— Agencias 31/08/2026
Dormir con la ventana abierta puede parecer una decisión relacionada únicamente con la comodidad o la temperatura de la habitación, pero la calidad del aire también puede influir en el descanso.
La evidencia científica reciente indica que una ventilación insuficiente durante la noche puede favorecer la acumulación de dióxido de carbono (CO₂) y otros compuestos presentes en el aire interior, con posibles efectos sobre la calidad del sueño y el rendimiento al día siguiente.
Sin embargo, abrir la ventana no siempre es la mejor opción. La contaminación exterior, el ruido, los alérgenos y las condiciones climáticas pueden hacer que una mayor ventilación termine perjudicando el descanso.
El CO₂ puede acumularse durante la noche
Mientras una persona duerme, exhala continuamente dióxido de carbono. En una habitación cerrada y con poca ventilación, este gas puede acumularse y utilizarse como un indicador de que el aire no se está renovando adecuadamente.
Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó 17 estudios realizados entre 2020 y 2024 y encontró una relación entre concentraciones elevadas de CO₂ y alteraciones del sueño.
De acuerdo con los resultados, cuando el CO₂ supera aproximadamente las 1.000 partes por millón (ppm), pueden comenzar a observarse cambios en la eficiencia del sueño y un aumento del tiempo despierto durante la noche. Con concentraciones superiores, también se han observado reducciones del sueño profundo y modificaciones en algunos indicadores fisiológicos relacionados con el estrés.
Una habitación cerrada puede superar los 2.000 ppm
Los estudios realizados en condiciones reales ayudan a dimensionar el problema.
En una investigación que monitoreó 40 dormitorios, la concentración promedio nocturna de CO₂ alcanzó aproximadamente 2.300 ppm cuando las ventanas permanecieron cerradas. Cuando se dejó abierta una ventana, el promedio descendió hasta alrededor de 904 ppm.
Los participantes que durmieron con mayor ventilación presentaron algunos indicadores favorables, como noches ligeramente más largas, menos despertares y mejores resultados en determinadas pruebas de concentración realizadas por la mañana.
Esto no significa que mantener la ventana abierta garantice automáticamente un mejor descanso. El resultado depende de las condiciones ambientales del lugar donde se encuentra el dormitorio.
¿Cuándo puede ser perjudicial abrir la ventana?
La ventilación puede convertirse en un problema cuando el aire exterior tiene una calidad deficiente.
En zonas urbanas con contaminación elevada, abrir una ventana puede permitir la entrada de PM2.5, partículas microscópicas capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio. Algunos estudios han encontrado que el incremento de estas partículas puede asociarse con una reducción del sueño profundo.
El ruido exterior también puede contrarrestar los beneficios de una mejor ventilación. Tráfico, música, conversaciones u otras fuentes de sonido pueden provocar microdespertares aunque la persona no los recuerde al despertar.
Además, quienes tienen asma, rinitis alérgica o sensibilidad a determinados alérgenos pueden experimentar molestias cuando el aire exterior introduce polen u otras partículas en el dormitorio.
Dormir mejor no siempre significa sentirse mejor
Uno de los resultados más interesantes de esta investigación es que las mediciones objetivas y la percepción de los participantes no siempre coinciden.
En un estudio, las personas que durmieron con la ventana abierta presentaron menos ronquidos y menos despertares registrados por los instrumentos, pero algunas dijeron sentirse menos descansadas y reportaron un peor estado mental al día siguiente.
Una posible explicación fue el ruido exterior. Es decir, una habitación puede tener una ventilación más adecuada y, al mismo tiempo, generar una experiencia subjetiva de peor descanso debido al sonido.
Esto demuestra que no basta con preguntarse si la ventana está abierta o cerrada: también hay que considerar qué tipo de aire entra y qué otros factores ambientales introduce.
¿Abrir la puerta produce el mismo efecto?
No necesariamente.
Los estudios han encontrado que abrir la puerta del dormitorio también puede ayudar a disminuir la concentración de CO₂, pero eso no siempre se traduce en las mismas mejoras observadas cuando se introduce aire exterior mediante una ventana.
La hipótesis es que la ventilación hacia el exterior no solo reduce el CO₂, sino que permite renovar de manera más efectiva otros compuestos acumulados en el dormitorio.
¿Qué concentración de CO₂ es recomendable?
La evidencia disponible sugiere que mantener concentraciones bajas de CO₂ durante la noche puede ser favorable para el descanso.
Como referencia, la revisión citada señala:
Menos de 800 ppm: menor probabilidad de alteraciones relacionadas con la ventilación.800-1.000 ppm: comienzan a detectarse algunos efectos.Más de 1.000 ppm: aumenta la evidencia de una menor eficiencia y mayor fragmentación del sueño.Más de 1.300 ppm: se han observado reducciones del sueño profundo y cambios en algunos marcadores fisiológicos.Más de 2.600 ppm: determinados estudios han encontrado efectos sobre el rendimiento cognitivo del día siguiente.
Estos valores deben interpretarse como referencias de calidad del aire, no como fronteras médicas absolutas que indiquen que una concentración concreta sea peligrosa de inmediato.
Entonces, ¿es mejor dormir con la ventana abierta?
Depende del entorno.
Si el aire exterior es limpio, el ruido es bajo y no existe una exposición importante a polen u otros alérgenos, abrir parcialmente la ventana puede favorecer la renovación del aire y reducir la acumulación de CO₂.
En cambio, si el dormitorio se encuentra junto a una avenida muy transitada, existe contaminación elevada, ruido nocturno o una carga importante de alérgenos, mantener la ventana abierta podría perjudicar el sueño.
Una alternativa puede ser utilizar ventilación mecánica adecuada o un sistema de renovación de aire que permita mejorar la calidad del aire interior sin introducir niveles excesivos de contaminación o ruido.
En definitiva, la mejor habitación para dormir no es necesariamente la que tiene la ventana abierta, sino aquella que mantiene una buena renovación del aire sin añadir ruido, contaminación o alérgenos que interrumpan el descanso.
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