¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas de comer carbohidratos?

— Agencias 30/08/2026

Disminuir de manera importante el consumo de carbohidratos puede generar diversos cambios en el organismo. Algunas personas pueden notar modificaciones rápidas en el peso, mientras que otras experimentan alteraciones en la digestión, el sueño, el rendimiento durante el ejercicio e incluso en el olor del aliento.

Esto ocurre porque, al recibir menos glucosa proveniente de los alimentos, el cuerpo comienza a modificar la manera en que obtiene y utiliza la energía.

Las dietas bajas en carbohidratos, incluida la dieta cetogénica o keto, se han vuelto populares entre quienes buscan perder peso. Sin embargo, sus efectos pueden variar considerablemente de una persona a otra y no necesariamente son positivos en todos los casos.

Una de las modalidades más restrictivas es precisamente la dieta cetogénica. De acuerdo con un artículo publicado en StatPearls en 2020, este tipo de alimentación suele reducir los carbohidratos a aproximadamente 20 a 50 gramos al día.

Cuando la cantidad de carbohidratos disminuye de forma considerable, el organismo comienza utilizando las reservas de glucógeno, almacenadas principalmente en el hígado. Conforme estas reservas se agotan, aumenta la utilización de grasa y el hígado produce cuerpos cetónicos que pueden utilizarse como fuente alternativa de energía. Este proceso recibe el nombre de cetosis nutricional.

El peso puede disminuir rápidamente durante los primeros días

Uno de los efectos más evidentes al reducir los carbohidratos suele observarse en la báscula.

Una revisión publicada en StatPearls en 2020 señala que las dietas bajas en carbohidratos pueden producir una disminución rápida del peso corporal. Sin embargo, buena parte de la pérdida inicial corresponde al agua y no exclusivamente a la grasa.

La razón está relacionada con las reservas de glucógeno. Cuando el organismo comienza a utilizar este combustible almacenado, también disminuye la cantidad de agua asociada con él.

Kristin Kirkpatrick, dietista de Cleveland Clinic, explicó a Vice que las reservas de glucógeno pueden reducirse durante los primeros días de una restricción importante de carbohidratos, lo que ayuda a explicar por qué el peso puede bajar rápidamente al inicio.

No obstante, mantener esa reducción a largo plazo puede ser más difícil. JAs en Bruning, dietista registrada y portavoz de la Academy of Nutrition and Dietetics, señaló a Today que algunas investigaciones muestran una tendencia a recuperar el peso perdido cuando las personas vuelven a sus hábitos alimentarios anteriores.

Eliminar carbohidratos tampoco garantiza adelgazar

Una alimentación baja en carbohidratos no significa automáticamente que habrá pérdida de peso.

La cantidad total de calorías consumidas continúa siendo relevante. Además, algunos planes bajos en carbohidratos incrementan de manera considerable el consumo de alimentos con alto contenido de grasa.

La cardióloga Luiza Petre explicó a Insider que una persona puede incluso aumentar de peso mientras sigue una dieta cetogénica si mantiene durante un periodo prolongado un consumo excesivo de alimentos calóricos, como lácteos enteros, aguacate, aceite de coco, carnes con alto contenido de grasa y frutos secos.

Esther Avant, especialista en nutrición, también señaló que algunas personas compensan la eliminación de carbohidratos aumentando su consumo de grasas.

Aunque las grasas forman parte de una alimentación saludable y cumplen funciones importantes, aportan más calorías por gramo que los carbohidratos y las proteínas.

Por otro lado, consumir cantidades insuficientes de alimentos también puede generar problemas. Kyle Kamp, dietista registrado, explicó a Insider que cuando existe un déficit energético demasiado grande, el organismo puede adaptarse disminuyendo la cantidad de energía que necesita.

La digestión puede cambiar

El aparato digestivo también puede reaccionar ante una reducción importante de carbohidratos.

Muchos alimentos que contienen carbohidratos son además fuentes importantes de fibra, como los cereales integrales, las legumbres, las frutas y numerosas verduras.

