Ciencia advierte sobre el impacto actual del uso de pantallas en la salud física y mental

— Agencias 30/08/2026

El uso intensivo de dispositivos digitales se ha convertido en una parte habitual de la vida diaria. El trabajo, los estudios, el entretenimiento y la comunicación dependen cada vez más de teléfonos, computadoras y tabletas.

Sin embargo, una exposición prolongada puede relacionarse con diferentes problemas de salud, desde alteraciones del sueño y fatiga visual hasta síntomas de ansiedad, depresión y molestias musculares.

Un metaanálisis internacional que incluyó a más de 71,000 estudiantes universitarios de 27 países encontró asociaciones entre un mayor tiempo frente a pantallas y un incremento de problemas como depresión, ansiedad, dolor físico, fatiga visual y menor calidad del sueño. Los resultados sugieren que el impacto no depende únicamente del dispositivo utilizado, sino también del tiempo de exposición y de las actividades que desplaza, como el ejercicio, el descanso y la interacción social.

Mayor exposición y problemas de salud mental

La relación entre el uso excesivo de pantallas y el bienestar psicológico es especialmente relevante. La evidencia reciente ha encontrado asociaciones con síntomas depresivos y de ansiedad, además de alteraciones del sueño y una reducción de la actividad física.

Algunos análisis han observado que el riesgo de determinados problemas aumenta de manera más marcada cuando la exposición diaria supera varias horas. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela: una asociación estadística no demuestra por sí sola que pasar tiempo frente a una pantalla sea la causa directa de un trastorno psicológico.

Adolescentes y jóvenes podrían ser especialmente vulnerables

La adolescencia es una etapa particularmente importante debido al desarrollo cerebral, emocional y social. Una investigación publicada en 2026 analizó el uso de pantallas en personas de entre 10 y 19 años y encontró una elevada frecuencia de síntomas de ansiedad y depresión entre los participantes.

También se observaron problemas relacionados con irritabilidad, atención, sueño y comportamiento. Los investigadores señalaron que tanto la cantidad de tiempo frente a las pantallas como el contenido consumido pueden influir en las consecuencias.

El uso de dispositivos antes de dormir merece especial atención. La exposición nocturna puede interferir con los hábitos de descanso y contribuir a una menor calidad del sueño, especialmente cuando sustituye horas destinadas a dormir.

El impacto también puede alcanzar al sistema cardiovascular

Pasar muchas horas frente a dispositivos no solamente se ha relacionado con aspectos psicológicos. Un análisis presentado por el American College of Cardiology encontró que los jóvenes con una exposición superior a seis horas diarias presentaban peores indicadores relacionados con presión arterial, colesterol, índice de masa corporal y perímetro abdominal.

También se identificaron asociaciones con otros factores de riesgo cardiovascular, como niveles más elevados de colesterol LDL y menores concentraciones de HDL.

Estos resultados podrían estar relacionados en parte con el sedentarismo y con otros comportamientos que suelen acompañar al uso prolongado de dispositivos. Por ello, reducir el tiempo de pantalla puede ser útil, pero también es importante sustituir parte de ese tiempo por movimiento y actividad física.

Dolor de cuello, espalda y otras zonas del cuerpo

La postura mantenida durante largos periodos también puede generar problemas físicos. Permanecer sentado frente a una computadora o utilizar un teléfono durante mucho tiempo puede aumentar la tensión sobre el cuello, los hombros y la espalda.

Investigaciones recientes han encontrado asociaciones entre un mayor tiempo de exposición a pantallas y dolor crónico en diferentes zonas, entre ellas espalda, cuello, rodillas, caderas y cabeza.

Las pausas frecuentes, los cambios de postura y la actividad física pueden ayudar a reducir la carga acumulada durante las jornadas prolongadas frente a dispositivos.

Dolor de cabeza y fatiga visual

Los ojos también pueden resentir las sesiones prolongadas frente a pantallas. La fatiga visual puede manifestarse mediante sequedad, irritación, visión borrosa, sensación de cansancio ocular y dolor de cabeza.

La exposición prolongada también se ha relacionado con una mayor frecuencia de migrañas y cefaleas. Aunque todavía se necesita más investigación para determinar los mecanismos exactos, factores como el brillo, la distancia de visualización, la iluminación ambiental y la falta de pausas pueden contribuir a las molestias.

Parpadear con frecuencia y realizar descansos visuales son medidas sencillas que pueden disminuir la fatiga ocular.

El sueño puede verse afectado

Uno de los efectos más consistentes asociados con el uso excesivo de dispositivos es la alteración del descanso.

Utilizar el teléfono, la tableta o la computadora hasta poco antes de acostarse puede retrasar la hora de dormir y mantener al cerebro activo cuando debería comenzar la transición hacia el descanso. Además, las notificaciones, las redes sociales y otros contenidos pueden favorecer que una persona prolongue su tiempo de uso.

Dormir adecuadamente es fundamental para la memoria, la concentración, el estado de ánimo y el funcionamiento físico. Por eso, establecer un periodo sin dispositivos antes de acostarse puede ser una estrategia útil.

No todo depende del número de horas

Una de las principales conclusiones de la investigación reciente es que no solamente importa cuánto tiempo se utilizan las pantallas, sino también para qué se utilizan y qué actividades reemplazan.

No representa lo mismo pasar una hora realizando una actividad académica, mantener una videollamada con familiares, hacer ejercicio guiado o permanecer durante horas desplazándose pasivamente por redes sociales.

También importa si el uso de dispositivos desplaza el sueño, la actividad física, las comidas regulares o las relaciones sociales presenciales.

Cómo reducir los efectos negativos

No necesariamente es necesario abandonar los dispositivos digitales. Algunas medidas pueden ayudar a disminuir los problemas asociados con su utilización prolongada:

Realizar pausas frecuentes durante las jornadas frente a computadoras o teléfonos.Levantarse y caminar periódicamente en lugar de permanecer sentado durante horas.Mantener una postura adecuada y ajustar la altura y distancia de la pantalla.Evitar utilizar dispositivos justo antes de dormir.Reducir las notificaciones innecesarias que fomentan el uso constante.Procurar una iluminación adecuada para disminuir la fatiga visual.Mantener actividad física regular.Reservar tiempo para convivir presencialmente con familiares y amigos.Evitar que el uso de pantallas sustituya sistemáticamente las horas de sueño.

Más que establecer una cifra universal que todas las personas deban cumplir, resulta útil observar cómo el uso de dispositivos está afectando el descanso, la actividad física, la concentración, el estado de ánimo y las relaciones personales.

En definitiva, las pantallas forman parte de la vida moderna y no necesariamente representan un problema por sí mismas. El riesgo aparece cuando su utilización se vuelve excesiva, prolongada o desplaza hábitos fundamentales para la salud. Encontrar un equilibrio entre tecnología, descanso, movimiento y vida social puede ser una de las estrategias más importantes para reducir sus posibles efectos negativos.

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