Más de la mitad de los adultos jóvenes presenta aterosclerosis silente

— Agencias 31/08/2026

Más de la mitad de los adultos jóvenes que aparentemente están sanos y no tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular podrían presentar aterosclerosis silenciosa, una enfermedad que está detrás de gran parte de los infartos y accidentes cerebrovasculares.

Así lo revela un amplio estudio internacional en el que participó el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC).

La investigación, dirigida por Borja Ibáñez, director científico del CNIC y cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, junto con Henning Bundgaard, profesor de Cardiología en el Rigshospitalet de Copenhague, muestra que la aterosclerosis puede desarrollarse mucho antes de que una persona presente síntomas.

Los resultados, presentados durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología de 2026 y publicados en The New England Journal of Medicine, incluyeron a más de 16,000 personas de entre 18 y 70 años. Del total, el 57.1% presentaba placas de aterosclerosis, pese a no haber sido diagnosticado previamente con una enfermedad cardiovascular ni haber desarrollado manifestaciones clínicas.

La aterosclerosis ocurre cuando se acumulan placas en las paredes de las arterias. Con el paso de los años, estas lesiones pueden crecer y favorecer la obstrucción o ruptura de los vasos sanguíneos, provocando eventos graves como infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Una de sus características más importantes es que puede avanzar durante décadas sin producir síntomas evidentes.

La enfermedad puede comenzar desde edades muy tempranas

Los investigadores analizaron los datos de la primera fase del estudio REACT, uno de los trabajos más amplios realizados hasta ahora para estudiar la presencia de aterosclerosis silenciosa a lo largo de la vida adulta.

Los participantes fueron sometidos a diferentes técnicas de imagen para identificar placas en las arterias carótidas, femorales y coronarias. También se estudiaron factores de riesgo cardiovascular, biomarcadores sanguíneos, información genética y molecular e imágenes de la retina.

Los resultados mostraron que la aterosclerosis puede encontrarse incluso entre adultos muy jóvenes. Cerca de una de cada 13 personas de entre 18 y 29 años ya presentaba signos de la enfermedad en alguna arteria.

La frecuencia aumentó de manera progresiva con la edad, hasta llegar aproximadamente a 9 de cada 10 personas entre los 60 y 70 años.

Otro hallazgo importante fue que las personas que presentaban aterosclerosis en las arterias coronarias frecuentemente también tenían lesiones en las arterias carótidas o femorales. Esto podría tener implicaciones para la detección temprana, ya que las arterias del cuello y de las piernas pueden estudiarse mediante ecografías relativamente sencillas y no invasivas.

Hombres y mujeres muestran patrones diferentes

El estudio también encontró diferencias importantes entre ambos sexos.

En los hombres, la aterosclerosis comenzó a aparecer con mayor frecuencia desde edades más tempranas. Los investigadores observaron que el desarrollo de la enfermedad podía adelantarse aproximadamente entre cinco y diez años respecto al patrón observado en las mujeres.

En las mujeres, el aumento más pronunciado de la presencia de aterosclerosis se produjo principalmente entre los 40 y 60 años, periodo que coincide aproximadamente con la transición hacia la menopausia.

Estos resultados sugieren que las estrategias para prevenir las enfermedades cardiovasculares podrían beneficiarse de enfoques que tengan en cuenta el sexo y la etapa de la vida.

El riesgo cardiovascular podría evaluarse de otra manera

Uno de los puntos centrales del estudio es que las herramientas utilizadas actualmente para calcular el riesgo cardiovascular, como SCORE2, podrían no identificar a todas las personas que ya tienen aterosclerosis.

Estas escalas calculan la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular a partir de factores como la edad, presión arterial, colesterol y tabaquismo, pero no necesariamente indican si las placas ateroscleróticas ya están presentes.

El estudio plantea, por ello, un posible cambio de enfoque: pasar de estimar únicamente la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular a buscar directamente señales de aterosclerosis antes de que aparezcan los síntomas.

De confirmarse mediante investigaciones futuras, este modelo permitiría identificar a personas que ya presentan cambios en sus arterias y establecer medidas preventivas de manera más temprana y personalizada.

La ecografía podría tener un papel en la detección temprana

Los investigadores consideran que el hecho de que la aterosclerosis coronaria suela coexistir con lesiones en otras arterias podría facilitar el desarrollo de estrategias de cribado.

La evaluación mediante ecografía de las arterias carótidas y femorales podría convertirse en una alternativa atractiva debido a que es una técnica no invasiva, relativamente accesible y más sencilla de realizar que algunos estudios destinados directamente a las arterias coronarias.

El equipo del CNIC plantea incluso la posibilidad de utilizar ecógrafos portátiles en etapas tempranas de la vida para identificar señales de aterosclerosis.

Sin embargo, los resultados actuales no significan que todas las personas jóvenes deban someterse de manera rutinaria a estudios de imagen. Para determinar si detectar y tratar la aterosclerosis silenciosa mejora realmente la salud cardiovascular, todavía son necesarios estudios prospectivos y ensayos clínicos.

Una oportunidad para transformar la prevención cardiovascular

Los hallazgos del estudio REACT refuerzan la idea de que la enfermedad cardiovascular no comienza necesariamente cuando aparece el primer infarto o accidente cerebrovascular. En muchos casos, el proceso aterosclerótico puede estar desarrollándose muchos años antes.

La investigación abre la posibilidad de avanzar hacia una prevención más personalizada, en la que la presencia real de placas ateroscleróticas complemente la información obtenida mediante los factores de riesgo tradicionales.

El objetivo sería intervenir antes de que las lesiones provoquen complicaciones, mediante estrategias como el control de la presión arterial y el colesterol, abandono del tabaco, alimentación saludable, actividad física y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico.

Los investigadores señalan que la siguiente etapa será determinar si una estrategia preventiva basada en la detección de aterosclerosis mediante técnicas de imagen puede reducir de manera efectiva los infartos, los accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones cardiovasculares.

En conjunto, el estudio muestra que la aterosclerosis puede estar presente mucho antes de que una persona se considere clínicamente enferma, lo que podría impulsar un cambio importante en la forma de entender y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

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