La Mayo Clinic explica que la fibra ayuda a mantener una adecuada regularidad intestinal, ya que aumenta el volumen de las heces y contribuye a mantenerlas blandas.

Por ello, retirar grandes cantidades de estos alimentos sin sustituirlos adecuadamente puede favorecer el estreñimiento.

Zandra Palma, médica especializada en medicina funcional de Parsley Health, explicó a Health que disminuir el consumo de fibra prebiótica puede modificar la composición y diversidad de las bacterias intestinales.

Para quienes desean mantener una alimentación reducida en carbohidratos, algunas alternativas vegetales como brócoli, coliflor y verduras de hoja verde pueden aportar fibra sin proporcionar grandes cantidades de carbohidratos.

Sin embargo, algunas personas pueden experimentar el efecto contrario y presentar evacuaciones más frecuentes o diarrea.

Callie Exas, nutricionista licenciada, explicó a Healthline que cuando se consume una cantidad elevada de grasa y esta no se absorbe completamente, puede atraer agua hacia el intestino y favorecer la aparición de heces líquidas.

Además, algunos productos diseñados para dietas bajas en carbohidratos contienen edulcorantes como sorbitol, xilitol y maltitol, sustancias que pueden tener un efecto laxante debido a que el organismo las absorbe de manera limitada.

Algunas personas experimentan la llamada “gripe keto”

Durante los primeros días de una dieta muy baja en carbohidratos puede aparecer un conjunto de molestias conocido popularmente como “gripe keto”.

Harvard Health Blog señala que estos síntomas pueden comenzar aproximadamente entre dos y siete días después de iniciar una dieta cetogénica.

Entre las manifestaciones descritas se encuentran:

Cansancio.Dolor de cabeza.Problemas para concentrarse.Irritabilidad.Náuseas.Alteraciones del sueño.Estreñimiento.

El término puede resultar confuso, ya que no significa que la persona tenga influenza. De hecho, una fiebre no debería atribuirse automáticamente a la llamada gripe keto.

Una investigación publicada en Frontiers in Nutrition en 2020 analizó estos síntomas en 300 personas. Las molestias alcanzaron su mayor intensidad durante la primera semana y posteriormente comenzaron a disminuir durante las cuatro semanas siguientes.

Se han planteado distintas estrategias para intentar disminuir estas molestias, como prestar atención al consumo de sodio, electrolitos, magnesio y potasio. Sin embargo, Harvard Health señala que este conjunto de síntomas no está reconocido como una enfermedad médica y que todavía no existe una explicación definitiva sobre su origen.

Puede aumentar el riesgo de algunas deficiencias nutricionales

Eliminar de manera importante determinados grupos de alimentos puede dificultar la obtención de algunos nutrientes.

Las dietas muy restrictivas en carbohidratos pueden reducir el consumo de cereales, frutas, determinados vegetales y otros alimentos que aportan vitaminas y minerales.

Kathy McManus, dietista registrada y directora del Departamento de Nutrición de Brigham and Women's Hospital, explicó a Harvard Health Letter que una alimentación con poca variedad de verduras, frutas y cereales puede aumentar el riesgo de presentar niveles insuficientes de algunos micronutrientes.

Entre los nutrientes mencionados se encuentran selenio, magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B y vitamina C.

La Academy of Nutrition and Dietetics también ha advertido que determinados patrones alimentarios bajos en carbohidratos pueden aportar cantidades reducidas de folato y vitaminas A y K.

Esto no significa que todas las personas que siguen una dieta baja en carbohidratos desarrollarán deficiencias. El riesgo depende principalmente de los alimentos que sustituyen a los carbohidratos eliminados y de qué tan variada sea la alimentación.

El aliento puede adquirir un olor diferente

La aparición del llamado “aliento keto” es otro de los cambios característicos que pueden presentarse durante la cetosis.

Cuando el organismo utiliza cuerpos cetónicos como combustible, uno de ellos es la acetona. Debido a este compuesto, el aliento puede adquirir un olor particular que algunas personas comparan con el de ciertos removedores de esmalte de uñas.

También puede aparecer un sabor metálico en la boca.

