¿Presión detrás del ojo? Estas son las causas que pueden explicar la molestia

— Agencias 01/09/2026

Sentir dolor, presión o molestia detrás de uno o ambos ojos puede tener diferentes explicaciones.

En algunos casos se relaciona con problemas frecuentes, como la sinusitis o la migraña, mientras que en otros puede ser consecuencia de enfermedades oculares, neurológicas, tiroideas o incluso de lesiones en la cara.

La ubicación del dolor no permite determinar por sí sola cuál es su origen. El ojo es una estructura compleja en la que participan la córnea, el iris, la pupila, el cristalino, la retina, la mácula y el nervio óptico, además de tejidos y estructuras que rodean la órbita.

Por ello, cuando aparece una sensación persistente de presión detrás del ojo, especialmente si se acompaña de alteraciones visuales, es recomendable buscar una valoración médica.

¿Qué estructuras pueden estar relacionadas con esta molestia?

La córnea es la capa transparente que recubre la parte frontal del ojo y participa en el enfoque de la luz, además de proporcionar protección.

Detrás de ella se encuentran el iris y la pupila. El iris determina el color de los ojos y regula la cantidad de luz que entra mediante cambios en el tamaño de la pupila. El cristalino, por su parte, ayuda a enfocar las imágenes.

En la parte posterior se localizan la retina y la mácula, estructuras encargadas de recibir y procesar la información luminosa. Esta información se convierte en señales nerviosas que son transmitidas al cerebro a través del nervio óptico.

Una alteración en cualquiera de estas estructuras o en los tejidos cercanos puede provocar dolor, cambios en la visión o una sensación que el paciente describe como presión detrás del ojo.

Sinusitis y congestión de los senos paranasales

La sinusitis es una de las posibles causas de molestias alrededor de los ojos. Los senos paranasales se encuentran cerca de las órbitas, por lo que su inflamación puede generar presión o dolor que se percibe en la frente, las mejillas o detrás de los ojos.

Habitualmente, estos síntomas aparecen junto con congestión nasal, secreción nasal, dolor facial, disminución del olfato o fiebre, dependiendo de la causa.

Por ello, cuando la presión ocular coincide con síntomas nasales y faciales, puede ser necesario evaluar si existe un problema de los senos paranasales.

Migraña

La migraña también puede provocar dolor localizado detrás de un ojo o alrededor de él. En muchas ocasiones el dolor es intenso y puede presentarse de un solo lado de la cabeza.

Dependiendo del tipo de migraña, pueden aparecer además náuseas, sensibilidad a la luz y al sonido, alteraciones visuales o síntomas neurológicos transitorios.

El hecho de sentir dolor detrás del ojo no significa necesariamente que exista una enfermedad ocular. En algunos casos, el origen se encuentra en los mecanismos neurológicos relacionados con la migraña.

Enfermedad de Graves y afectación ocular

La enfermedad de Graves es un trastorno autoinmune que puede provocar hipertiroidismo y también afectar los tejidos que rodean los ojos.

La llamada orbitopatía tiroidea puede ocasionar ojos prominentes, sensación de presión, sequedad, irritación, inflamación y, en casos más importantes, alteraciones de los movimientos oculares o de la visión.

Cuando una persona desarrolla protrusión ocular o molestias persistentes junto con síntomas compatibles con una alteración de la tiroides, es importante realizar una valoración médica.

Neuritis óptica

La neuritis óptica consiste en la inflamación del nervio óptico. Puede provocar dolor que empeora al mover el ojo y alteraciones de la visión, como disminución de la agudeza visual o cambios en la percepción de los colores.

En determinados casos puede estar asociada con enfermedades neurológicas, incluida la esclerosis múltiple.

Debido a la importancia del nervio óptico para transmitir la información visual al cerebro, la aparición de dolor ocular acompañado de pérdida o modificación de la visión requiere valoración médica.

Golpes y lesiones en el rostro

Un traumatismo facial también puede explicar la aparición de dolor o presión alrededor o detrás del ojo.

Los huesos que forman la órbita, así como los músculos, nervios y tejidos cercanos, pueden resultar afectados por una caída, golpe o accidente. Dependiendo de la gravedad, pueden presentarse inflamación, hematomas, dolor, visión doble o cambios en la capacidad visual.

Después de una lesión, cualquier alteración de la visión, dolor intenso o inflamación importante debe ser evaluada por un profesional.

Problemas dentales e infecciones

En determinadas circunstancias, el dolor originado en los dientes o en los tejidos de la cara puede irradiarse hacia otras zonas y percibirse cerca del ojo.

Las infecciones dentales, particularmente aquellas que afectan estructuras profundas, pueden provocar dolor facial y requieren tratamiento adecuado.

Cuando la molestia detrás del ojo aparece junto con dolor dental, inflamación de la cara, fiebre o signos de infección, también debe considerarse una posible causa odontológica.

¿Cuándo puede tratarse de una emergencia?

Aunque muchas causas de presión ocular no son graves, existen situaciones que requieren atención médica inmediata.

Una preocupación importante es el glaucoma agudo de ángulo cerrado, una emergencia oftalmológica que puede producir un aumento rápido de la presión dentro del ojo y ocasionar daño al nervio óptico.

Puede manifestarse con:

Dolor ocular intenso y repentino.Dolor de cabeza.Ojo rojo.Visión borrosa o halos alrededor de las luces.Náuseas o vómitos.Disminución de la visión.

Ante esta combinación de síntomas, se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias, ya que el tratamiento oportuno es fundamental para proteger la visión.

También es importante buscar atención urgente si el dolor ocular aparece de forma súbita junto con pérdida de visión, visión doble, debilidad, dificultad para hablar, confusión, fiebre intensa o después de un traumatismo importante.

¿Cómo se identifica la causa?

La sensación de presión detrás del ojo no constituye un diagnóstico por sí misma. Para determinar su origen, el profesional de la salud puede realizar una exploración ocular y neurológica, revisar los antecedentes del paciente y, dependiendo de los hallazgos, solicitar estudios adicionales.

La evaluación permite distinguir entre problemas como sinusitis, migraña, enfermedades de la tiroides, alteraciones del nervio óptico, traumatismos, infecciones y diferentes enfermedades oculares.

En conclusión, una molestia ocasional y leve puede tener una causa relativamente sencilla, pero el dolor persistente, intenso o acompañado de cambios en la visión nunca debe ignorarse. Identificar el problema a tiempo puede ser fundamental para iniciar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones, especialmente cuando existe riesgo de pérdida visual.

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