Señales de advertencia de arterias obstruidas que no deben ignorarse

— Agencias 01/09/2026

Las enfermedades cardiovasculares se encuentran entre las principales causas de muerte en todo el mundo y, en muchos casos, pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes.

Uno de los procesos involucrados es la aterosclerosis, que ocurre cuando se acumulan placas de grasa y otras sustancias en las paredes de las arterias, reduciendo progresivamente el flujo de sangre hacia órganos como el corazón y el cerebro.

Identificar determinadas manifestaciones físicas puede ayudar a detectar a tiempo problemas de circulación y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, estos signos no siempre significan que exista una arteria obstruida y deben interpretarse junto con una evaluación médica. Estas son algunas señales que merecen atención.

Angina de pecho: presión y dolor relacionados con la falta de oxígeno al corazón

La angina de pecho, descrita clásicamente por William Heberden, es una de las manifestaciones más conocidas de la enfermedad coronaria. Puede sentirse como presión, opresión, ardor o molestia en el centro del pecho y suele aparecer durante el ejercicio o en situaciones de estrés.

El dolor se produce cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre rica en oxígeno debido a un estrechamiento de las arterias coronarias. Cuando aparece por primera vez, es más intenso de lo habitual o se presenta incluso en reposo, requiere atención médica inmediata, debido a que puede estar relacionado con un síndrome coronario agudo.

Signo de Frank: un pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja

El signo de Frank consiste en un pliegue diagonal que atraviesa el lóbulo de la oreja. Diversos estudios han encontrado una asociación entre esta característica y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular o aterosclerosis.

No obstante, su presencia por sí sola no permite diagnosticar una enfermedad arterial. Puede ser un dato adicional que, dependiendo de la edad y de otros factores de riesgo, motive una valoración cardiovascular, especialmente cuando existen antecedentes de hipertensión, colesterol elevado, diabetes o tabaquismo.

Síndrome de Leriche: dolor y cansancio en las piernas al caminar

La claudicación intermitente es un síntoma característico de la enfermedad arterial periférica. Las personas pueden presentar dolor, calambres, sensación de cansancio o debilidad en las piernas después de caminar o realizar ejercicio, molestias que generalmente mejoran al detenerse y descansar.

El síndrome de Leriche es una forma específica de enfermedad arterial que afecta principalmente la circulación hacia la pelvis y las extremidades inferiores. Cuando la enfermedad arterial periférica progresa, puede ocasionar dolor incluso en reposo, heridas que tardan en cicatrizar y, en casos graves, pérdida de tejido.

Falta de aire: una posible manifestación de enfermedad cardíaca

La disnea o dificultad para respirar puede aparecer cuando existe una enfermedad cardiovascular importante. En determinados casos de insuficiencia cardíaca, el corazón no consigue bombear adecuadamente y puede producirse acumulación de líquido en los pulmones.

La falta de aire puede presentarse al realizar actividades que antes se toleraban bien, al acostarse o incluso durante el descanso. En casos avanzados también puede observarse un patrón respiratorio conocido como respiración de Cheyne-Stokes, aunque este no es un signo específico de arterias coronarias obstruidas.

Cuando la dificultad respiratoria aparece de manera repentina o se acompaña de dolor en el pecho, sudoración, desmayo o coloración azulada, debe buscarse atención médica urgente.

Disfunción eréctil: una posible señal de alteración vascular

La disfunción eréctil puede estar relacionada con problemas en la función de los vasos sanguíneos y, en algunos hombres, aparecer antes de que se manifieste una enfermedad cardiovascular evidente.

La erección depende de un adecuado flujo sanguíneo y de la función normal del endotelio, el tejido que recubre internamente los vasos sanguíneos. Por ello, factores como la aterosclerosis, hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol elevado pueden contribuir a este problema.

Aunque la disfunción eréctil no significa necesariamente que existan arterias coronarias obstruidas, puede ser una oportunidad para evaluar la salud cardiovascular y detectar factores de riesgo que requieran tratamiento.

Xantelasma: depósitos amarillentos alrededor de los párpados

El xantelasma aparece como pequeñas placas o protuberancias amarillentas, generalmente localizadas cerca de la parte interna de los párpados. Están formadas por acumulaciones de lípidos dentro de determinadas células de la piel.

Su aparición puede relacionarse con niveles elevados de colesterol, aunque también puede presentarse en personas cuyos niveles de lípidos son normales. Por esta razón, encontrar xantelasmas no significa automáticamente que existan arterias obstruidas, pero sí puede justificar la realización de un perfil de lípidos y una evaluación de los factores de riesgo cardiovascular.

Arco corneal: un anillo grisáceo alrededor de la córnea

El arco corneal, también llamado arco senil o gerontoxón, se observa como un anillo blanquecino, grisáceo o azulado alrededor de la periferia de la córnea. Es frecuente con el envejecimiento y, por sí mismo, generalmente no afecta la visión.

Cuando aparece a edades relativamente jóvenes, especialmente antes de los 40 años, puede estar asociado con alteraciones importantes del colesterol, incluida la hipercolesterolemia familiar. En esos casos, es recomendable comprobar los niveles de colesterol y valorar otros factores de riesgo cardiovascular.

Síndrome de Stokes-Adams: desmayos relacionados con alteraciones del ritmo cardíaco

Los episodios repentinos de mareo intenso o pérdida de conocimiento pueden tener numerosas causas. El síndrome de Stokes-Adams se relaciona principalmente con alteraciones importantes de la conducción eléctrica del corazón que provocan períodos de frecuencia cardíaca extremadamente baja o pausas cardíacas.

Por ello, no debe atribuirse automáticamente un desmayo a una obstrucción de las arterias carótidas. Los síncopes inexplicados, especialmente cuando ocurren durante el ejercicio o se acompañan de palpitaciones, dolor torácico o falta de aire, requieren valoración médica para determinar su origen.

Fenómeno de Raynaud: cambios de color y temperatura en los dedos

El fenómeno de Raynaud provoca episodios en los que los dedos de las manos o los pies pueden ponerse fríos y cambiar de color, habitualmente hacia blanco o azul, después de exponerse al frío o durante situaciones de estrés.

En muchos casos se trata de una alteración vascular funcional y relativamente frecuente. Sin embargo, cuando aparece de forma secundaria a otras enfermedades, puede estar relacionado con trastornos que afectan los vasos sanguíneos. Una enfermedad arterial periférica grave puede producir extremidades frías y cambios de color, pero no debe confundirse automáticamente con el fenómeno de Raynaud.

Si los cambios son intensos, aparecen lesiones en los dedos o existe dolor persistente, es importante realizar una valoración médica.

Signo de Levine: el puño sobre el pecho como expresión de dolor cardíaco

El signo de Levine describe el gesto de llevar el puño cerrado hacia el centro del pecho mientras se refiere dolor o presión torácica. Tradicionalmente se ha relacionado con la angina y la isquemia cardíaca.

El dolor de origen cardíaco también puede extenderse hacia el brazo, hombro, cuello, mandíbula, espalda o parte superior del abdomen. Además, algunas personas pueden presentar síntomas menos típicos, como falta de aire, náuseas, sudoración o debilidad.

Ante un dolor torácico nuevo, intenso o persistente, particularmente si se acompaña de estos síntomas, no se debe esperar a que desaparezca por sí solo. La atención médica inmediata puede ser determinante ante un posible infarto.

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