La dietista registrada Cynthia Sass explicó a Health que este efecto suele ser más evidente durante las primeras etapas, cuando el organismo se está adaptando al cambio metabólico, y generalmente disminuye después de algunas semanas.

El sueño puede modificarse

La alimentación también puede influir en los patrones de descanso.

Una investigación publicada en Nutrition Neuroscience encontró que una alimentación muy baja en carbohidratos y de tipo cetogénico se relacionó con una disminución significativa del sueño REM y un aumento del sueño de ondas lentas, también conocido como sueño profundo.

Ambas etapas son importantes para diferentes funciones del organismo.

La National Sleep Foundation señala que los adultos suelen necesitar aproximadamente siete a nueve horas de sueño cada noche y que un descanso adecuado es importante tanto para el funcionamiento cerebral como para la salud física.

Los cambios alimentarios pueden modificar temporalmente algunos patrones del sueño, aunque la respuesta no necesariamente es igual en todas las personas.

En algunas personas puede disminuir el hambre

Un efecto que puede resultar sorprendente es que algunas personas sienten menos apetito después de reducir considerablemente los carbohidratos.

Una investigación publicada en European Journal of Clinical Nutrition analizó la relación entre cetosis y regulación del apetito.

Los participantes que siguieron una dieta cetogénica presentaron niveles reducidos de grelina, una hormona relacionada con la sensación de hambre, incluso después de haber perdido aproximadamente el 13% de su peso inicial.

Por su parte, una revisión y metaanálisis publicada en Obesity Reviews encontró resultados similares: quienes seguían dietas cetogénicas bajas en carbohidratos reportaban una ligera reducción del hambre y del deseo de comer.

Sin embargo, las diferencias frente a otras dietas destinadas a perder peso fueron relativamente pequeñas.

La memoria y la concentración pueden cambiar

El cerebro utiliza diferentes fuentes de energía. En condiciones habituales, la glucosa proveniente de los carbohidratos constituye una fuente importante de combustible.

Cuando el consumo de carbohidratos disminuye de manera significativa, el organismo puede adaptarse y aumentar el uso de cuerpos cetónicos.

Una investigación publicada en Appetite en 2009 evaluó el desempeño cognitivo de mujeres que siguieron una dieta baja en carbohidratos o una alimentación con restricción calórica.

La eliminación completa de carbohidratos se relacionó con un peor desempeño en determinadas pruebas de memoria. Sin embargo, este efecto desapareció después de que los carbohidratos fueran reincorporados a la alimentación.

La evidencia disponible no es completamente uniforme.

Otro estudio, publicado en Nutrition & Diabetes en 2013, comparó durante 24 semanas dietas con diferentes cantidades de carbohidratos y encontró resultados similares en las pruebas de rendimiento cognitivo.

Por lo tanto, todavía no puede afirmarse que reducir los carbohidratos produzca necesariamente un deterioro o una mejoría de la memoria y la concentración en todas las personas.

El rendimiento deportivo podría verse afectado

Las personas que realizan ejercicio intenso pueden experimentar consecuencias adicionales cuando reducen demasiado los carbohidratos.

Un estudio publicado en The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness comparó durante cuatro días los efectos de dietas altas y bajas en carbohidratos con la misma cantidad total de calorías.

Los participantes que siguieron la alimentación baja en carbohidratos registraron:

7% menos de potencia máxima.6% menos de potencia media.15% menos distancia recorrida durante la carrera.

Un artículo publicado en Journal of Human Kinetics relacionó este posible efecto con los cambios metabólicos que ocurren cuando el organismo modifica su principal fuente de combustible.

El aumento del triptófano libre podría influir en la producción de serotonina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de cansancio y la motivación durante la actividad física.

La glucosa también puede disminuir

Cuando los carbohidratos se reducen de manera drástica, disminuye la cantidad de glucosa que llega directamente desde los alimentos y el cuerpo comienza a depender en mayor medida de otras fuentes de energía.

En algunas personas esto puede acompañarse de una reducción de la glucosa en sangre.

