— Agencias 03/09/2026
Sentir ansiedad durante una hospitalización por una enfermedad grave es una reacción frecuente. Sin embargo, un nuevo estudio piloto sugiere que una estrategia sencilla y de bajo costo podría ayudar a reducirla: utilizar mantas lastradas.
La investigación, publicada el 1 de septiembre en American Journal of Critical Care, encontró que colocar una manta con peso sobre pacientes hospitalizados parecía disminuir significativamente sus niveles de ansiedad. Las mantas utilizadas pesaban alrededor de 15 libras, equivalentes a aproximadamente 6.8 kilogramos, y se asociaron con una reducción cercana a cuatro puntos en una escala de ansiedad de 10 puntos.
Marci Ebberts, directora de investigación en enfermería de Saint Luke's Health System, en Kansas City, explicó que la ansiedad durante una hospitalización puede afectar negativamente la recuperación, el sueño y el bienestar mental. De acuerdo con los resultados, incluso un periodo relativamente corto bajo una manta lastrada podría proporcionar un alivio mayor que otras estrategias no farmacológicas.
Las mantas con peso fueron utilizadas inicialmente para ayudar a tranquilizar a personas con autismo, pero con el tiempo se han popularizado para abordar problemas como el insomnio y el estrés. Investigaciones anteriores también han explorado su posible utilidad en diferentes entornos de atención médica, incluidos centros de salud mental, clínicas de terapia ocupacional y consultorios odontológicos.
Para este estudio, los investigadores incluyeron a 54 pacientes hospitalizados entre marzo de 2023 y febrero de 2025. Todos permanecieron durante 20 minutos bajo una manta lastrada. Un grupo recibió la intervención inmediatamente, mientras que el otro esperó 20 minutos antes de utilizarla.
En ambos grupos se observó una disminución inmediata de los niveles de ansiedad que los propios pacientes reportaron después de utilizar la manta. Además, los participantes permanecieron más tranquilos durante al menos otros 20 minutos, lo que podría indicar que el efecto relajante continuó después de retirar el dispositivo.
La percepción de los pacientes también fue favorable: más del 80% señaló que la manta resultaba calmante. No obstante, algunos participantes identificaron ciertas incomodidades. Alrededor del 26% consideró que la manta generaba demasiado calor, mientras que el 33% opinó que su peso era excesivo.
Los investigadores advierten que estos resultados son preliminares y que será necesario realizar estudios más grandes para confirmar si las mantas lastradas realmente ofrecen beneficios significativos durante la hospitalización.
Las investigaciones futuras podrían enfocarse en grupos específicos de pacientes y en distintos entornos hospitalarios. Según los autores, esta intervención podría ser particularmente útil para personas que atraviesan una enfermedad crítica o se encuentran en proceso de recuperación.
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