— Salvador García Soto 31/08/2026
Mañana 1 de septiembre, el mismo día en el que arranca el nuevo periodo de sesiones del Congreso de la Unión, la presidenta Claudia Sheinbaum presentará su segundo informe de Gobierno. En él dará cuenta, según dice la Constitución, del estado que guarda la República y de los últimos doce meses de su ejercicio al frente del Poder Ejecutivo Federal. Además del acto protocolario con la entrega del documento en la Cámara de Diputados por parte de la secretaria de Gobernación, está previsto un mensaje político de la doctora a las 11 de la mañana en Palacio Nacional y luego una gira de varias semanas a las 32 entidades del país, donde dará “informes estatales” para cerrar con un mitin masivo en el Zócalo a finales de mes.
Es decir, que más allá del tono festivo y optimista del informe presidencial, que ya se adelanta en los spots publicitarios que empiezan a bombardear el radio, la tv y hasta las redes sociales, lo que veremos en este mes de septiembre que inicia con el segundo informe de Sheinbaum, es una reedición del “día y el mes de la presidenta”, varias semanas en las que la doctora aprovechará para hacer proselitismo y propaganda político con sus otros datos y su “México va muy bien”, en las que con recursos públicos y tiempos oficiales en medios asistiremos al mismo viejo culto a la personalidad presidencial de las épocas del PRI y del PAN, pero ahora aderezado con motivos indígenas mexicanos y en tono femenino.
Pero más allá de las formas y de lo que será sin duda un ejercicio deliberado para tratar de levantar la imagen de la presidenta que cae consistentemente en las encuestas, aún en las de la propia Presidencia en razón de 2.5 puntos cada mes, el mensaje, la gira nacional y el remate con un mitin político en el Zócalo serán también un esfuerzo desesperado por tratar de levantar y limpiar, a fuerza de spots, discursos e “informes” por toda la República, la golpeada imagen de la 4T y sus escándalos de corrupción de personajes como los López Beltrán, los Adanes, los Rocha Moya, las Marinas y Maras, el millonario fraude del huachicol fiscal y las presiones y amenazas estadunidenses contra la narcopolítica y el terrorismo de los Cárteles mexicanos.
La presidenta va a tratar de lavarle la cara --como hace todos los días en sus mañaneras--, a un movimiento que con apenas 8 años en el poder ya enfrenta graves denuncias, expedientes y hasta acusaciones de otros países por delitos de corrupción y vinculación al narcotráfico. Para ello, con una cifra ilimitada de recursos públicos, Sheinbaum no buscará tanto informar a los mexicanos, sino tratar de aprovechar el permiso que la da la ley para promover su imagen y los logros y avances de su segundo año de gobierno con sus discursos y giras, además de toda una estrategia de propaganda gubernamental.
Y ahí es donde veremos emerger los dos Méxicos que hoy coexisten y chocan cuando se trata de medir, evaluar o simplemente hablar de la realidad actual del país y de cómo la viven sus gobernantes y ciudadanos. En el preámbulo del que ya no será el día, sino “el mes de la presidenta”, la doctora se arrancó el viernes pasado con un mensaje que anticipa y resume lo que serán si Informe ejecutivo al Congreso”, su “mensaje a la Nación” y “su gira nacional para los informes estatales”, sumado al discurso político con el que cerrará su recorrido por la República en el Zócalo capitalino:
“México va mejor, México va bien. Vamos muy bien; con las dificultades que puede enfrentar cualquier país, pero vamos bien. Yo estoy muy optimista, de la economía, de la mejora de la calidad de vida de las y los mexicanos, de la reducción de la violencia y…del bienestar, que finalmente para eso estamos aquí: para generar bienestar para el Pueblo de México”, dijo el viernes en su conferencia mañanera la mandataria.
Ya de inicio, aún antes de escuchar lo que dirá mañana y en las semanas consecutivas, esas líneas resumen que lo que viene para los mexicanos no es un informe sobre cómo se encuentra realmente el país en este momento; tampoco un diagnóstico de cuáles son los problemas más graves y urgentes que está atendiendo el gobierno, y mucho menos un recuento de los riesgos de crisis sociales, políticas, de seguridad y económicas que afectan a los mexicanos de las 32 entidades.
