— Mario Alemán 01/09/2026
Préstamos y tarjetas permiten enfrentar gastos, pero los intereses pueden reducir el dinero disponible para consumo, ahorro y emergencias.
El dinero que una familia recibe cada quincena puede tener un destino definido antes de llegar a sus manos: el pago de una tarjeta, un préstamo, un automóvil o una vivienda. El crédito permite resolver necesidades inmediatas, pero cuando las mensualidades ocupan una parte importante del ingreso, el margen para cubrir otros gastos comienza a reducirse.
La situación no es menor. La CONDUSEF recomienda que las deudas no rebasen 30% del ingreso neto mensual, mientras que datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera señalan que 36.2% de los adultos tenía algún tipo de deuda. En la Región Norte, el economista Héctor Rodríguez advierte que un elevado compromiso financiero limita la capacidad de las familias para ahorrar, enfrentar emergencias y realizar nuevas compras.
La tarjeta puede convertirse en una deuda costosa. En el caso de las tarjetas de crédito, el problema puede crecer cuando el usuario no liquida el saldo total cada mes. Mayra Reyna, contadora y economista de Monclova al explicar el funcionamiento de estos instrumentos, señala que los intereses comienzan a tener un peso importante cuando el consumidor mantiene saldos pendientes y realiza únicamente pagos parciales. El riesgo aparece cuando los pagos parciales mantienen vivo el saldo y los intereses comienzan a ocupar una parte cada vez mayor del presupuesto. Los datos de Banco de México muestran la magnitud del costo financiero: entre enero y febrero de 2026, la tasa efectiva promedio para clientes de tarjetas que no liquidan totalmente su saldo fue de 36.29% anual. Para quienes no eran totaleros y no tenían promociones, alcanzó 51.34%. Esto significa que una compra aparentemente manejable puede terminar representando un desembolso considerablemente mayor cuando se prolonga el pago de la deuda. Además, el crédito al consumo continúa representando una cantidad importante de recursos. Al cierre de junio de 2026, el financiamiento al consumo a través del sistema bancario y otras fuentes alcanzó 2.45 billones de pesos, de acuerdo con Banxico.
Menos dinero para gastar. El efecto llega después del cobro de la nómina. Una familia que destina una parte creciente de sus ingresos a pagar créditos tiene menos recursos para alimentos, ropa, entretenimiento, reparaciones o compras que pueden esperar.Daniel Carrizalez, padre de familia de la Región Carbonífera, explicó que la mensualidad se convierte en una obligación que debe separarse antes de decidir qué hacer con el dinero restante. “Cuando llega la mensualidad primero tenemos que apartar ese dinero, porque es un compromiso que tenemos que cumplir. Después vemos cuánto queda para los demás gastos. ”Entre los ajustes están reducir salidas, compras personales y adquisiciones que no son indispensables.
El golpe también llega al comercio. Cuando las familias disponen de menos efectivo, el efecto trasciende al hogar. Benito Martínez, presidente de CANACO Piedras Negras, señaló que una menor disponibilidad de dinero termina repercutiendo en los establecimientos al reducir la capacidad de compra. En la Región Carbonífera, Guillermo Lazarín Soto, presidente de CANACO Sabinas, ha advertido sobre las dificultades del comercio ante la falta de circulante y una recuperación económica lenta. La cadena es clara: una familia se endeuda, una parte de su ingreso queda comprometida, reduce otros consumos y ese dinero que deja de gastar también deja de llegar a comercios y servicios.
Desafíos. La ENIF 2024 revela otro desafío: apenas 23.9% de la población lleva un presupuesto o registro de sus ingresos y gastos, una práctica que puede dificultar conocer cuánto dinero realmente queda disponible después de cubrir las obligaciones financieras. Así, el crédito no representa por sí mismo un problema. El riesgo aparece cuando las mensualidades comienzan a comerse el ingreso y dejan cada vez menos dinero para vivir, ahorrar o enfrentar imprevistos.Con la colaboración de Melannie Flores de Región Carbonífera y Gilberto Ortiz de Piedras Negras.
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