— Gilberto Ortiz 30/08/2026
Las recientes políticas migratorias implementadas en Estados Unidos han comenzado a modificar los hábitos de movilidad de quienes viven y visitan la frontera, generando una menor afluencia hacia establecimientos comerciales de ambos lados del río Bravo, aunque hasta el momento no existen cifras precisas que permitan dimensionar económicamente el impacto.
Benito Martínez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO), señaló que uno de los efectos más evidentes es la reducción en el número de personas que anteriormente cruzaban de manera habitual entre Piedras Negras y Eagle Pass, debido principalmente al temor de enfrentar alguna complicación al momento de regresar a México.
Explicó que existe preocupación entre algunos residentes fronterizos que cuentan con documentos para ingresar a Estados Unidos, pero que prefieren evitar desplazamientos innecesarios ante la posibilidad de encontrarse con revisiones más estrictas o situaciones relacionadas con su condición migratoria.
Esta percepción ha provocado que algunas personas decidan permanecer en territorio mexicano y realizar aquí sus compras, actividades recreativas y otros gastos que anteriormente efectuaban del otro lado de la frontera.
Martínez indicó que, aunque para el comercio local la situación representa un escenario complejo por la disminución general de la movilidad fronteriza, también existe un efecto positivo en determinados establecimientos de Piedras Negras, debido a que una parte del dinero que anteriormente salía de la ciudad permanece ahora dentro de la economía local.
El representante empresarial explicó que el fenómeno no solamente involucra a los residentes de la región que acostumbraban cruzar hacia Estados Unidos, sino también a visitantes extranjeros que han comenzado a limitar sus desplazamientos hacia territorio estadounidense.
De esta manera, el comportamiento de los consumidores se ha modificado en ambos sentidos de la frontera, reduciendo el flujo habitual que caracteriza a una región cuya actividad económica depende en buena medida de la interacción constante entre Piedras Negras y Eagle Pass.
El presidente de CANACO consideró que todavía es necesario esperar para conocer con mayor precisión las repercusiones económicas de esta situación, debido a que no se dispone de estadísticas consolidadas que permitan determinar cuánto dinero ha dejado de circular o cuánto ha disminuido el número de visitantes.
Sin embargo, señaló que el cambio ya puede observarse directamente en la actividad comercial y en la menor presencia de consumidores en algunos sectores.
Uno de los segmentos que podría resentir de manera importante esta situación es el relacionado con los servicios médicos, debido a que Piedras Negras forma parte de las ciudades fronterizas que reciben visitantes procedentes de Estados Unidos que acuden para recibir atención médica.
El llamado turismo médico representa una fuente de ingresos para clínicas, consultorios, laboratorios, farmacias y otros establecimientos vinculados con la atención de pacientes, además de generar un efecto indirecto en restaurantes, hoteles, transporte y comercios.
Martínez destacó que cualquier reducción en el número de personas que cruzan hacia Piedras Negras puede terminar afectando esta cadena económica, particularmente cuando los visitantes acuden a la ciudad con la intención de realizar diversas actividades además de recibir atención médica.
Aun así, el dirigente empresarial reconoció que parte del gasto que no se realiza en Estados Unidos puede quedarse en Piedras Negras, beneficiando a establecimientos locales y permitiendo que determinados sectores compensen parcialmente la disminución del movimiento fronterizo.
El comportamiento del comercio durante los próximos meses permitirá determinar si se trata de una reducción temporal derivada de la incertidumbre o si las nuevas políticas migratorias provocarán cambios más prolongados en la dinámica económica de esta región fronteriza.
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