Lo que escucharemos de la doctora, en el mes de culto a ella y a su gobierno, será un rosario de cuentas alegres, un mantra de optimismo y positividad sobre la realidad mexicana y una retórica totalmente oficialista cargada de “logros, avances, reducciones de cifras negativas, ayudas económicas a la población, múltiples obras de infraestructura que nadie ve pero que existen en la propaganda oficial y, sobre todo, la descripción de una realidad alternativa que sólo ven desde el Gobierno federal y una jauja y abundancia en todos los temas, que solo existen en el discurso presidencial.
Porque en claro choque con el primer diagnóstico de la presidenta, antes de iniciar su jubileo por la República, está, por ejemplo, la encuesta Data Coparmex que presentaron el jueves pasado los directivos de ese organismo empresarial en el que, con base en encuestas a sus más de 25 mil empresas grandes, medianos y pequeñas agremiadas, establecen que 8 de cada 10 empresarios mexicanos de todo el país, “no ven un buen momento para la inversión” y perciben incertidumbre económica, jurídica y en temas políticos y de seguridad como las causas que los hacen frenar y posponer cualquier inversión en sus negocios.
A la reducción del 51% de los homicidios dolosos en México, que ya se promociona desde ahora en los spots propagandísticos de la presidenta, se le oponen tercamente las ejecuciones, asesinatos y desapariciones que se siguen denunciando y documentando todos los días en buena parte del país. La violencia narca en Sinaloa, que ya cumple dos años sumida en una guerra intestina de su Cártel, tampoco cuadra con el éxito de la estrategia de seguridad, por no hablar del incremento en el delito de extorsión y cobro de piso que, con todo y la “estrategia nacional” sigue ocurriendo lo mismo en Michoacán con los aguacateros o los limoneros, que en la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Tabasco, Baja California, Quintana Roo o cualquier otra entidad de la República que se mencione casi al azar.
En la educación, por ejemplo, los discursos presidenciales y los spots del informe dirán que se está repartiendo más dinero que nunca en becas y apoyos a los estudiantes o que se han creado no sé cuántas nuevas universidades con nombres rimbombantes o que se garantiza con creces el derecho a la educación; pero en la realidad que hoy viven los niños, adolescentes y jóvenes mexicanos la educación pública no sólo pierde calidad, sino que carece de los insumos básicos y está completamente rezagada cuando se habla de nuevas tecnologías educativas o de la enseñanza de la IA. Como dijo apenas el ministro en retiro José Ramón Cossío en una entrevista al diario digital La Aurora, que dirige el periodista Pablo Hiriart: “En México se garantiza el derecho a estar en una escuela, pero no necesariamente a recibir educación de calidad”.
Y así podríamos repasar cada uno de los rubros de los que hablará y discurrirá la Presidencia en sus mensajes, discursos y spots en las siguientes semanas: contra las “inversiones históricas en nuevos hospitales y clínicas” que informará está la realidad dolorosa y desesperante que viven los derechohabientes del sistema de salud pública sin medicamentos, sin tratamientos, sin citas para estudios o cirugías o tirados en una sala de espera, canalizados en una silla por la falta de camas, o invitados por los médicos del IMSS, del ISSSTE o de esa entelequia llamada “IMSS Bienestar” a que compren ellos con su dinero los medicamentos o de plano orillados a irse a las farmacias privadas que están remplazando al Estado en el otorgamiento de la salud de millones de mexicanos que prefieren ir al consultorio de la esquina que padecer el viacrucis en las instituciones públicas.
Eso por no hablar de lo que informará la presidenta sobre el presupuesto multimillonario que se está desperdiciando en el Tren Maya, sin pasajeros y matando la selva, o en Mexicana de Aviación, que se chupa millones y cada vez tiene menos vuelos, o en la Refinería de Dos Bocas que opera apenas al 41% de su capacidad mientras deja accidentes con muertos, derrames contaminantes, fallas constantes a cambio de una insuficiente refinación de combustibles.
En fin, preparémonos para asistir al choque de dos Méxicos opuestos y contradictorios y a un mes completo de miel oficialista derramadas sobre las tristes y secas hojuelas de un país en el que, más allá del discurso demagógico de la “transformación”, se respira incertidumbre, miedo a la inseguridad y un casi nulo crecimiento económico para el año que se acerca ya a su último trimestre. Y de paso para ver a una presidenta en campaña anticipada para tratar de salvar la imagen de su gobierno en crisis, de su movimiento político y de la cada vez mayor cantidad de morenistas que se suman a la lista negra de investigados, enriquecidos, corruptos y hasta desvisados.
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