La situación merece especial atención en personas con diabetes o prediabetes, sobre todo si utilizan medicamentos destinados a reducir los niveles de glucosa.

Jo-Anne Rizzotto, dietista registrada, señaló a Livestrong que las personas con diabetes deberían consultar con su equipo médico antes de comenzar una dieta baja en carbohidratos, particularmente cuando utilizan insulina u otros medicamentos para controlar la glucemia.

El consumo de alcohol puede complicar todavía más esta situación.

Un caso publicado en el Journal of the Endocrine Society describió la hospitalización de una mujer de 69 años que había seguido una dieta cetogénica durante un año y presentó hipoglucemia después de consumir alcohol.

También podría beneficiar algunos indicadores metabólicos

No todos los efectos asociados con una reducción de carbohidratos son negativos.

El síndrome metabólico comprende diferentes factores de riesgo, entre ellos presión arterial elevada, glucosa alta, aumento del perímetro de cintura y alteraciones en los niveles de colesterol.

Una investigación publicada por la American Society for Clinical Investigation evaluó si una dieta baja en carbohidratos podía generar beneficios en personas con síndrome metabólico incluso sin que existiera una pérdida de peso.

Los participantes que siguieron este patrón alimentario mantuvieron su peso corporal, pero presentaron modificaciones favorables en diferentes indicadores.

Entre los cambios observados estuvieron mejoras en triglicéridos y colesterol HDL y LDL, además de modificaciones favorables en la composición de los ácidos grasos.

Estos resultados sugieren que algunos efectos metabólicos relacionados con la reducción de carbohidratos podrían producirse independientemente de la pérdida de peso.

Una dieta demasiado restrictiva también puede tener riesgos

Eliminar carbohidratos por completo o reducirlos de manera excesiva no garantiza que la alimentación sea más saludable.

Uno de los aspectos fundamentales es determinar qué alimentos sustituyen a los carbohidratos eliminados.

Algunas personas aumentan considerablemente el consumo de grasas y proteínas cuando reducen cereales, frutas, legumbres y otros alimentos ricos en carbohidratos.

Andrew Freeman, médico y director de prevención cardiovascular y bienestar de National Jewish Health, advirtió a The Beet que las dietas como la cetogénica han generado numerosas afirmaciones sobre sus beneficios que no siempre cuentan con suficiente respaldo científico.

Además, no todas las grasas tienen el mismo efecto. Un consumo elevado de grasas saturadas puede aumentar los niveles de lípidos en sangre y asociarse con un mayor riesgo cardiovascular.

Los riñones también deben considerarse al diseñar una alimentación muy restrictiva. Un artículo publicado en el Journal of the American Society of Nephrology señaló que una ingesta elevada de proteínas puede provocar alteraciones como hipertensión intraglomerular, hiperfiltración renal, daño glomerular y proteinuria.

Reducir carbohidratos no tiene los mismos efectos en todos

La respuesta del organismo ante una reducción importante de carbohidratos puede variar ampliamente.

Algunas personas pueden experimentar una disminución inicial del peso, menor apetito o determinados cambios metabólicos, mientras que otras pueden presentar estreñimiento, diarrea, cansancio, alteraciones del sueño o menor rendimiento físico.

Además, la calidad de los alimentos consumidos continúa siendo fundamental. Una dieta baja en carbohidratos basada principalmente en alimentos nutritivos y variados es muy diferente de una alimentación que sustituye los carbohidratos por grandes cantidades de grasas saturadas, alimentos ultraprocesados o cantidades excesivas de proteína.

Por ello, antes de adoptar una dieta muy restrictiva, especialmente cuando existen enfermedades crónicas, uso de medicamentos o necesidades nutricionales particulares, resulta recomendable consultar con un profesional de la salud o un especialista en nutrición.

En definitiva, reducir los carbohidratos puede producir cambios importantes en el organismo, pero no existe una respuesta única para todas las personas. Los beneficios y posibles efectos adversos dependen de la cantidad de carbohidratos eliminados, los alimentos que los sustituyen, la duración del régimen y las características individuales de cada persona.

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