a planificar cirugías complejas

Los avances tecnológicos también están transformando la preparación de determinados procedimientos cardiovasculares.

En algunas personas con cardiopatías congénitas, los vasos sanguíneos y las cavidades cardíacas pueden encontrarse en posiciones diferentes a las habituales. Esta anatomía puede dificultar la planificación quirúrgica mediante métodos convencionales.

Los modelos tridimensionales y las herramientas de realidad virtual permiten reconstruir la anatomía del paciente y explorarla antes de entrar al quirófano.

Esta tecnología puede ayudar al equipo médico a determinar cuál es la vía más adecuada para acceder al corazón, localizar estructuras delicadas y anticipar las características que encontrarán durante la intervención.

La planificación mediante modelos virtuales puede ser especialmente útil en cirugías de alta complejidad, ya que permite al equipo familiarizarse previamente con la anatomía específica de cada paciente y reducir posibles dificultades durante el procedimiento.

Una población adulta cada vez más numerosa

El aumento de la supervivencia de las personas con cardiopatías congénitas también representa un nuevo desafío para los sistemas de salud.

A medida que crece la población adulta con estas enfermedades, aumenta la necesidad de contar con programas especializados capaces de ofrecer seguimiento a largo plazo y atender complicaciones que pueden aparecer junto con otras enfermedades o requerir procedimientos de alta especialidad.

Algunos pacientes pueden desarrollar problemas que involucren otros órganos y, en determinadas circunstancias, llegar a necesitar tratamientos complejos, incluidos procedimientos como trasplantes combinados.

Por ello, el seguimiento médico no debe considerarse únicamente una forma de determinar si será necesaria otra cirugía. También permite documentar la evolución del paciente, identificar cambios de manera temprana y facilitar la coordinación entre distintas especialidades cuando sea necesario.

En la actualidad, el objetivo ya no es simplemente que un niño con una cardiopatía congénita sobreviva. El desafío consiste en acompañarlo durante toda su vida para que pueda mantener la mejor salud y calidad de vida posible.

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