— Agencias 30/08/2026
En la rutina diaria hay objetos que manipulamos tantas veces que rara vez nos detenemos a pensar en la cantidad de personas, alimentos, animales y superficies con las que pudieron haber estado en contacto.
Los utilizamos para pagar, abrir puertas, desplazarnos, comer, trabajar o comunicarnos y, después, continuamos con nuestras actividades sin necesariamente lavarnos las manos. Algunas de estas superficies pueden acumular bacterias, virus y otros microorganismos.
Esto no quiere decir que tocar un objeto contaminado provoque automáticamente una enfermedad. El riesgo depende del tipo de microorganismo, de cuánto tiempo puede permanecer activo sobre determinada superficie y, principalmente, de lo que hacemos posteriormente con las manos.
Tocarse los ojos, la nariz o la boca después de entrar en contacto con una superficie contaminada puede facilitar que determinados microorganismos lleguen al organismo.
Por ello, reconocer cuáles son algunos de los objetos que manipulamos con mayor frecuencia y mantener una adecuada higiene de manos continúa siendo una de las medidas más sencillas para disminuir la propagación de infecciones.
1. Billetes y monedas pasan por numerosas manos
El dinero circula constantemente entre consumidores, trabajadores, comercios y diferentes establecimientos. Durante ese recorrido, billetes y monedas pueden entrar en contacto con restos de piel, grasa, partículas de alimentos y microorganismos presentes en las manos de las personas que los manipulan.
Esto no significa que el dinero sea necesariamente peligroso o tóxico. El principal problema es que su circulación constante puede convertirlo en un medio para transferir microorganismos de una persona a otra.
Después de utilizar efectivo, especialmente antes de comer o preparar alimentos, es recomendable lavarse las manos con agua y jabón.
2. Los bolígrafos compartidos pueden acumular microorganismos
Los bolígrafos que se encuentran en bancos, hoteles, oficinas, consultorios y comercios pueden pasar por las manos de numerosas personas durante una sola jornada.
La situación puede favorecer la acumulación de microorganismos, especialmente porque algunas personas pueden llevar el bolígrafo a la boca, utilizarlo después de toser o estornudar o manipularlo mientras se tocan el rostro.
Cuando sea necesario utilizar un bolígrafo compartido, particularmente en espacios muy concurridos, conviene evitar tocarse la cara hasta después de lavarse las manos.
3. Pasamanos y barandales son superficies de contacto constante
Los pasamanos de escaleras, autobuses, trenes y otros espacios públicos son manipulados continuamente por personas diferentes.
Las manos pueden transportar microorganismos provenientes de secreciones respiratorias, otras superficies contaminadas o distintos ambientes. Algunos microorganismos pueden permanecer durante cierto tiempo sobre superficies duras, aunque su capacidad de supervivencia varía dependiendo del organismo y de las condiciones ambientales.
Después de utilizar transporte público o desplazarse por lugares con gran concentración de personas, lavarse las manos puede ayudar a disminuir la posibilidad de llevar esos microorganismos hacia los ojos, la nariz o la boca.
4. Los menús de restaurantes también son manipulados por muchas personas
Mientras que platos, vasos y cubiertos normalmente pasan por procesos de lavado y desinfección entre clientes, los menús pueden recibir un tratamiento diferente.
Un mismo menú puede ser tocado por numerosos comensales a lo largo del día y reutilizado constantemente. Esto lo convierte en otra superficie de contacto frecuente.
No es necesario preocuparse excesivamente por tocar un menú, pero lavarse las manos antes de comer continúa siendo una medida recomendable independientemente de cómo se haya manipulado el objeto.
5. El celular permanece en contacto constante con las manos
El teléfono inteligente acompaña a las personas prácticamente durante todo el día. Puede utilizarse en el transporte, el trabajo, la cocina e incluso después de acudir al baño.
Debido a que el dispositivo pasa continuamente de las manos al rostro, puede convertirse en una superficie capaz de facilitar la transferencia de microorganismos.
Una estrategia práctica consiste en limpiar periódicamente el teléfono siguiendo las indicaciones del fabricante y mantener una adecuada higiene de manos después de realizar actividades potencialmente contaminantes.
No es necesario intentar mantener el celular completamente libre de microorganismos, algo que en la práctica sería difícil de conseguir.
6. Las manijas de las puertas son puntos de contacto frecuente
Las manijas de oficinas, tiendas, baños, restaurantes y otros establecimientos son manipuladas repetidamente a lo largo del día.
Una persona puede tocarse la nariz o la boca, toser o estornudar y posteriormente sujetar una manija. Otra persona puede tocar posteriormente el mismo lugar.
