Claves para contratar a una enfermera para adultos mayores

— Agencias 31/08/2026

Cuidar a un adulto mayor en el hogar puede convertirse en un desafío que va mucho más allá de atender sus necesidades físicas. También implica preservar el bienestar emocional del paciente y mantener un equilibrio saludable dentro de la familia.

En algunos casos, la necesidad de contar con ayuda profesional aparece de manera gradual; en otros, surge después de una enfermedad, una cirugía o algún acontecimiento inesperado. Ante estas situaciones, las familias pueden tener dudas sobre qué tipo de profesional necesitan, cómo comprobar su preparación y cuáles son los beneficios de recibir apoyo especializado.

De acuerdo con la Lic. Odaliz López García, cofundadora de una institución dedicada a los servicios de salud a domicilio, una de las primeras decisiones debe ser determinar qué nivel de atención requiere realmente el adulto mayor.

Tres perfiles de atención según las necesidades del paciente

No todas las personas mayores necesitan el mismo tipo de asistencia. La elección del personal debe basarse principalmente en el grado de dependencia y en la complejidad de las condiciones médicas que presenta el paciente.

Cuidadores

Los cuidadores están preparados principalmente para ayudar con las actividades básicas de la vida cotidiana.

Entre sus funciones pueden encontrarse el apoyo durante el baño, alimentación, higiene personal, movilidad y algunas actividades destinadas a mantener al adulto mayor activo y funcional dentro del hogar.

Este perfil puede ser suficiente cuando la persona necesita principalmente acompañamiento y asistencia en sus actividades diarias, pero no requiere procedimientos médicos especializados.

Auxiliares de enfermería

Los auxiliares cuentan con una formación técnica y pueden encargarse de situaciones de complejidad intermedia, dependiendo de su preparación y del marco profesional correspondiente.

Entre las actividades que pueden realizar se encuentran determinadas curaciones, cuidados posteriores a una cirugía, apoyo en el manejo de oxígeno y nebulizaciones.

Enfermeras generales

Las enfermeras generales cuentan con formación profesional y, cuando corresponde, título y cédula profesional. Están capacitadas para participar en cuidados de mayor complejidad, especialmente cuando el paciente requiere procedimientos médicos específicos.

Entre estos pueden encontrarse el cuidado de personas con sondas, traqueostomías, colostomías u otras necesidades que requieren conocimientos especializados y vigilancia clínica.

Por esta razón, antes de contratar a alguien es fundamental conocer con precisión la condición del adulto mayor y determinar qué procedimientos necesita.

Preparación, experiencia y empatía son fundamentales

La preparación académica no debería ser el único criterio para seleccionar a una persona que trabajará dentro del hogar. También es importante verificar su experiencia profesional y sus habilidades interpersonales.

Entre los aspectos que conviene revisar están los comprobantes de estudios, referencias laborales y, cuando sea posible, evaluaciones teóricas, prácticas o psicométricas.

También es recomendable preguntar qué tipo de pacientes ha atendido anteriormente. La experiencia con demencias, enfermedades crónicas, enfermedades degenerativas o pacientes con diferentes grados de dependencia puede ser especialmente relevante dependiendo de cada caso.

Sin embargo, existe otro elemento que puede ser igual de importante: la capacidad de establecer una relación respetuosa y empática con el adulto mayor.

La paciencia, sensibilidad y disposición para escuchar pueden facilitar considerablemente la adaptación del paciente al nuevo cuidador. La confianza también es esencial, debido a que el profesional tendrá acceso a la intimidad y a diferentes aspectos de la vida cotidiana de la persona.

El agotamiento del cuidador también debe tomarse en serio

En muchas familias mexicanas persiste la idea de que cuidar a un adulto mayor debe ser responsabilidad exclusiva de los hijos o, particularmente, de las mujeres de la familia.

Aunque el cuidado familiar puede ser una expresión importante de afecto, asumirlo sin descansos ni apoyo suficiente puede provocar un desgaste considerable. Con el tiempo puede aparecer el llamado síndrome del cuidador quemado, caracterizado por agotamiento físico y emocional que puede terminar afectando tanto al cuidador como a la persona que recibe los cuidados.

Por ello, pedir ayuda profesional no significa abandonar al familiar.

Delegar determinadas tareas a personal capacitado puede permitir que los integrantes de la familia reduzcan la carga física y emocional, mientras conservan un papel más centrado en el acompañamiento, el afecto y la convivencia.

Probar diferentes esquemas puede facilitar la adaptación

Cuando las circunstancias lo permiten, comenzar con determinadas jornadas o periodos de prueba puede ayudar a comprobar si existe una buena relación entre el adulto mayor, el cuidador y la familia.

Durante este proceso es importante observar no solo la capacidad técnica del profesional, sino también la manera en que trata al paciente, respeta su privacidad, responde ante situaciones difíciles y se comunica con sus familiares.

La compatibilidad entre ambas partes puede ser especialmente importante cuando el adulto mayor presenta cambios cognitivos, dificultades de movilidad o necesita asistencia durante varias horas al día.

Pedir ayuda también es una forma de cuidar

La participación de profesionales capacitados puede reducir el esfuerzo físico que recae sobre la familia y disminuir algunos riesgos relacionados con el manejo inadecuado del paciente.

Además, al compartir las responsabilidades, los familiares pueden recuperar tiempo y energía para mantener una relación afectiva con el adulto mayor, en lugar de que toda la interacción se limite a tareas como alimentarlo, bañarlo, movilizarlo o administrar sus cuidados.

En este sentido, reconocer los propios límites y solicitar apoyo no representa una falta de compromiso. Puede ser una decisión responsable que contribuya a proteger tanto la salud del cuidador como la calidad de vida de la persona mayor.

La clave está en elegir al personal de acuerdo con las necesidades reales del paciente y comprobar tres aspectos fundamentales: preparación, experiencia y calidad humana.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Claves para contratar a una enfermera para adultos mayores