¡La nueva cura para el agotamiento laboral! Aprender a fracasar en una escuela de payasos

— Agencias 30/08/2026

Para quienes sienten una necesidad constante de hacer todo correctamente y experimentan miedo al rechazo, las escuelas de clown contemporáneo ofrecen una propuesta poco convencional: aprender a equivocarse sin convertir el error en una amenaza.

Más allá de los estereotipos asociados con el maquillaje llamativo, las narices rojas y los zapatos enormes, estos espacios se han transformado en lugares de entrenamiento para actores, artistas y personas que enfrentan agotamiento profesional. El objetivo no consiste únicamente en aprender a provocar risas, sino en desarrollar la capacidad de exponerse, perder el control, tolerar la incomodidad y aceptar el fracaso.

Una de las instituciones más conocidas es la escuela del maestro de teatro Philippe Gaulier, ubicada cerca de París. Allí, los alumnos son sometidos a ejercicios que pueden resultar absurdos, incómodos o incluso ridículos. Precisamente esa experiencia busca cuestionar la necesidad de mostrarse constantemente competente ante los demás.

Una escuela donde equivocarse forma parte del aprendizaje

Según un reportaje publicado por The Wall Street Journal, durante una temporada uno de los alumnos, Jack Grossman, recibió de manera recurrente una peculiar broma de sus compañeros: que terminaría muriendo solo.

Aunque fuera del contexto teatral podría parecer una expresión particularmente dura, dentro de la dinámica de la escuela formaba parte de un lenguaje provocador diseñado para trabajar con la vulnerabilidad y el absurdo.

Los estudiantes son colocados deliberadamente en situaciones en las que pueden sentirse torpes, incómodos o ridículos. La intención es romper con la idea de que siempre deben saber qué hacer o demostrar que son capaces de resolver cualquier situación.

En uno de los ejercicios, por ejemplo, Grossman tuvo que trabajar con Zoe Wohlfeld y representar algo tan extraño como la leche a punto de hervir. El objetivo no era realizar una interpretación perfecta, sino abandonar el exceso de control y permitir que apareciera el juego.

El clown frente al agotamiento laboral

El burnout suele estar relacionado con la presión constante, las jornadas prolongadas, el agotamiento emocional y la sensación de que nunca se está haciendo lo suficiente.

Esta situación puede ser especialmente intensa en profesiones creativas como la actuación, la escritura, la música o la comedia, donde el rechazo forma parte habitual de la actividad. Audiciones fallidas, críticas, comparaciones y la necesidad permanente de demostrar talento pueden terminar generando una enorme presión.

El clown propone prácticamente lo contrario a esa lógica.

En lugar de esconder el error, lo convierte en parte de la experiencia. En lugar de intentar evitar el ridículo, lo utiliza. Y en lugar de mantener una apariencia permanente de control, invita a aceptar la incertidumbre y reaccionar ante ella.

¿Qué puede aportar este entrenamiento?

El trabajo clown no consiste simplemente en contar chistes. Entre sus elementos centrales están la presencia escénica, la capacidad de escuchar, la espontaneidad y la relación con el público.

Para desarrollar estas habilidades, los participantes deben aceptar que una escena puede fracasar, que pueden quedarse sin ideas o que quizá no consigan provocar ninguna risa. Esa exposición repetida puede ayudar a disminuir el temor asociado al error.

La finalidad no es convertir el fracaso en algo deseable por sí mismo, sino aprender que equivocarse no necesariamente significa perder valor, quedar en ridículo para siempre o ser rechazado.

En ambientes profesionales donde existe una fuerte presión por controlar los resultados, esta perspectiva puede resultar especialmente liberadora. Un error puede ser simplemente un momento incómodo y no una definición de quién es una persona.

Una respuesta diferente a una presión cada vez más común

El interés por este tipo de experiencias también refleja una realidad del mundo laboral actual. Frente al agotamiento emocional, algunas personas buscan alternativas que complementen las estrategias tradicionales y que involucren el cuerpo, el juego, la creatividad y la interacción con otras personas.

El clown introduce una idea sencilla, aunque difícil de aceptar para quienes viven bajo una fuerte exigencia de perfección: no es necesario destacar todo el tiempo ni tener siempre la respuesta correcta.

Para alguien acostumbrado a evitar los errores y preocuparse constantemente por la opinión ajena, permitirse parecer torpe, equivocarse frente a otros y continuar adelante puede convertirse en una experiencia profundamente transformadora.

Quizá una parte de la solución al agotamiento no consista únicamente en aprender a trabajar mejor, sino también en aprender que fallar no nos quita nuestro valor.

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