Por este motivo, las manijas son uno de los ejemplos más habituales de superficies de alto contacto.
Después de utilizar instalaciones públicas, especialmente antes de comer o tocarse el rostro, es recomendable lavarse las manos.
7. Las mascotas también pueden transportar microorganismos
Los perros y gatos forman parte de millones de hogares y el contacto con ellos generalmente es una actividad cotidiana y segura. Sin embargo, como cualquier animal, pueden portar bacterias, hongos y otros microorganismos en su cuerpo.
Sus patas y hocico también entran en contacto con diferentes superficies del ambiente, por lo que pueden transportar microorganismos de un lugar a otro.
Esto no significa que las mascotas sean peligrosas ni que sea necesario evitar acariciarlas. En muchas situaciones, una medida suficiente es lavarse las manos después de manipular animales, sus alimentos o sus desechos, especialmente antes de preparar o consumir comida.
8. Las esponjas de cocina pueden convertirse en refugios para bacterias
La esponja utilizada para lavar platos y limpiar superficies puede convertirse en un lugar favorable para la acumulación de microorganismos.
Su estructura porosa retiene humedad y puede almacenar pequeñas partículas de alimentos y materia orgánica. Estas condiciones pueden favorecer la supervivencia y multiplicación de determinadas bacterias.
Si una esponja se utiliza para limpiar una superficie contaminada y posteriormente se manipula con las manos, algunos microorganismos pueden transferirse.
Por ello, además de lavarse las manos después de realizar tareas de limpieza, es importante mantener las esponjas en buenas condiciones y reemplazarlas periódicamente.
9. Las pistolas de combustible son manipuladas por muchos conductores
Las estaciones de servicio reciben diariamente a numerosas personas y vehículos. Las manijas de los surtidores de combustible pueden ser utilizadas repetidamente y permanecer expuestas al ambiente exterior.
Cuando una persona las sujeta, los microorganismos presentes en las manos de otros usuarios pueden transferirse a las suyas.
Después de cargar combustible, es recomendable lavarse las manos o utilizar algún medio disponible para limpiarlas, especialmente si posteriormente se va a comer.
10. El exterior de los dispensadores de jabón tampoco está necesariamente limpio
Puede parecer contradictorio, pero que un dispensador contenga jabón no significa que todas sus superficies estén libres de microorganismos.
En los baños públicos, muchas personas presionan botones o palancas del dispensador cuando todavía no se han lavado las manos. Por lo tanto, la superficie exterior puede entrar en contacto repetidamente con manos potencialmente contaminadas.
Después de activar el dispensador, es importante realizar un lavado adecuado de las manos, prestando atención a dedos, pulgares, palmas, dorso y muñecas.
El propio proceso de lavado permite reducir los microorganismos que pudieron haber llegado a las manos antes de utilizar el jabón.
11. Las tablas de cortar pueden acumular bacterias
Dentro de la cocina, las tablas utilizadas para cortar alimentos requieren especial atención, sobre todo cuando entran en contacto con carne, aves, pescado crudo o vegetales que todavía no han sido lavados.
Los pequeños cortes y surcos que aparecen por el uso de los cuchillos pueden retener restos de alimentos y microorganismos.
Dependiendo del alimento y de las condiciones de contaminación, pueden encontrarse bacterias como E. coli y Salmonella en productos crudos.
Por esta razón, no es suficiente enjuagar rápidamente la tabla después de utilizarla. Debe limpiarse correctamente y, cuando sea posible, es conveniente utilizar tablas diferentes para alimentos crudos y para aquellos que están listos para consumir.
Esta separación ayuda a reducir el riesgo de contaminación cruzada, especialmente cuando se preparan alimentos que posteriormente no serán sometidos a cocción.
La higiene de manos sigue siendo una de las mejores medidas
Aunque muchos objetos cotidianos pueden entrar en contacto con microorganismos, esto no significa que debamos evitar tocarlos o vivir con preocupación constante por las superficies.
La medida más importante continúa siendo mantener una adecuada higiene de manos, especialmente después de utilizar objetos de alto contacto, manipular animales, acudir a espacios públicos, utilizar baños o preparar alimentos.
También es importante evitar tocarse innecesariamente los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
En el caso de la cocina, la limpieza adecuada de utensilios y superficies, junto con una correcta manipulación de los alimentos, ayuda a disminuir el riesgo de contaminación cruzada.
En definitiva, más que intentar mantener cada objeto completamente libre de microorganismos, lo importante es reducir las oportunidades de que estos pasen de las superficies a las manos y posteriormente al organismo.
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