— Agencias 01/09/2026
La salida de los primeros dientes suele comenzar alrededor de los seis meses de edad, aunque el momento puede variar considerablemente entre bebés. Durante esta etapa pueden aparecer encías sensibles o inflamadas, mayor irritabilidad, babeo y una necesidad frecuente de llevar objetos a la boca y morderlos.
Aunque la dentición es un proceso normal del desarrollo, existen algunas medidas sencillas que pueden ayudar a disminuir las molestias. Además, la aparición del primer diente representa un momento importante para comenzar a establecer buenos hábitos de higiene bucal.
La pediatra Lisa Diard, de Cleveland Clinic, señala algunas estrategias que pueden utilizarse en casa y advierte sobre determinados productos que es preferible evitar.
1. Masajear las encías con un dedo limpio
Una de las opciones más sencillas consiste en realizar un masaje suave de las encías con un dedo limpio. Una ligera presión sobre la zona donde está apareciendo el diente puede proporcionar contrapresión y reducir temporalmente la sensación de incomodidad.
El masaje puede repetirse cuando el bebé lo tolere bien. Antes de introducir los dedos en su boca es importante lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón.
No es necesario ejercer mucha fuerza: el objetivo es proporcionar alivio, no presionar intensamente una encía que ya puede encontrarse sensible.
2. Utilizar mordedores apropiados para la edad
Los bebés suelen buscar objetos para morder durante la dentición. Los mordedores diseñados específicamente para esta etapa pueden permitirles ejercer presión sobre las encías y proporcionar cierto alivio.
Es importante elegir productos fabricados para bebés, resistentes y fáciles de limpiar. Deben evitarse aquellos que tengan piezas pequeñas, partes que puedan desprenderse o componentes que representen un riesgo de asfixia.
Además de ayudar a aliviar las molestias, sujetar y morder estos objetos forma parte de la exploración normal que realizan los bebés durante esta etapa.
3. Enfriar los mordedores, pero no congelarlos
El frío puede proporcionar un efecto calmante sobre las encías y disminuir temporalmente la sensación de inflamación.
Una alternativa consiste en colocar en el refrigerador una toallita limpia y húmeda y ofrecérsela al bebé para que la muerda. También pueden utilizarse mordedores que estén diseñados para enfriarse.
Sin embargo, no es recomendable congelarlos. Cuando alcanzan temperaturas muy bajas pueden endurecerse demasiado y provocar lesiones o molestias en las encías.
La idea es que el objeto esté fresco, no extremadamente frío ni rígido.
4. Ofrecer alimentos fríos y blandos cuando ya consume sólidos
Si el bebé ya ha iniciado la alimentación complementaria y puede consumir determinados alimentos de acuerdo con su etapa de desarrollo, algunas opciones frías y de textura adecuada pueden resultar agradables para las encías.
Entre los ejemplos se encuentran el yogur natural apropiado para su edad, purés de frutas o plátano triturado. Además de aportar nutrientes, la temperatura fresca puede proporcionar una sensación calmante.
En esta etapa es fundamental respetar las recomendaciones de alimentación complementaria y las habilidades de cada bebé. Los alimentos deben tener una textura segura para reducir el riesgo de atragantamiento y siempre debe supervisarse al niño mientras come.
5. Medicamentos: solo cuando sean necesarios y con la dosis correcta
Cuando las medidas físicas no son suficientes y el bebé presenta molestias importantes, algunos analgésicos pueden utilizarse, pero la edad, el peso y la dosis son fundamentales.
El paracetamol puede ser una opción en determinados bebés, siempre utilizando la dosis adecuada para su peso y siguiendo las indicaciones de un profesional de la salud o del medicamento. En menores de tres meses, su administración debe consultarse previamente con un profesional.
El ibuprofeno puede utilizarse en algunos bebés de seis meses o más, pero tampoco debe administrarse de manera rutinaria ni sin comprobar que sea apropiado para el niño.
Si el bebé necesita medicamentos repetidamente o durante varios días, es recomendable consultar con el pediatra. Un dolor persistente, fiebre u otros síntomas importantes no deben atribuirse automáticamente a la dentición.
Productos que es mejor evitar
No todo lo que se comercializa para aliviar la dentición es seguro. Algunos productos pueden representar riesgos importantes para los bebés.
Galletas para la dentición
Aunque se promocionan para que el bebé las muerda, algunas pueden romperse en fragmentos o tener una consistencia que incremente el riesgo de atragantamiento. Además, muchas contienen azúcares añadidos, por lo que no son indispensables para aliviar las molestias.
Geles anestésicos
Los geles destinados a adormecer las encías no suelen proporcionar un alivio prolongado porque son eliminados rápidamente de la boca.
Además, determinados anestésicos locales pueden presentar riesgos importantes en bebés. La benzocaína, por ejemplo, puede causar efectos adversos graves y no se recomienda para niños pequeños. Los productos con lidocaína tampoco deben utilizarse por cuenta propia en bebés.
Por esta razón, es preferible consultar con un profesional antes de aplicar cualquier medicamento o gel directamente sobre las encías.
Collares y pulseras para la dentición
Los collares de ámbar, madera, mármol u otros materiales se comercializan con la supuesta finalidad de aliviar la dentición, pero no existe evidencia sólida de que sean eficaces.
Además, representan riesgos de estrangulamiento y asfixia si el bebé logra romperlos, desprender piezas o llevarlas a la boca. Por seguridad, las organizaciones pediátricas desaconsejan estos productos.
¿Cuándo consultar al pediatra?
La dentición puede provocar irritabilidad y molestias locales, pero no debe utilizarse como explicación automática para cualquier síntoma que presente un bebé.
Una fiebre alta, diarrea importante, vómitos, decaimiento marcado, dificultad para respirar, rechazo persistente de líquidos o alimentos, o un comportamiento que resulte inusualmente preocupante merece una valoración médica.
También conviene consultar si el dolor parece intenso, persiste durante varios días o no mejora con las medidas habituales.
La llegada de los primeros dientes también marca el inicio del cuidado bucal
La aparición del primer diente no solo supone una nueva etapa del desarrollo: también es el momento de comenzar a prestar especial atención a la higiene oral.
Los dientes de leche son importantes para la alimentación, el desarrollo del habla y la conservación del espacio necesario para los dientes permanentes. Por ello, deben cuidarse desde que aparecen.
En conjunto, el masaje de las encías, los mordedores seguros y refrigerados, determinados alimentos fríos cuando corresponda y, cuando sea necesario, los analgésicos utilizados correctamente pueden ayudar a atravesar esta etapa con mayor comodidad.
Al mismo tiempo, evitar productos potencialmente peligrosos y no atribuir cualquier síntoma a la dentición son medidas fundamentales para proteger la salud del bebé.
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