— Agencias 31/08/2026
A casi 30 años del crimen, el juicio por el asesinato de Tupac Shakur llega a sus alegatos finales y deja al jurado ante una decisión clave.
El juicio contra Duane “Keffe D” Davis, único acusado por el asesinato de Tupac Shakur en 1996, entró este lunes en su etapa final en Las Vegas, con la fiscalía y la defensa enfrentadas por la veracidad de las declaraciones del imputado.
Un juicio que llega a su etapa decisiva
Los alegatos finales colocan al jurado ante una pregunta central: determinar si Davis reconoció realmente su participación en el ataque o si, como sostiene la defensa, inventó sus relatos para obtener dinero y notoriedad.
Davis se declaró inocente y enfrenta una posible cadena perpetua en caso de ser condenado. La fiscalía sostiene que, aunque no fue quien disparó, tuvo un papel determinante al ordenar el ataque y facilitar el arma utilizada durante el tiroteo.
La acusación señala una represalia
Los fiscales presentaron a Davis como un referente de una pandilla de Compton y señalaron que impulsó una represalia después de una pelea ocurrida en el hotel MGM Grand.
De acuerdo con la acusación, el móvil estaría relacionado con la golpiza que Tupac Shakur y otras personas propinaron a Orlando Anderson, sobrino de Davis, pocas horas antes del ataque. Las cámaras de seguridad registraron aquel episodio y su contenido ocupa un lugar central en la reconstrucción del caso.
Durante el proceso, la fiscalía respaldó parte de su exposición con entrevistas policiales, declaraciones públicas y fragmentos del libro autobiográfico de Davis.
En esos materiales, Davis relató que él y su grupo se encontraron con el automóvil en el que viajaban Shakur y Marion “Suge” Knight y que los disparos fueron efectuados desde un Cadillac blanco.
La defensa cuestiona las declaraciones
El abogado de Davis sostuvo ante el jurado que las supuestas confesiones de su cliente fueron inventadas. También argumentó que la policía construyó el caso a partir de los dichos de un hombre que, según la defensa, tendía a exagerar y buscaba atención pública.
La defensa destacó además que no existe evidencia material que ubique a Davis dentro del vehículo desde el que fueron realizados los disparos.
Otro punto cuestionado fue un comprobante de un casino del hotel Monte Carlo, encontrado durante un allanamiento de 1996. La fiscalía lo presentó como un elemento que respaldaría la presencia de Davis en Las Vegas, mientras la defensa señaló que el documento no permite determinar con claridad la fecha.
Las dificultades de una investigación de casi 30 años
El paso del tiempo también representa uno de los principales desafíos del caso. Los recuerdos se deterioraron, disminuyó la cantidad de testigos disponibles y permanecen vacíos dentro del expediente.
Durante el juicio, un detective declaró que miles de armas fueron analizadas sin encontrar coincidencias con las vainas recuperadas en la escena del crimen.
También se abordó el llamado “código de la calle”, utilizado por varios testigos para explicar la falta de colaboración con las autoridades. Uno de ellos aseguró que no quería enviar a Davis a prisión, aunque reconoció que no tenía una buena relación con él.
Una declaración de 2008 bajo cuestionamiento
Otro elemento relevante fue la coordinación entre las agencias policiales. Un testimonio señaló que cuando Davis habló con investigadores en 2008 bajo una promesa de inmunidad, las autoridades encargadas del caso no recibieron esa información oportunamente.
Ese episodio generó cuestionamientos sobre el manejo del expediente y contribuyó a retrasar el avance judicial.
Ahora, el jurado deberá determinar si las declaraciones de Duane Davis constituyen una confesión de su participación en el asesinato de Tupac Shakur o si fueron, como sostiene la defensa, una historia inventada.
El caso llega así a una definición después de casi 30 años, con la decisión concentrada en la valoración de las declaraciones del acusado, la evidencia presentada y las dudas que todavía persisten alrededor del homicidio.
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